jueves 19.09.2019

De qué hablamos cuando hablamos de overtourism

Por Claudio Milano | El aumento de flujos turísticos en la temporada alta; la privatización y la congestión del espacio público por parte de empresas turísticas y consumidores...

De qué hablamos cuando hablamos de overtourism

Durante el Cumbre de la OMT (Organización Mundial de Turismo) sobre Overtourism del 7 de noviembre de 2017 en Londres, en presencia de más de 60 Ministros de Turismo y de líderes del sector privado, su ex Secretario General, Taleb Rifai, declaró que el crecimiento no es el enemigo del turismo, ni tampocoi los números, sino administrar el crecimiento de una forma sostenible, responsable e inteligente y utilizar el poder del mismo para el beneficio del sector.

Aunque parezca un concepto y fenómeno nuevo, ya en la década de los ’70 y de los ’80, desde los estudios turísticos se han venido desarrollando teorías como el Ciclo de Vida Turístico de Richard Butler, la Capacidad de Carga Turística de Ainsley O’Reilly o el Índice de Irritación Turística de George Doxey. Más bien podríamos hablar de un nuevo calificativo para un fenómeno ya observado que ha crecido en la última década debido al aumento de las críticas a la presión turística – en muchos casos lideradas por colectivos sociales – en centros urbanos y contextos rurales alrededor del mundo. Sin duda, las criticas de estos colectivos y las denuncias en ciudades como Hong Kong, Reikiavik, Venecia, Barcelona, Berlín y Ámsterdam han actuado de efecto eco teniendo muchas repercusión y ruido mediático en los medios de comunicación internacionales.

Desde Ostelea School of Tourism & Hospitality se ha elaborado el informe Overtourism y Turismofobia. Tendencias: globales y contextos locales (en versión en inglés Overtourism & Tourismphobia: Global trends and local contexts), el cual pretende arrojar algo de luz sobre algunas de las causas, así como las respuestas localizadas en algunas de las ciudades antes mencionadas. Consideradas las diferentes características, preocupaciones, denuncias y malestares y, teniendo en cuenta que muchas de ellas no son contra el turismo como tal, el informe concluye que es necesario evitar una visión reduccionista de dicho fenómeno.

El informe también recoge algunas denuncias de malestar social compartidas entre los distintos destinos urbanos: el aumento de flujos turísticos en la temporada alta; la privatización y la congestión del espacio público por parte de empresas turísticas y consumidores; el creciente aumento del turismo de cruceros; el incremento de los precios de la vivienda (alquiler y metro cuadrado) y la consiguiente pérdida de poder adquisitivo, así como un fuerte desequilibrio entre el número de turistas y los residentes, entre otros.

Tal y como se ha mencionado, algunas de estas prácticas han producido respuestas por parte de determinados movimientos sociales. Las respuestas a la presión turística que se están registrando en diferentes centros urbanos se fundamentan en la necesidad de que, cuando dichos lugares tengan una buena calidad de vida para sus residentes, serán también inmejorables destinos turísticos para los visitantes.

Por último, el informe aborda uno de los temas que más surgen en los debates políticos actuales: el aumento del precio y la disponibilidad de la vivienda y su relación con la proliferación de alojamientos turísticos ilegales. A pesar de sus diferencias, los casos de Venecia, Berlín y Barcelona presentan características y síntomas parecidos: “los efectos de la saturación turística y la especulación inmobiliaria”.

Claudio Milano es miembro de Turismografias y profesor de Ostelea, School of Tourism and Hospitalit

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