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domingo. 26.06.2022

Sin motivos para el optimismo

Por Paloma López Bermejo | Ya conocemos los datos del cuarto trimestre de la EPA, y a pesar del optimismo del Gobierno, empeñado en hacernos creer que todo va “por el buen camino”, nos encontramos con un cierre de año en materia de empleo demoledor.

Ya conocemos los datos del cuarto trimestre de la EPA, y a pesar del optimismo del Gobierno, empeñado en hacernos creer que todo va “por el buen camino”, nos encontramos con un cierre de año en materia de empleo demoledor. Tan negativo como que es el peor tercer año, por detrás de 2009 y 2012 en pérdida de empleo. Son 532.000 puestos de trabajo menos comparando las medias de los cuatro trimestres del 2013 con los del 2012.

Con relación a la población activa, hemos venido reiterando desde CCOO, que el descenso de los datos del paro registrado que se vienen produciendo, obedecen al desánimo de la gente que no se inscribe en los servicios públicos y a la emigración. Y los datos de la EPA demuestran la validez de este argumento. Tenemos 305.700 personas activas menos en media anual de los cuatro trimestres de 2013 comparada con la del 2012, que se corresponden con 187.900 extranjeros activos menos y 117.800 españoles menos.

Haciendo una valoración del comportamiento del empleo, centrada en los datos y no en los deseos se ha ralentizado la destrucción de empleo, pero se siguen destruyendo puestos de trabajo y además en todos los sectores a pesar de la mejoría puntual del sector agrario en el cuarto trimestre, que sirve de maquillaje para un resultado negativo en el resto de sectores donde se han perdido 150.000 empleos.

Pero si estos datos no son positivos, se agravan por la pérdida de calidad en el empleo que se está produciendo, se ha perdido empleo fijo y ha crecido el empleo temporal y además los trabajadores y trabajadoras a jornada completa disminuyen un 4,5% y aumentan un 5,4% los que trabajan a tiempo parcial, que afecta fundamentalmente a las mujeres. Aumentan un 10% las personas con jornadas inferiores a 20 horas; las que tienen jornada entre 30 y 42 horas, ambas inclusive, disminuyen un 6%, duplicando prácticamente la media.

Se ha destruido, asimismo, empleo autónomo, a pesar de las intensas políticas para emprendedores llevadas a cabo por el Gobierno.

Los elementos centrales que marcan la precariedad: tiempo parcial y temporalidad son los que evolucionan favorablemente. La conclusión se plantea nítida: desigualdad y pobreza.

Y ante esto hay 43.353 personas paradas menos con prestaciones por desempleo. La tasa de protección por paro, el porcentaje de parados que percibe prestaciones, continúa su descenso: en vez del 36,1% de 2012, hay un 34,1%. Desde 2010, año en que se situaba en 41,1% ha caído siete puntos.

Hay un dato a destacar, los parados que llevan más de un año en desempleo han aumentado un 3% y aquellos que llevan dos o más su aumento han sido del 25%. El 60% de los parados lleva más de un año en paro y hay más de dos millones de personas que llevan paradas más de dos años.

Son 686.300 hogares donde no se percibe ningún ingreso y sigue creciendo.

No hay, objetivamente, datos para el optimismo. En términos de empleo no se ve la recuperación por ningún lado. Se ve un empleo más precario, peor pagado y con menos derechos y en la otra cara, se ve más paro y con menor protección.

El coste de la crisis que están pagando las trabajadoras y los trabajadores es muy alto y muy injustamente repartido.


Por Paloma López Bermejo | Secretaria Confederal de empleo y migraciones de CCOO

Sin motivos para el optimismo