viernes 28/1/22

La 'lideresa' afila su guillotina contra 2.000 liberados sindicales en Madrid

No dijo ni cómo ni a cuantos piensa cortar la cabeza pero está dispuesta a retorcer la ley para culminar su cruzada antisindical en los últimos meses de una legislatura marcada por su animadversión a los sindicatos y los servicios públicos. A tenor de las declaraciones que ha venido haciendo en los últimos tiempos, su intención es quitar la condición de liberado sindical a unos 2.000 trabajadores de la Comunidad de Madrid.
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NUEVATRIBUNA.ES 15.09.2010

La intención de Esperanza Aguirre de reducir dos de cada tres liberados sindicales en Madrid ha protagonizado la bronca en la Asamblea en la segunda jornada del debate sobre el estado de la región. Los portavoces del PSOE e IU, Maru Menéndez y Gregorio Gordo no han perdido la oportunidad de cargar contra la presidenta de la Comunidad tras el anuncio hecho el martes que algunos dirigentes del Gobierno central como el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, han tachado de “electoralista”.

Aguirre no quiere cerrar la legislatura sin antes dar la puntilla de gracia a los sindicatos con los que ha mantenido durante todo su etapa de mandato una batalla recrudecida en los dos últimos años con reducciones de las horas sindicales en sectores públicos, principalmente Educación y Sanidad. Y lo ha hecho sin negociar con las centrales sindicales y sin previo aviso como cuando incluyó en la Ley de Medidas Urgentes la reducción del 5% del sueldo de los funcionarios escudándose en la medida adoptada por el Ejecutivo de Zapatero y trasladada en Madrid a empresas privadas como Metro SA que provocó la huelga de los trabajadores. Ahora también quiere reducir hasta en tres cuartas partes el número de delegados en Sanidad utilizando la Ley de Libre Elección y de Área Única, impulsada a su vez por el Ejecutivo.

Dentro de la Función Pública y según establece el Estatuto de los Trabajadores los representantes sindicales disponen de un mínimo de 40 horas para ejercer sus funciones. En el caso de Madrid y tras un acuerdo entre la Administración y los sindicatos se elevó a 75 el número de horas para Educación y Sanidad, punto que ahora quiere modificar Aguirre. Además, la presidenta, aludiendo al mismo razonamiento hecho por el Gobierno central para rebajar hasta un 5% el sueldo de los funcionarios, es decir que los acuerdos quedan en suspenso por la situación económica, quiere ahorrar 73 millones de euros.

MARU MENÉNDEZ REPROCHA A AGUIRRE SU “FOBIA” CONTRA LOS SINDICATOS

Para la portavoz socialista en la Asamblea de Madrid, Maru Menéndez, Aguirre, sufre de dos “fobias”, una contra los sindicatos de clase y otra contra el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. ”Su fobia hacia los sindicatos sólo es comparable con su fobia a Zapatero. Señora Aguirre, sus dos fobias, mis dos pasiones”, señaló durante su intervención en el pleno. También le reprochó su “ignorancia absoluta” por confundir los delegados de personal con los miembros de junta de personal y liberados sindicales. “Señora Aguirre, nunca ha habido 2.000 liberados en la Comunidad de Madrid, lo grave es su obsesión por las organizaciones sindicales de clase”, afirmó.

Así, la socialista ha acusado a Aguirre de lanzar la polémica sobre los sindicatos con un objetivo de “carácter instrumental” para “debilitar la fortaleza de quienes defienden los derechos sociales y laborales”, que a su juicio son muy importantes “porque son quienes defienden los servicios sociales y la protección social”.

Por su parte, el portavoz de IU, Gregorio Gordo, apuntó que Aguirre “no querrá saltarse la Ley Orgánica de Libertad Sindical” y criticó que tenga puestas “todas sus esperanzas en que la situación de crisis e ingresos de la Comunidad de Madrid se resuelve con más o menos liberados sindicales”. “Lo único que pretende es desregularizar más el mercado laboral”, dijo.

“Usted se cree que son una suerte de desarrapados a los que les dan permiso para tocarse las narices. Tenga un poquito de respeto a los que trabajan muchas horas para defender a los trabajadores, como así lo manda la Constitución”, reclamó Gordo, quien también acusó al PP de tener “un escaso músculo democrático para algunas cosas”, y especialmente, “para los representantes de los trabajadores”.

Aguirre se mostró “convencida” de que los sindicatos “sabrán estar a la altura de las circunstancias” y aceptarán el recorte de los liberados. “Estoy convencida de que serán los propios sindicatos los que sabrán estar a la altura de las circunstancias y aceptar que la nueva ley, el nuevo Estatuto Básico del Empleado Público, prevé una serie de cuestiones que hay que adoptar también en la Comunidad de Madrid”, manifestó.

El ministro de Trabajo también fue muy crítico con el anuncio de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Preguntado en los pasillos del Congreso de los Diputados, Celestino Corbacho aseguró que el número de liberados sindicales es el que establece la ley y por tanto “son los que tiene que estar” y acusó a Aguirre de intentar utilizar esta medida “electoralmente”. Además, señaló que “lo que hay que hacer es cumplir la ley” y cualquier debate que la presidenta autonómica quiere desarrollar sobre esta cuestión debe hacerse “en un clima de “más rigor y responsabilidad”.

AGUIRRE TAMBIÉN QUIERE UNA LEY DE LA 'NO HUELGA'

A esto se une la intención de Aguirre de intentar impedir a toda costa que se repitan episodios como los ocurridos en Metro donde los trabajadores recurrieron a la huelga en protesta por la rebaja de sus salarios impuesta por el Gobierno regional. Y lo quiere hacer con una ley de huelga que bien podría bautizarse como la ley de la ‘no huelga’ ya que lo que pretende es que no se pueda recurrir a este derecho amparado por la Constitución.

Todavía no se sabe si su intención contra aquellos que “pongan en jaque” a los ciudadanos madrileños es aprobar la nueva normativa antes de que se disuelva el Parlamento por las elecciones autonómicas de mayo de 2011, o si lo incluirá en su programa electoral, en cuyo caso, podría ir de la mano del otro programa que prepara la dirección nacional de su partido, donde el equipo de Mariano Rajoy también ha manifestado su aversión por las huelgas, una figura –dijo Cristóbal Montoro- “decimonónica” que hay que eliminar.

Quizá el siguiente paso sea prohibir la acción sindical… Y es que, Aguirre va in crescendo en su cruzada antisindical y no tiene intención de parar, a no ser que las urnas le cierren el grifo de sus reformas con regusto a dictadura.

La jefa del Ejecutivo regional dijo en el pleno que “300 trabajadores de una empresa de 7.000” se nieguen a cumplir los servicios mínimos y “pongan en jaque a 6 millones de ciudadanos madrileños” y añadió que “el aprobar una Ley de Huelga no se me ocurre a mí, lo manda la Constitución” (aunque más de mandarlo, más bien lo contempla) por lo que se mostró “convencida” de que se aprobará.

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