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sábado 21/5/22

El pesimismo de Krugman cara a cara con el optimismo de Zapatero

El presidente del Gobierno ha avanzado al premio Nobel de Economía que su Gobierno aprobará "en las próximas semanas" reformas estructurales económicas.
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Bernanke también es optimista
El presidente de la Reserva Federal considera que la recesión actual terminará "probablemente" este año, para empezar la recuperación el que viene. No obstante, como es típico en todas la crisis, el empleo será lo último en levantar cabeza y admite como seguro que el paro siga subiendo en los próximos meses.
NUEVATRIBUNA.ES - 16.3.2009

José Luis Rodríguez Zapatero ha mantenido un desayuno de trabajo con Paul Krugman, con quien ha coincidido en la necesidad de emprender esas reformas de carácter estructural para favorecer la salida de la actual crisis financiera y económica internacional.

Las que el Ejecutivo pondrá en marcha próximamente se enmarcarán en el llamado Plan E, la estrategia que engloba todas las medidas económicas, financieras y fiscales que el Gobierno aplicará para recuperar la senda de crecimiento y creación de empleo. Dentro de las actuaciones contempladas en ese plan y que aún no se han llevado a cabo figura la creación de una mesa de trabajo con otras formaciones políticas para consensuar las reformas que España emprenderá para modernizar la economía, lo que pasa por mejorar la productividad de sectores fundamentales como el transporte, la energía, las telecomunicaciones, los servicios y la administración.

Según fuentes de Moncloa, Krugman ha calificado de "positivo" el papel de liderazgo que está ejerciendo Zapatero para salir de la crisis, al tiempo que ha enumerado las cuestiones que demuestran la "debilidad" de España para salir de esta situación y que, según él, son la caída en el sector de la construcción, el déficit por cuenta corriente y el endeudamiento "excesivo" de empresas y familias.

"A ESPAÑA LE QUEDA ESPERAR"

Lo cierto es que la opinión del premio Nobel sobre las posibilidades de nuestro país de remontar la crisis son bastante pesimista. Este fin de semana, en una entrevista concedida a El País, decía que "va a ser duro. Lo que realmente asusta de la situación española es que no está nada claro cuál es la estrategia de ajuste por su pertenencia a la UE. (...) Si España no fuera parte del euro, la devaluación ayudaría, pero esa opción ya no existe; la política fiscal es muy limitada para los países de la UE; también es limitada la capacidad de actuar sobre el sistema financiero aunque los bancos españoles han demostrado estar relativamente en buena forma; se pueden adoptar medidas para limitar el impacto de la crisis sobre los parados. Pero en buena medida a España sólo le queda esperar a que se produzca una recuperación europea".

Krugman también habla de España en su blog, donde asegura que la salida de la crisis en este país será "extremadamente dolorosa" y que se necesitaría una deflación relativa del 15 por ciento para superar esta situación.

Tras su paso por el Palacio de la Moncloa y durante su intervención en Innovae, un foro del Ministerio de Ciencia e Innovación, Krugman ha ratificado que "los próximos años van a ser muy difíciles para los españoles" y que, si no se produce un aumento de la productividad, España estará abocada a una reducción drástica de los salarios, "lo cual es un proceso muy doloroso". El estadounidense cree que el Fondo Monetario Internacional es "demasiado optimista" en sus últimas previsiones para España -pronostican una caída del 1,7% del PIB para este año.

Krugman se ha mostrado muy pesimista sobre la recuperación mundial de la actual crisis. Concretamente, ha dicho que "la herramienta de reducir los tipos de interés se ha agotado y eso es lo que me da más miedo".

Aún así, y a tenor de lo que ha trascendido de su conversación con Zapatero, cree que de la próxima cumbre del G-20, que se celebrará el dos de abril en Londres, saldrán medidas relevantes para salir de la crisis, entre otras cosas porque tendrá lugar con una Administración estadounidense suficientemente asentada, a diferencia de la anterior reunión en Washington, que coincidió con el traspaso de poderes entre una y otra.

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