martes 26.05.2020
ESTUDIO DE LA FUNDACIóN IDEAS

Los ajustes fiscales están teniendo efectos negativos en las economías periféricas de la eurozona

La mayoría de los países del sur de Europa se han desviado de su objetivo de déficit para 2012, excepto Irlanda e Italia, al mismo tiempo que su deuda no deja de crecer.

Ha transcurrido más de medio año desde la publicación del documento de debate titulado “Los efectos del ajuste fiscal en las economías periféricas de la Zona Euro”.

Sus autoras, Josefa Calero Serrano y Reyes Martoto Illera, investigadoras de la Fundación Ideas han actualizado la información y conclusiones con los datos disponibles en el momento presente. En dicho estudio se ponía de manifiesto que las políticas de consolidación fiscal impuestas por Europa a los países periféricos estaban teniendo efectos muy negativos en estas economías tanto desde el punto de vista económico ‐ con más recesión y más desempleo ‐, como social – aumentando las desigualdades y la pobreza ‐. Además no estaban permitiendo reducir el déficit público y controlar la deuda al ritmo al que estos países se habían comprometido.

Hoy podemos decir que este resultado se ha confirmado y la mayoría de los países del sur de Europa se han desviado de su objetivo de déficit para 2012, excepto Irlanda e Italia, al mismo tiempo que su deuda no deja de crecer. Además las consecuencias socioeconómicas que se preveían con los ajustes han superado las previsiones y en todos los países se ha agudizado la recesión, el desempleo sigue aumentando y cada vez hay más población bajo el umbral de la pobreza y en riesgo de exclusión social.

Sin embargo, desde la Comisión Europea se sigue insistiendo que esta es la única vía para recuperar la confianza y la credibilidad en estas económias. Recientes declaraciones de Olli Rehn, vicepresidente de la Comisión y responsable de Asuntos Económicos y Monetarios y el Euro, no indican que se vayan a producir cambios en la orientación de la política económica de la Unión Europea (UE): “Debemos continuar el proceso de reformas y evitar bajar la guardia, lo que podría menoscabar el retorno de la confianza en curso y retrasar la necesaria mejora del crecimiento y la creación de empleo”.

También los gobiernos conservadores de España y Portugal insisten en que la vía de las reformas y el ajuste fiscal es la única posible para salir de la crisis. Algo que no comparten países con gobiernos progresistas como Francia, que desde la llegada de Hollande está impulsando en el seno de la UE la adopción de políticas de crecimiento que estimulen la actividad económica y la creación de empleo, aunque sin mucho éxito.

Las conclusiones que alcanza el informe indican que los planes de consolidación fiscal que se han puesto en marcha en las economías periféricas de la Zona euro por su magnitud y su rápida ejecución están desencadenando un círculo vicioso que lastra la demanda interna, produce una caída de la actividad mermando la capacidad de crecimiento y no están permitiendo cumplir los objetivos de déficit comprometidos ni controlar la deuda. Por tanto, si los ajustes frenan más la economía éstos acaban siendo menos efectivos para reducir el déficit a corto plazo, pues lo que se gana por un lado se pierde en parte por otro, ya que la política fiscal tiene que ser factor estabilizador frente a una desaceleración.

La evidencia nos indica que los ajustes fiscales están teniendo efectos negativos sobre el crecimiento, el desempleo y la desigualdad en los países sometidos a planes de consolidación estrictos, como es el caso de España, Italia, Irlanda, Portugal y Grecia.

Sus economías han entrado en una segunda recesión, con la excepción de Irlanda, y las perspectivas muestran que la recesión continuará al menos la primera mitad de 2014, lo que dificulta el cumplimiento de los objetivos de déficit comprometidos. Los recortes están volviendo como un boomeran en forma de recesión continuada.

El FMI ha actualizado sus multiplicadores fiscales que miden el impacto que tiene sobre el PIB una variación discrecional de un instrumento presupuestario, no causada por los estabilizadores automáticos. Frente al 0,5 que estimaba en 2010, las últimas estimaciones del multiplicador fiscal lo sitúan en un rango del 0,9 al 1,7, recomendando a la UE una revisión del ritmo y composición de su senda de consolidación fiscal.

La consolidación fiscal a la “alemana” no resulta ni creíble ni inspira confianza, ni a las empresas para que incrementen su actividad y generen empleo ni a los mercados, ya que los inversores no están dispuestos a comprar la deuda soberana de los países con problemas.

Por ello, el gobierno español y el resto de países sometidos a planes de consolidación fiscales desorbitados, para generar credibilidad, deben establecer objetivos y adoptar medidas a medio plazo que estén efectivamente bajo su control. Tienen que explicar claramente cómo reaccionarán ante reveses,tales como desaceleraciones imprevistas de la actividad o aumentos de los costes de financiación. Los pronósticos presupuestarios tienen que basarse en supuestos realistas acerca del impacto negativo a corto plazo del ajuste en el producto y en el empleo. Del mismo modo, las proyecciones relativas a la evolución de los coeficientes de endeudamiento deben basarse en supuestos realistas, no optimistas, sobre el crecimiento del producto potencial y las tasas de interés. Solo con planes de ajuste creíbles y cuya realización sea factible, se generará la confianza que necesitan los agentes económicos para producir y consumir y los mercados para recuperarla liquidez necesaria para financiar nuevas inversiones. Ello contribuirá no sólo al cumplimiento de los planes de ajuste sino que además permitirá recuperarla senda de crecimiento y creación de empleo.

Informe completo. "Los efectos del ajuste fiscal en las economías periféricas de la zona euro".

Los ajustes fiscales están teniendo efectos negativos en las economías periféricas de...
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