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lunes 23/5/22

CCOO se confiesa sorprendida por la falta de apoyo de Zapatero a la Tasa Tobin

La canciller alemana, Angela Merkel, respalda la propuesta clásica de la izquierda de crear un impuesto para gravar las transacciones financieras. Además, denuncia presiones de la City para impedir las reformas.
> "El G-20 abre una nueva etapa en la economía mundial"

NUEVATRIBUNA.ES / L.M. - 25.09.2009

El sindicato Comisiones Obreras manifestó hoy su sorpresa ante la negativa del presidente español José Luis Rodríguez Zapatero a prestar su apoyo a la implantación de una ‘tasa de transacciones financieras’ en el marco de la cumbre del G20 que estos días se celebra en Pittsburg con el objetivo de impulsar una nueva arquitectura del sistema financiero internacional.

Según el secretario de Internacional de CCOO, Javier Doz, el presidente Zapatero transmitió ayer su acuerdo con la mayoría de las demandas sindicales en la reunión que mantuvo con el líder del sindicato Ignacio Fernández Toxo, “excepción hecha de la llamada tasa de transacciones financieras”, que dijo no compartir “por las muchas dificultades técnicas que habría para su aplicación”.

Para el sindicato, “sorprende esta negativa si tenemos en cuenta que Angela Merkel y Durao Barroso, entre otros, están dispuestos a defenderla”. Zapatero, en cambio, sí hizo suyas las reivindicaciones sindicales relacionadas con el empleo y el cambio de patrón de crecimiento para un nuevo modelo productivo”, afirmó Doz.

ALEMANIA DEFIENDE LA TASA

La idea defendida hace días por el ministro alemán de Finanzas, Peer Steinbrück, tiene como objetivo evitar que las especulaciones puedan provocar una nueva crisis financiera internacional.

Según indicó hace días Steinbrück, se trata de aplicar también en economía el principio de que "paga el que origina un daño". En su opinión, la tasa debería situarse entre el 0,01 y el 0,05 por ciento –a imagen de la llamada Tasa Tobin, que partía de un 0,1 por ciento-, es decir, ser lo suficientemente baja como para no frenar el movimiento internacional de capital.

Pese a tratarse de un nivel bajísimo, los ingresos globales anuales de este impuesto podrían rondar el 1 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) mundial, según un estudio del instituto Wifo de Viena citado por ambos ministros.

Para Alemania esto constituiría un ingreso adicional de entre 10.000 y 20.000 millones de euros año.

MERKEL DENUNCIA PRESIONES DE LA CITY

La canciller alemana, Angela Merkel, criticó ayer las tendencias que se perciben en el sector bancario y en algunos países de evitar un mayor control de los mercados financieros y emplazó a la comunidad internacional a tener el "valor" de imponer nuevos reglamentos para evitar futuras crisis.

En la misma línea se expresó Steinbrück, el ministro alemán de finanzas, quien precisó que hay claros indicios en Wall Street y en la City de Londres que apuntan a que estas plazas financieras quieren impedir mayores controles.

"Como dijo una vez Franz Josef Strauss (legendario primer ministro de Baviera): no se debe dejar al perro cuidando las salchichas", dijo Steinbrück.

El ministro elogió el "notable discurso" del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en el que habló de la necesidad de regular los mercados financieros, y celebró que el primer ministro británico, Gordon Brown, se sumara a esta opinión, pero lamentó que en "ambas administraciones" haya intentos de "aguar" este objetivo.

En una entrevista con el semanario Stern, Steinbrück se quejó de que en la Bolsa de Londres "hay un 'lobby' que quiere defender con uñas y dientes su ventaja competitiva".

Steinbrück aludió a que el sector financiero británico genera el 15 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) del Reino Unido mientras que en Alemania la banca sólo produce el 6 por ciento.

Merkel insistió en que el objetivo final deben ser "regular cada producto, plaza financiera e instituto".

La canciller reafirmó que hay que evitar a toda costa que los bancos puedan crecer tanto que vuelvan a estar en condiciones de "chantajear a estados".

Berlín es partidaria de obligar a los bancos a que aumenten sustancialmente su colchón financiero para afrontar mejor posibles pérdidas y evitar así que el Estado deba responder ante operaciones arriesgadas de las entidades financieras.

En este punto se vislumbra, según fuentes gubernamentales alemanas, un debate entre Estados Unidos y Europa, pues si bien a ambos lados del Atlántico hay consenso de que el capital propio debe aumentar, Washington espera que los bancos europeos aumenten su colchón en mayor medida que los estadounidenses.

También hay diferencias sobre las limitaciones de las remuneraciones variables de los ejecutivos, y mientras alemanes y franceses quieren cifras claras, Estados Unidos proponen sólo una "recomendación" sobre las bonificaciones.

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