Domingo 16.06.2019

¿Y del gasto público en pensiones privadas cuándo hablamos?

Por Eduardo Gutiérrez | Al tiempo que se recorta en derechos y servicios públicos, se regalan miles de millones de euros en rebajas de impuestos para apoyar las Pensiones Privadas, diseñadas a medida de los perceptores de altos niveles de renta.

Entre 2008 y 2013 el Gasto Fiscal destinado a pensiones privadas nos ha costado más de 6.600 millones de euros. Sólo en este año 2013, se han presupuestado beneficios fiscales por valor de 1.112 millones de euros.

Al tiempo que se despide a decenas de millares de empleados públicos, se reducen sus salarios, se recortan los gastos esenciales en Educación y Sanidad; se reducen y restringen las prestaciones al desempleo para millones de parados, y se imponen recortes adicionales de 1.391 y de 1.473 millones de euros para 2013 y 2014, al Sistema de Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD); simultáneamente, se regalan miles de millones de euros (2011) en rebajas de impuestos para apoyar las Pensiones Privadas, diseñadas a medida de los perceptores de altos niveles de renta, como muestra el siguiente gráfico, que utiliza datos de la Agencia Tributaria.

¿Qué necesidad económica, moral o política hay de ayudar a los que pueden destinar ahorros privados de sus ingresos anuales, cuando hay millones de ciudadanos que no llegan a satisfacer sus necesidades básicas un mes tras otro?

En todos los países civilizados la solidaridad se institucionaliza a través del sistema fiscal. Y este descabellado regalo de impuestos[1], es una muestra más, y de las más sangrantes, del insolidario sistema fiscal español, necesitado de una urgente y radical reforma, que debe partir del rechazo contundente de la propaganda que machaconamente repite la plutocracia rentista neoliberal: “El Estado Español ha vivido por encima de sus posibilidades”. Una explicación para mentes incautas, ignorantes, perezosas o cínicamente interesadas, que se merece un: “Estúpidos, el problema del Estado Español es un problema de Ingresos Fiscales, no de Gastos”. Los datos son contundentes e indiscutibles al respecto. En España en 2009, antes de comenzar la liquidación del raquítico nivel de protección social, se destinaba el 16,1% del PIB a gastos de protección social, cuando en la UE-Zona Euro, se gastaba el 20,6% anual en solidaridad con los grupos sociales más necesitados. Está claro por ello que no son los gastos públicos sociales, a los que ahora se demoniza, para justificar su eliminación. Por el contrario, los ingresos públicos se han hundido: ”se ha producido un desplome de los ingresos tributarios muy significativo: para el primer período de la crisis, 2007-2009, la caída de la presión fiscal ha sido superior a los seis puntos porcentuales, desde el 37,1% del PIB en 2007 al 30,7% en 2009, cuando en el resto de Estados miembros de la UE el declive ha sido de media de 1 punto porcentual. De hecho, se trata del Estado miembro que experimentó una disminución más fuerte”.

Se trata por ello de un problema de insuficientes ingresos fiscales, que se reafirma al compararnos con nuestro entorno comunitario. El Estado español presenta: “una presión fiscal baja, del 31,4% del PIB comparada con la media en la UE, que se alcanzo al 38,8% en 2011”[2]. Cada punto del PIB, equivale aproximadamente a 10.000 millones de euros, y por lo tanto, 7 puntos del PIB implican una cifra de ingresos públicos del orden de 70.000 millones de euros anuales.

La eliminación de estos regalos fiscales a las Pensiones Privadas, por razones de justicia fiscal, -¡de vergüenza política¡- ; permitiría elevar los ingresos fiscales en cerca de 1.000 millones anuales. Deberían destinarse a políticas de redistribución de renta, hacia los colectivos más perjudicados y necesidades en estos momentos, que los destinarían al consumo inmediato, de supervivencia. Cuando más de 1 millón de personas mayores reciben pensiones que no superan los 500€ mensuales (ver cuadro siguiente), elevarlas sería un imperativo moral indiscutible. Soy consciente que se trata de una propuesta limitada, de un gesto, no ya de solidaridad, sino de caridad.

Caridad a la que ni siquiera se apuntan los sicarios meapilas de misa de domingo, a los que durante la semana, no les duele aplicar implacables ajustes laborales, recortes, o desahucios al dictado de la plutocracia financiera. Esos a los que sirve el Sr.Rosell, que disfrutan de adicionales privilegios – estos según opinión de este bocazas, si están justificados – al ver rebajados sus impuestos por percibir retribuciones del trabajo en forma de “stock options”, esto es, en paquetes de acciones de las empresas. Rebajas de impuestos que el Ministro de Hacienda del PP, Sr.Montoro, no es capaz de calcular porque: “No se dispone de información fiable para evaluar el beneficio fiscal derivado de la reducción del 40 por ciento de los rendimientos del trabajo que procedan del ejercicio de la opción de compra en las “stock options”, sin que, por tanto, se refleje cantidad alguna por la citada modificación normativa en el Presupuesto de Beneficios Fiscales”[3]

La indignación que provoca la desfachatez política de estas conductas públicas, cuando el drama diario de dar de comer, curar, o educar a millones de personas está siendo intensificado día tras día, por una política implacable, sin compasión alguna para la ciudadanía más necesitada, alimenta mis dudas sobre las posibilidades de una discusión racional, civilizada, y democrática para corregir estos y otros muchos privilegios obscenos, neo-feudales. ¿Hasta cuando la paciencia pacifica y la apatía de las mayorías puede aguantar, esta grosera lucha de clases que están ganando los ricos?

En fin, cuando se acaba de iniciar una ronda de encuentros desde el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, para convencernos (¿?) de la necesidad de recortar y limitar el gasto en pensiones públicas, resultaría una burla social, cultural y política mayúscula, no eliminar estos regalos fiscales. Si en la negociación, se mira para otro lado, sin tener en cuenta que se vienen destinando decenas de miles de millones de recursos públicos a apoyar las Pensiones Privadas, y a los menos necesitados, la tensión social, ya incandescente, se acelerará.


[1] .- Se alega por los escrupulosos de los detalles que en realidad estas rebajas de impuestos son simples “diferimientos”, en el pago fiscal, porque cuando se cobran las pensiones privadas pasan a engrosar las bases imponibles de sus bebeficiarios que recuperan sus ahorros. Eso ocurre dentro de 10, 20 o 30 años; y lo incuestionable es que aquí, y ahora, en plena crisis, con pulverización de las prestaciones sociales más esenciales y de supervivencia, se están regalando miles de millones de euros, a los que tienen suficientes rentas como para contratar un Plan de Pensiones.
[2] .- “El desplome de los ingresos tributarios”. Juan López Rodríguez. Doctor en Derecho Tributario e Inspector de Hacienda del Estado. 22.8.2013. ELPAIS.
[3] .- Presupuestos Generales del Estado. Memoria de Beneficios Fiscales 2012.Sec.Gral.MHacienda.