CONTESTA CARLOS CRUZADO | GESTHA

¿Por qué investigar las grabaciones que implican al rey emérito?

Si aparecieran más allá de nuestras fronteras bienes o cuentas del rey emérito que no están declarados recaerían sobre él responsabilidades fiscales e incluso penales.

Si aparecieran más allá de nuestras fronteras bienes o cuentas del rey emérito que no están declarados recaerían sobre él responsabilidades fiscales y, dependiendo de la cuantía, incluso penales

Las supuestas conversaciones entre Corinna y el ex comisario Villarejo que OK Diario y El Español están desvelando durante los últimos días podrían poner contra las cuerdas a Don Juan Carlos de Borbón, a quien su entrañable amiga Sayn-Wittgenstein le acusa de haberla usado como testaferro, de crear "estructuras" opacas a través de su abogado en Suiza, Dante Canonica, de concederle préstamos y propiedades que luego le reclamaba, de poner cuentas de bancos suizos a nombre de su primo, Álvaro de Orleans y Borbón, e incluso de recibir comisiones del AVE a La Meca o de haber acogido algunas de esas cuentas bancarias a la ya inconstitucional amnistía fiscal.

Pues bien, a falta de acreditar la verosimilitud de las grabaciones, las acusaciones vertidas en las cintas publicadas tienen la entidad suficiente como para que, sin solaparse en las actuaciones judiciales, Hacienda y la Agencia Tributaria (AEAT) les presten la máxima atención, las verifiquen y autoricen a iniciar las pertinentes investigaciones tributarias, puesto que hay indicios sobrados para llevarlas adelante.

Máxime teniendo en cuenta que, según manifestó la propia ministra de Justicia, Dolores Delgado, Don Juan Carlos de Borbón no es inviolable desde que abdicó, el 19 de junio de 2014. Y, como cualquier otro ciudadano de a pie –al margen de su aforamiento y de que fuera el Tribunal Supremo el competente para investigar tales hechos y depurar las responsabilidades penales si las hubieran-, está obligado a presentar su declaración de bienes en el extranjero, y la AEAT debería comprobar que es correcta. Así, si aparecieran más allá de nuestras fronteras bienes o cuentas del rey emérito que no están declarados recaerían sobre él responsabilidades fiscales y, dependiendo de la cuantía, incluso penales.

El rey emérito está obligado a declarar todos sus bienes en el extranjero en el modelo 720 desde el año 2013. En este sentido, si se confirma que él es el verdadero titular del terreno de Marrakech que se ha conocido y de las cuentas en Suiza y no las ha declarado en este modelo, el valor de dichos bienes es “imprescriptible” y tributará en el IRPF de 2014, último año no prescrito a esta fecha, como una ganancia patrimonial no justificada al tipo marginal del 51,5% al tener su residencia en Madrid.

De darse este supuesto, el monarca emérito podría haber incurrido en infracciones tributarias muy graves, e incluso si el valor de los bienes en el extranjero no declarados supera los 233.010 euros, podría estar incluso en un posible delito de fraude fiscal en el IRPF de 2014, si la declaración del modelo 720 no fue correcta y completa, y un posible delito de blanqueo si se acredita que desde su supuesta cuenta en Suiza transfiere a terceros los importes de parte de sus gastos personales que previamente han abonado.

De forma paralela, lo correcto sería que se investigaran las responsabilidades de todas las personas que pudieran estar implicadas, tanto por su posible colaboración en los supuestos delitos como por no haber denunciado estos hechos a pesar de haber estado al corriente de las supuestas actuaciones ilícitas del rey emérito.

En este contexto, para que la AEAT abra una investigación no es necesario que nadie lo pida expresamente, lo que cobra especial importancia teniendo en cuenta que hasta la fecha solo un grupo político ha presentado iniciativas para aclarar el patrimonio de D. Juan Carlos de Borbón. 

Si las acusaciones son ciertas, no existe otra opción que depurar las responsabilidades. De ahí que la AEAT tiene ante sí el reto de demostrar que no hay escudos fiscales para blindar al rey emérito, algo impensable para D. Juan Carlos I a tenor de las atinadas palabras pronunciadas en su mensaje de Nochebuena de 2011: “Todos, sobre todo las personas con responsabilidades públicas, tenemos el deber de observar un comportamiento adecuado, un comportamiento ejemplar. Cuando se producen conductas irregulares que no se ajustan a la legalidad o a la ética, es natural que la sociedad reaccione. Afortunadamente vivimos en un Estado de Derecho, y cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley. La justicia es igual para todos.”

Por ello, en nuestra opinión, sería conveniente que el resto de los miembros de la familia del rey publicaran sus declaraciones de bienes en el extranjero en un ejemplo de transparencia para zanjar cualquier especulación al respecto. Habrá que seguir con atención los próximos movimientos que tendrán lugar en un tablero real que no admite juegos.

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Carlos Cruzado

Presidente de los Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA)