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jueves 26/5/22

El PP se arranca la careta con una brutal campaña antisindical

Aunque la que ha prendido la mecha ha sido como siempre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, la pretensión de cargarse a los delegados sindicales responde a la estrategia global de toda la derecha –también la mediática- de acabar con los representantes legítimos de los trabajadores.
> Las horas de los delegados se establecen por Convenio
>Méndez tacha a Aguirre de agitadora anti-sindical
NUEVATRIBUNA.ES 13.09.2010

Las cotas de cinismo que ha alcanzado el PP son intolerables. Envalentonados con la crisis económica, relamiéndose con las cifras del paro que pretenden trasladar a votos y abanderando la defensa de los trabajadores –lo que ya de por sí es un insulto a la inteligencia de los ciudadanos-, los dirigentes del principal partido de la derecha española pretenden hacer creer una cosa mientras maquinan entre bambalinas la contraria.

La noticia, adelantada por El Mundo y que ha suscitado todo tipo de reacciones, de que el Gobierno de la Comunidad de Madrid pretende deshacerse de dos mil liberados sindicales es una manipulación en toda regla. Ni son tantos ni son ni siquiera los que pueden pasar a engrosar las listas del paro. CCOO y UGT de Madrid no han tardado en replicar lo que califican de una “manipulación de los términos”. La cifra real de liberados rondará los 500 y el resto corresponde a los delegados legítimamente elegidos para representar y defender los derechos de los trabajadores. Pero además, lo que pretende el Ejecutivo de Esperanza Aguirre –si finalmente lleva a cabo esta medida- es un ajuste duro dado el recorte previsto para los presupuestos regionales de este año despidiendo así a 2.000 empleados de la Administración que trabajan en calidad de interinos supliendo las horas que los representantes sindicales no pueden cubrir por las funciones que tienen atribuidas como tales.

También es falso –tal y como denuncian los dos principales sindicatos- que las horas sindicales de las que disponen los delegados se contabilicen de más o se dupliquen o que haya que hacer una contabilización más estricta de dichas horas (aspectos acordados desde el convenio de 1996); en cualquier caso, de ser cierto, la pregunta es por qué no se ha hecho hasta ahora.

A juicio de los sindicatos, la noticia que este lunes no quiso confirmar la presidenta “obedece a una campaña de desprestigio” con el objetivo de “cuestionar la legitimidad de los sindicatos como representantes de los trabajadores”, ha dicho a nuevatribuna.es la secretaria de Política Sindical de UGT Madrid, Encarna Parra, que tacha directamente de “reaccionaria” y “dictadora” a la presidenta regional.

La cifra dada por El Mundo ha sido desmentida por los secretarios generales de CCOO y UGT. En declaraciones a los medios, Javier López, explicó que en la región no ha habido “nunca” 2.000 liberados y que no hay que confundir a éstos con la figura del delegado sindical, cuyo número es fijado por la Ley Orgánica de Libertad Sindical. El líder de Comisiones Obreras de Madrid también advirtió de las intenciones del Gobierno de Aguirre de “acabar con la libertad sindical en la región” y arremetió contra los “habituales” titulares de ciertos medios de comunicación “amarillistas”. En este sentido, hay que recordar, que el mismo diario aludido abrió portada el día después del acto celebrado en Vistalegre para calentar motores cara a la huelga general del 29-S con un titular demoledor: Los currantes de la huelga; y todo porque se celebró en día laboral: “UGT y CCOO reúnen a mediodía a 16.000 asalariados que cobran por dedicarse a tareas sindicales…”, continuaba diciendo el texto.

Y es que, tal y como se ha ocupado de recordar el líder del UGT, Cándido Méndez, de lo que trata Aguirre es de “incentivar una política antisindical” olvidando que la actividad de los sindicatos “está respaldada por la Constitución y por la leyes” y que la labor de los liberados es “en beneficio de sus compañeros de trabajo”. Es, a su juicio, una “intentona” más de “debilitar una faceta de la democracia muy importante” y que puede provocar “una cierta desorientación transitoria sobre el papel de los sindicatos”.

Las palabras de Méndez hay que entenderlas en un contexto más amplio. La amenaza no es sólo Esperanza Aguirre sino toda la derecha aglutinada en las siglas del Partido Popular, incluidos sus medios afines. Por boca de algunos tertulianos que pueblan los platós de televisión se ha llegado incluso a escuchar que los sindicatos son una rémora del franquismo. Esta animadversión hacia las centrales sindicales también se destila en las declaraciones de miembros del equipo de Mariano Rajoy. Sin ir más lejos, el portavoz económico, Cristóbal Montoro, lleva todo el verano arremetiendo con lo mismo, tachando de “decimonónicas” las huelgas generales y pidiendo acabar con esa figura según el mismo soltó en una entrevista concedida a nuevatribuna.es; idea que se coló después en las enmiendas del PP a la reforma laboral.

Pero lo más vergonzante de todo es el hecho de que el PP dice ser el partido que defiende a los trabajadores, será por ello por lo que cree no necesitar a los sindicatos. Y el colmo del cinismo en escuchar decir a dirigentes como el secretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, que si él fuera funcionario estaría en huelga, tal y como afirmó con la protesta sindical por el recorte de sueldos a los funcionarios. ¡Hay que tener cara dura!

Ese es precisamente el doble lenguaje del PP, del que siempre es necesario leer la letra pequeña, que en este caso está muy clara, los sindicatos estorban y los derechos de los trabajadores… ¿qué es eso de los derechos de los trabajadores?

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