martes 17.09.2019
CONTESTA CARLOS CRUZADO | GESTHA

Elecciones 26-J: ¿Se puede acabar con el fraude fiscal?

Es imprescindible y urgente que después del 26-J se ponga en marcha un plan integral, eficaz y realista para luchar contra la economía sumergida y la evasión fiscal con el objetivo de reducir la bolsa histórica de fraude.

Elecciones 26-J: ¿Se puede acabar con el fraude fiscal?

Este domingo los españoles están llamados a las urnas de nuevo tras el fracaso de las elecciones del 20-D. Seis meses después, los partidos políticos vuelven a lanzar sus consignas políticas en una campaña electoral que se antoja eterna mientras los problemas del país siguen sin solución. Y uno de ellos ha sido protagonista de esta primera parte del año en España: el fraude fiscal.

Primero fue la publicación de los Papeles de Panamá –que se llevó por delante al Ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, por su vinculación con firmas offshore-, la cual causó un gran revuelo entre la opinión pública, a la que siguieron los Papeles de la Castellana. Dos casos muy mediáticos en los que se mezclan grandes fortunas, prácticas fiscales que bordean la legalidad –e incluso la traspasan en la mayoría de los casos- y una ausencia de respuestas contundentes por parte del gobierno y las autoridades fiscales.

Estas investigaciones periodísticas han evidenciado una vez más la cruda realidad de España: el fraude fiscal convive en nuestra sociedad y es precisamente en las altas esferas donde más se produce, pues las grandes fortunas son las culpables de más del 70% del fraude en España. Y son precisamente estas prácticas las que hacen que cada contribuyente de a pie tenga que pagar cada año 2.000 euros más de media en impuestos por un fraude que no comete. Lo de pagar justos por pecadores no es ningún tópico, es una realidad.

En este contexto, la clase política aprovecha el tirón para lanzar sus propuestas electorales, como se pudo ver en el debate a cuatro del pasado 13 de junio, enarbolando la bandera de la lucha contra el fraude, prometiendo medidas que, en la mayoría de ocasiones, se quedan en papel mojado.

Erradicar el fraude fiscal al 100% es una meta imposible, pues a día de hoy ninguna sociedad lo ha conseguido. No obstante, sí es cierto que se puede hacer mucho para rebajarlo al mismo nivel que la media de los países de nuestro entorno, unos diez puntos por debajo de España, cuyo nivel de economía sumergida es del 24,6%, lo que equivale a 235.000 millones de euros.

Por ello, es imprescindible y urgente que después del 26-J se ponga en marcha un plan integral, eficaz y realista para luchar contra la economía sumergida y la evasión fiscal con el objetivo de reducir la bolsa histórica de fraude y, a la vez, mejorar el estado de las arcas públicas, ya que estas prácticas fraudulentas lastran la recaudación fiscal en una cantidad equivalente al 8% del PIB anual.

Con una mayor coordinación entre las administraciones tributarias autonómicas y la estatal, la colaboración de las entidades financieras que operan en paraísos fiscales y, sobre todo, con más efectivos destinados a luchar contra el fraude y una mayor asunción de competencias por parte de los Técnicos en relación con el control de grandes empresas y fortunas, es posible reducirlo en 40.000 millones. Las cartas están sobre la mesa; ahora hay que jugarlas.

 

Contesta Carlos Cruzado

Presidente de los Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA)

Elecciones 26-J: ¿Se puede acabar con el fraude fiscal?
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