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sábado 28/5/22

Los madrileños contra la sanidad privada "hiperfinanciada" de Esperanza Aguirre

Mientras aumenta la lista de personas que rechazan ser intervenidas en hospitales de gestión privada, Esperanza Aguirre bombea financiación a los centros privados y recorta el presupuesto de los centros públicos. UGT ha tomado la temperatura a la Sanidad madrileña y ha llegado a esta conclusión, entre otras.
> ¿Quién pagará los hospitales de Aguirre?

NUEVATRIBUNA.ES – 12.11.2010

La sanidad madrileña continúa su viaje hacia manos privadas. Más presupuesto. Nuevos centros privados. Y menos dotación para los centros públicos. Un periplo que se mantiene incluso en contra de una realidad. Los madrileños no quieren ser operados en los centros privados. Y es que cada vez más personas rechazan ser intervenidas en estos hospitales. Por si fuera poco, las camas privadas tampoco suponen un ahorro. Según UGT, los madrileños pagan un 36 por ciento más por las camas en centros de gestión privada.

Según Juan Luis Martín, de UGT, la gestión sanitaria privada es “más cara y peor”. Pese a ello, Aguirre ha confiado la gestión de dos nuevos hospitales en manos de Capio, uno de los ganadores en la privatización de la gestión sanitaria madrileña. La empresa sueca, cuya matriz se encuadra en el sector del capital riesgo, elevará su factura hasta los 500 millones de euros el año próximo, cuando abran sus puertas los nuevos hospitales de Villalba y Móstoles. “Aguirre hiperfinancia” la inicicativa privada”, explica Martín.

Sin embargo, el ahorro en costes pretextado por Aguirre no se justifica. Según el sindicato, las camas de Capio salen por un pico. Unos 535.000 euros anuales, frente a los 340.000 euros que cuesta una cama en El Clínico, íntegramente público. La comparación se amplía al poner el foco sobre la Fundación Jiménez Díaz –propiedad de la multinacional sueca-, cuyas camas -675.000 euros- casi duplican el coste de las de El Clínico.

“Prima la economía de mercado”, afirma Martín. El sindicalista acusa a Aguirre de haber elegido la opción “más cara y peor”, en perjuicio de “la protección de la salud” de los ciudadanos. Sólo así se entiende, continúa, que el Gobierno regional haya incrementado un 30 por ciento los fondos dedicados en esta legislatura a la Fundación Jiménez Díaz, mientras recorta cerca de un 9 por ciento el presupuesto de los centros públicos.

LOS MADRILEÑOS PREFIEREN LA PÚBLICA

El incremento de fondos a la gestión sanitaria privada choca con un movimiento en sentido inverso. Cuando toca pasar por el quirófano, los madrileños prefieren la pública. Y cada vez más, según indican las propias estadísticas del Gobierno regional. Cerca de un 39 por ciento de los pacientes rechazan los quirófanos privados, aunque tengan que esperar más. Hace dos años eran sólo un 33 por ciento. Y eso a pesar de que, rechazar la privada, está “penalizado” con mayores esperas, que pueden llegar a los 180 días o incluso más. “Rechazar la oferta para ser operado en un centro sanitario privado conlleva ser penado”, afirma Martín. Así, Aguirre ha incumplido su promesa de que “ningún madrileño esperará más de 30 días para ser operado”, acusa.

Para Aguirre, los pacientes tienen que esperar poco más de nueve días para entrar al quirófano. El sindicato, sin embargo, lo desmiente. Una trampa estadística explica las críticas sindicales. Según Martín, Aguirre sólo reconoce un 29 por ciento de los pacientes en lista de espera quirúrgica. A estos pacientes –englobados en una lista de espera ‘estructural’- hay que sumar otro 33 por ciento, a la espera de cita con el anestesista. “Sobre estos no existen datos que midan su tiempo de espera”. Lo peor es el otro 39 por ciento, en espera tras rechazar el quirófano privado. Casi 20.000 personas se encuentran en esta situación. Entre ellos, cerca de 6.000 logran ser intervenidos en menos de un mes. Pero, para otros 13.650, las esperas se elevan hasta los 180 días. Incluso hay unos 50 pacientes que esperan hasta un año.

Según UGT, estos datos ponen de manifiesto “la ineficiencia” de Aguirre y la “nulidad de su radical apuesta por la gestión privada frente a la pública”. Así, según Martín, Aguirre “castiga” a las personas que, haciendo uso de su “libertad”, eligen los centros públicos. Una alusión -la de la libertad- directa al mentón de la ‘lideresa’ liberal.

Los madrileños contra la sanidad privada "hiperfinanciada" de Esperanza Aguirre
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