miércoles 12/8/20
EDMUNDO FAYANÁS

El futuro energético del país

El futuro energético del país

España es un país sin petróleo, ni uranio, ni gas. Posee carbón de mala calidad y muy contaminante. Esto provoca una situación de debilidad y dependencia energética del exterior, colocándonos a expensas de la especulación de los mercados o de las crisis internacionales energéticas. Sirva como ejemplo, que la denominada “primavera árabe” nos va a costar en el año 2011 el 1,5% del PIB nacional, unos 15.000 millones de euros.

Podemos afirmar, que los tiempos del petróleo barato se han acabado (ver los informes de la Agencia Internacional de la Energía), debido a su próxima escasez. La situación energética, como podemos ver es complicada. A ello debemos añadir el cambio climático, que es un problema real y de efectos inmediatos, por lo cual estamos obligados a un nuevo modelo energético, basado en la sostenibilidad económica y ambiental.

La realidad energética nos habla de reservas de petróleo que se agotarán antes de cuarenta años, las de gas en sesenta años, las de uranio antes de ochenta años y el carbón se da de bruces con el cambio climático. A todo este panorama pesimista, estamos asistiendo a que países como China, India, Brasil… están demandando cada vez mayor cantidad de energía para su desarrollo, con lo que acelerara todo el proceso energético.

Una de las grandes carencias que como país hemos tenido es la falta de una verdadera política energética Tanto el Partido Popular como el Partido Socialista, hacen sus planes sin ninguna conexión unos de otros. Una política mínimamente coherente ha de tener una visión de entre quince y veinte años. El tener una política energética coherente es una cuestión clave para nuestro futuro como país, para garantizar la seguridad y soberanía.

España no es hoy capaz de reunir los cuatro aspectos básicos de la sostenibilidad energética: coste asequible, abundancia, limpieza medioambiental y seguridad de suministro.

Este plan debe de recoger políticas claras de competitividad empresarial, política industrial, desarrollo tecnológico, seguridad de suministros y acabarse de una vez con demagogias y políticas ideologizadas absurdas, dejando de pensar en el beneficio de determinadas empresas y no en el país. Tenemos los siguientes problemas energéticos:

Tarifas. Ante esta carencia de política energética y la falta de celo en conocer el coste real de la energía que se produce en nuestro país, hemos llegado al absurdo de deber a las empresas eléctricas, que operan en nuestro país, la cantidad de 23.000 millones de euros, casi el 2,1% del PIB, por lo que ellas llaman desfase tarifario.

Muchos analistas dudamos de que exista este déficit tarifario. Estas tarifas eléctricas, que son cocinadas por las multinacionales que operan en nuestro país, son uno de los misterios mejor guardados. Con los datos ya conocidos de esta tarifa no les debemos nada. Es más, debería abrirse un proceso investigador de estas tarifas y ser sancionadas por formar un auténtico monopolio en la fijación de precios en contra de la llamada libertad de los mismos, por supuesto alejados del coste real de la energía.

Recientemente Endesa ha salido diciendo, que la energía debería ser un 30% más cara. Como vemos, tenemos un problema muy grave en el precio de la electricidad junto a esta supuesta deuda.

Empresas. El problema que tenemos es que en 1998 todo nuestro sistema empresarial eléctrico era nacional. Hoy ya el 50% del mismo está en manos extranjeras. Un caso emblemático de la estupidez de nuestros políticos es el de Endesa. Veamos. Endesa era la gran empresa nacional del Estado, la joya de la corona. En nombre de la modernidad y siguiendo los procesos liberalizadores propugnados por la Comunidad Europea, se privatizó a precio de saldo, para los amigos del PSOE y del PP. Sin embargo, Alemania, Italia o Francia no siguieron estas recomendaciones y no las privatizaron. Ahora sus empresas son del Estado y pueden realizar políticas de seguridad energética.

Para mayor escándalo, Endesa ha acabado siendo una empresa del Estado italiano a través de Enel. No servía como empresa del Estado español para acabar siendo dirigida por el Estado italiano, a esto se le llama ser inteligente verdad señores del PP y PSOE.

Sin conexiones exteriores. Otro de los problemas energéticos del país es la falta de conexiones eléctricas, por lo cual hace que perdamos energía al no poderla exportar. Este aspecto es de urgente solución. Este tapón fronterizo francés, impide al sistema eléctrico nacional, muy productivo, descargar sus excedentes y rentabilizarse con sus exportaciones a Europa.

Dependencia exterior. España está más amenazada que el resto de países de su entorno. El futuro pasa inevitablemente por las energías renovables. En el año 2008, la generación de energías renovables permitió rebajar nuestra dependencia energéticas desde el 82% al 79%, lo que supone un ahorro de 2.066 millones de euros a nuestro déficit comercial. Por otro lado, las exportaciones en energías renovables ascendieron a 3.600 millones de euros.

En Europa, la dependencia energética es del 50% y el 25% en Estados Unidos. Está claro que debemos apostar por las energías renovables para ganar seguridad e independencia. Pero este tipo de energías son de naturaleza intermitentes, por lo que obliga a disponer de fuentes paralelas de producción.

Un mix energético inapropiado. El actual mix energético es del 47% por productos petrolíferos, el 23,4% de gas natural, el 12,1% por la energía nuclear, el 11,6% por renovables y el 6,2% por carbón. Por otro lado, destaca que nuestro transporte de mercancías es un 98% por carretera y sólo el 2% por ferrocarril, lo que provoca un gran despilfarro energético.

Debemos ir disminuyendo la aportación de productos petrolíferos y de energía nuclear. Debe cerrarse las centrales nucleares cuando se cumpla su ciclo de vida.

Nuestro nivel de inversión en renovables es muy costoso, pero con la mejora tecnológica continua que se está produciendo, hará que los precios de esta sean cada vez más competitivos y ya está muy cerca ese momento.

Sin política de ahorro energético. Las políticas de ahorro deben de ser uno de los puntos principales para el país. La AIE considera que se puede ahorrar un 10% de la energía que consumimos, eso facilitaría nuestra competitividad.

No puede ser, que en el último Consejo de Ministros del día 18 de noviembre, a petición del ministro de Industria, Miguel Sebastián, se haya aprobado subvencionar la producción hidroeléctrica favoreciendo a Iberdrola, cuando nunca se debería subvencionar dicha energía

Se necesita una nueva estructura energética, con menos petróleo y más energía eléctrica, al que junto por la apuesta por las renovables, debería unirse el ahorro. Es hora ya de elaborar un plan energético nacional basado en el consenso político, económico y social, que abarque todo lo anteriormente expuesto y que tenga una mira de por lo menos veinte años.

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