Jueves 27.06.2019

Consejos para refinanciar tus deudas

La política de consumo de nuestra sociedad hace que el grado de endeudamiento de las familias sea muy alto.

La política de consumo de nuestra sociedad hace que el grado de endeudamiento de las familias sea muy alto. A la clásica hipoteca para adquirir la vivienda habitual se le suman, en muchas ocasiones, el préstamo personal para ir de vacaciones, comprar un coche o el tirar del crédito de la tarjeta para comprarse un nuevo teléfono móvil. Y eso en los casos donde el motivo es un exceso de consumo, porque también hay situaciones de extrema necesidad donde este tipo de financiaciones complementarias se convierten en la única opción para llegar a fin de mes.

Vamos a ver en este artículo algunos consejos para refinanciar tus deudas y ajustarlas a un sistema de pago sostenible en el tiempo, para lo que hemos contado con la colaboración de los expertos en finanzas del comparador bancario Busconómico.

Múltiples acreedores, múltiples problemas

No todas las deudas son igual de caras. Por regla general, las de menor plazo tienen unos tipos de interés muy altos. Así, un préstamo hipotecario actualmente puede rondar entre un 1,5% y un 2,5%, dependiendo de su sistema de cálculo de interés y otras condiciones; los préstamos personales suben ese coste hasta un 7% o más; los intereses de las tarjetas de crédito pueden llegar a un 26% y los créditos rápidos se disparan en porcentajes de hasta un 3.000%.

Es habitual que el particular sobreendeudado tenga préstamos y deudas de distinta naturaleza con diversas entidades. El aumento del importe adeudado puede generar dificultades para pagos posteriores convirtiéndose en un círculo vicioso de importantes consecuencias financieras.

Refinanciación de préstamos y deudas

Refinanciar las deudas es cambiar las condiciones de las mismas, en un caso como el anteriormente expuesto implicaría agruparlas todas en una, la menos cara, que suele ser el préstamo hipotecario, y ampliar el importe y el plazo de duración de la misma para obtener una única cuota mensual que se pueda pagar de forma cómoda.

Esta es una solución frente a un horizonte catastrófico, pero no quiere decir que la operación no conlleve gastos, por eso antes de realizarla conviene que conozcas muy bien tu situación y las opciones que puedas tomar.

Consejos en la agrupación de dudas y su refinanciación

Controla y planifica tu economía

Es cierto que a veces ocurren hechos que implican un cambio dramático en nuestra situación financiera y personal que están fuera de nuestro control: pérdida del trabajo, aparición de gastos ineludibles por enfermedades u otras causas, etc., pero en otras ocasiones el desastre financiero se puede ver venir de lejos, y la mala planificación, la desidia a la hora de controlar nuestras finanzas o la idea de que todo volverá a la normalidad por si solo, nos impiden tomar las medidas necesarias a tiempo.

Por eso, llevar algún tipo de contabilidad, por muy simple que sea, que nos permita planificar nuestra situación futura será de gran ayuda.

Conoce tu situación actual al detalle

Este punto es muy importante ya que nos permitirá comprender qué productos tóxicos son los que realmente están minando nuestra economía. Hay que hacer un estudio pormenorizado de todos los detalles de cada una de las deudas: importes, tipos de interés, plazos, etc.

Ponte tus propios límites

El hecho de tener dinero a nuestra disposición, en nuestro bolsillo o en nuestra tarjeta de crédito, hace que muchas personas con tendencias más impulsivas gasten más dinero de lo que se pueden permitir. Esto afecta a cada persona en diferente medida, por eso, si sabes que tienes tendencia al gasto fácil y a las compras convulsivas ponte tus propio límites: reducción del crédito de la tarjeta, límites máximos de operaciones, creación de tarjetas monedero con importes determinados, todo vale cuando se trata de controlar tu economía.

Sopesa el coste de la refinanciación

Como hemos dicho, refinanciar y agrupar las deudas tiene su coste y es conveniente saber si merece la pena hacerlo en tu situación particular. Los costes pueden generarse en distintos frentes, aquí hay algunos para que los tengas en cuenta:

  • Gastos por novación o modificación de hipoteca. Si tienes un préstamo hipotecario y los cambios que pretendes solicitar al banco van a requerir de una escritura pública ante notario ten en cuenta que esta tiene unos gastos, así como lo que pueda resultar de su tramitación e inscripción en el Registro de la Propiedad correspondiente.
  • Gastos de estudio. Si es necesario constituir un nuevo préstamo hipotecario esta puede llevar consigo los gastos de estudio e incluso de tasación si es con otra entidad bancaria.
  • Comisiones por amortización anticipada. Los préstamos suelen tener comisiones por cancelación anticipada que puede variar según la fecha en que se constituyó y la forma del cálculo de sus intereses, pero puede variar entre un 0,25 o un 0,50%, en la mayoría de los casos. Hoy en día también es posible encontrar muchas entidades que no aplican esta comisión.

Ajusta el plazo de reembolso del nuevo préstamo

La atracción de una cuota mensual reducida es mucha, pero hay que tener en cuenta que eso implica más tiempo pagando intereses y por lo tanto, mayores gastos. Elige una cuota que te permita pagarla con comodidad, pero no alargues en exceso el plazo de la hipoteca.

Elige una buena entidad negociadora

La refinanciación y agrupación de las deudas se puede llevar a cabo directamente con el banco o también es posible realizarla a través de un profesional o agencia negociadora habituada a este tipo de operaciones y que te pueda aconsejar la mejor opción para tu caso específico.

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