sábado 16/10/21
JOSEP BORRELL

Grecia se escribe con "D"

Los alemanes ya no evitan calificar al país como un “pozo sin fondo”

Hasta ahora se han querido evitar ambas. Pero la hipótesis de que al final el futuro de la eurozona se escriba sin Grecia toma cada vez más cuerpo. Las últimas declaraciones del ministro alemán de hacienda Shauble, pidiendo que se suspendan las elecciones previstas para abril y que se instale un Gobierno tecnocrático sin partidos políticos, ha echado mucha leña al fuego de unas relaciones ya muy deterioradas.

La desconfianza sobre la posibilidad de que Grecia evite el “default” de su Deuda crece entre los ministros del Eurogrupo. Los alemanes ya no evitan calificar al país como un “pozo sin fondo”. Sobre todo después de que el PIB griego se haya contraído un 7 % en el ultimo trimestre y un 6,8 % en el 2011. En Bruselas y Berlín se empieza a pensar que la salida del euro es una opción a considerar.

Reducir las rentas disponibles es la forma más segura de provocar la recesión y aumentar el ratio de endeudamiento por disminución del PIB

Pero mientras tanto, si no desbloquean antes de un mes los 130.000 millones de la ayuda acordada en Julio pasado (¡sí, hace más de medio año!), Grecia no podrá hacer frente a los próximos vencimientos. Hasta ahora Grecia ha jugado con las consecuencias, que su “default” tendría para la eurozona, para justificar la ayuda que necesita y hacerse perdonar los sucesivos incumplimientos de sus compromisos de reducción del déficit. La cuestión no se presentaba sobre el hecho de cómo se va a salvar o no a Grecia, sino cómo evitar la implosión de la zona euro. Una especie de chantaje, según la interpretación alemana, que ya no parece surtir efecto. Cada vez son más los que piensan que el resto de los países y el conjunto del sistema bancario podrían aguantar las consecuencias de un “default” de Grecia.

Por eso, los ministros europeos ponen como condición para desembolsar la ayuda que Grecia llegue por fin a un acuerdo sobre la quita que van a sufrir sus acreedores privados y menor tipo de interés que van a pagar sobre el valor residual de sus títulos de Deuda. Un acuerdo retrasado una y otra vez y que parece que se va a conseguir mientras escribo estas lineas.

Lo más probable es que así sea y que se prolongue la tragedia griega, aún sin ver la solución en el horizonte. La zona euro no ha conseguido disociar su futuro de lo que ocurra en Grecia y la crisis griega sigue siendo una amenaza sistémica para otros países. Es difícil que nadie tome la responsabilidad de provocar de forma inmediata una situación que hasta ahora se quería evitar a todo precio.

El problema es como se resuelve la situación en Grecia. ¿Qué remedio alternativo les quedaba a los grupos que sostienen el Gobierno técnico de Papademos? Rechazar el plan de austeridad impuesto equivale a firmar la “D” del “default” en pocos días. Es posible que al final no tengan más remedio, pero es difícil no calibrar las consecuencias de esa decisión. Aunque se le perdonara toda su Deuda, Grecia seguiría teniendo déficit primario, es decir antes de pagar los intereses, y tendría que seguir pidiendo prestado para financiar su gasto público. ¿Y quién se lo prestaría, y a qué tipo de interés?

Los partidos políticos griegos pueden aceptar más recortes, más bajadas de salarios y más impuestos, incluso comprometerse a que esas medidas no dependen del resultado de las elecciones (entonces para qué hacerlas …). Pero, ¿hasta cuándo? Un seminario, aquí en Florencia, ha puesto de relieve el sufrimiento de la población, la pobreza rampante y el aumento de suicidios, que se han duplicado en los dos últimos años. Reducir los salarios y las pensiones todavía más no hará sino agravar la recesión. Cuando las bases imponibles se reducen, aumentar los impuestos no da más dinero, solo empuja a la economía sumergida. Y reducir las rentas disponibles es la forma más segura de provocar la recesión y aumentar el ratio de endeudamiento por disminución del PIB (el denominador de la ecuación).

Nadie duda en Atenas de que son necesarias reformas en la economía y la Administración Pública del país que se pudieron demorar mientras duró el “boom” inducido por el euro. Pero los plazos que se imponen son imposibles de conseguir. El coste social y el sentimiento de que se distribuye de forma injusta pueden producir una explosión social, sobre todo sin perspectivas de crecimiento.

Salvo que Europa se convenza de que solo un plan Marshall en ayuda de Grecia es la única solución para todos

En Grecia la ortodoxia del ajuste puede acabar teniendo tener efectos desastrosos. Es difícil que Grecia escape a las dos “D” que la amenazan, la devaluación, y el “default”. O a las dos a la vez. Cualquiera de las dos “D” abren para los griegos un camino amargo. Salvo que Europa se convenza de que solo un plan Marshall en ayuda de Grecia es la única solución para todos. Y, a fin de cuentas, la más barata de las posibles.

Y en España lo mismo. El Comisario de asuntos económicos no parece dispuesto a darnos más tiempo para cumplir con los objetivos de reducción del déficit. Si realmente Rajoy tiene que conseguir un déficit público del 4,4 % del PIB a finales del 2012, siendo así que parece ser que el 2011 acabo cerca del 8 % en vez del 6 % anunciado por el Gobierno saliente, ello implicaría una reducción de 3,6 % del PIB en un año. Una reducción de ese calibre sería un verdadero choque depresivo para una economía anémica, en medio de la recesión que se extiende por Europa.

Grecia se escribe con "D"
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