viernes 06.12.2019

La mundialización requiere la libre movilidad de la fuerza de trabajo a escala mundial

Mientras que el capital alcanza cuotas cada vez más altas de movilidad internacional, la fuerza de trabajo continúa rígidamente fijada en sus lugares de origen. (Séptima tesis de José María Vidal Villa)

La mundialización requiere la libre movilidad de la fuerza de trabajo a escala mundial

Mientras que el capital alcanza cuotas cada vez más altas de movilidad internacional, la fuerza de trabajo continúa rígidamente fijada en sus lugares de origen

Actualmente se avanza hacia la consecución de una libertad de movimiento cada vez mayor para el capital a nivel mundial, potenciada por una aceleración de la centralización del capital que supera con claridad las fronteras nacionales. Al mismo tiempo se produce otro proceso, a nivel "nacional", pero curiosamente al unísono, en la mayoría de países: se potencia la libertad de despido y la flexibilización del mercado laboral. Es decir, se trata de obtener la máxima libertad para el capital, la utilización óptima para sus intereses de la fuerza de trabajo. Significa, en cierta forma, el fin del Estado de bienestar de posguerra y el inicio de un proceso de desregulación.

Ahora bien, mientras que el capital alcanza cuotas cada vez más altas de movilidad internacional, la fuerza de trabajo continúa rígidamente fijada en sus lugares de origen. Para evitar la libre movilidad de la fuerza de trabajo, que significaría un inmenso movimiento migratorio sur-norte, los Estados del centro acuden a medidas legislativo-represivas. Es el Estado el que frena y persigue legalmente la emigración en sentido sur-norte, lo cual representa una clara distorsión del principio de libre movilidad de los factores (por supuesto, algunos autores neoclásicos han teorizado la no necesidad de esta libertad de movimiento de los trabajadores).

Como resultado de esta rigidez, que impide el libre movimiento internacional de la fuerza de trabajo, conviene citar dos grandes tendencias:

-Incremento de la desigualdad internacional de salarios, lo cual representa un abanico de salarios creciente a nivel mundial y, por consiguiente, el mantenimiento en el sistema de las condiciones que permiten el intercambio desigual.

-Igualación internacional de la tasa media de ganancia, que indica que lacompetencia entre los diferentes capitales se desarrolla en el plano mundial y no en el nacional.

 En resumen, existe una profunda tendencia que impulsa hacia la consecución plena de la libre movilidad del capital. Esto representa todo lo contrario de lo que ocurre respecto a la libre movilidad de la fuerza de trabajo, en cuyo caso existe un clarísimo doble lenguaje que, por una parte, insta a conseguir la liberalización a ultranza para contratar y despedir trabajadores pero, por otra, frena y reglamente estrictamente la emigración de trabajadores de la periferia del sistema hacia el Centro.

Los movimientos migratorios en sentido Sur-Norte (p periferia-centro) son efecto de la enorme desigualdad existente en la distribución de la riqueza, así como de la falta de oportunidades de trabajo dentro del circuito capitalista en los países periféricos. Sin embargo, la moderna tecnología, que permite considerables aumentos de la producción por la vía del crecimiento de la productividad, y que por tanto no necesita abundantes contingentes de mano de obra, impide la fácil absorción de los inmigrantes y da lugar a una abierta –y legal- política de rechazo a la inmigración.

Existe una contradicción entre el incremento de productividad, la disminución del empleo y el consumo de masas: más producción, más consumo y menos empleo es un trío inestable. Para consumir lo producido hay que tener con que pagarlo y si las actividades productivas tienen a expulsar trabajadores para incrementar su productividad, estos sólo pueden ser consumidores si trabajan en el sector servicios o si viven de subsidios del Estado.

Esta contradicción se agrava en los países periféricos, donde ni los servicios en el Estado pueden asumir estos “excedentes de población”. Como resultado se produce una fuerte presión a la emigración en los países periféricos y un incremente notable de la marginalidad en los países centrales.

Ambos fenómenos unidos dan lugar a dos consecuencias:

-Emigración masiva de los pueblos periféricos en búsqueda de mejores condiciones de vida, aunque sea en los empleos peor pagados y precarios de los países capitalistas desarrollados.

-Freno a la inmigración, mediante restricciones legales. Pero al propio tiempo, surgimiento del racismo y la xenofobia en amplias capas populares de los países centrales que ven peligrar sus condiciones de vida y de trabajo y asocian este peligro a la competencia de los inmigrantes.

Se manifiesta por tanto una situación contradictoria que, por una parte, libera la movilidad de los capitales e internacionaliza la producción  la extracción e beneficios pero, por otra, impide la libre movilidad de los trabajadores y, por tanto, consolida las diferencias salariales y de nivel de vida entre los habitantes de los países del Centro y los de la Periferia. Esta contradicción es uno de los frenos principales al proceso de mundialización económica hoy día en curso.

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