martes 22.10.2019

Un mercado de trabajo cada vez más indecente

Por Enrique Negueruela | De todos los datos que han aparecido, hay dos que por su implicación y capacidad de condicionar el futuro, destacan sobre los demás...

Un mercado de trabajo cada vez más indecente

De todos los datos que han aparecido en la mañana de ayer, hay dos que por su implicación y capacidad de condicionar el futuro, destacan sobre los demás: la evolución de los afiliados por tipo de contrato y la de prestaciones. Ninguna de las dos contiene datos positivos.

Los datos de prestaciones salen con un mes de retraso por lo que nos estamos refiriendo a datos de mayo. Lo primero a destacar es que en los cinco meses de este año se han pagado 1.521.403 nóminas menos que en los cinco primeros meses de 2013. Hay una media mensual de 304.281 personas menos percibiendo prestaciones, una disminución del 10,3%.

El gasto está cayendo mes a mes de forma absolutamente alarmante. Este año no solo no hará falta un suplemento de crédito en julio, como se ha hecho casi todos los años desde que empezó la crisis, sino que habrá un superávit sobre lo presupuestado. Este superávit se mueve en una banda entre los seis mil millones de euros y los cuatro mil millones. Lo aberrante es que se produzca con dos de cada tres parados sin cobrar prestaciones, cuatro millones sin prestación, entre los que hay más de un millón de parados con cargas familiares y sin ingresos en su hogar.

En la tabla anterior, que permite ver cómo ha evolucionado el gasto en cada comunidad autónoma y cuál es la previsión para el conjunto del año, destaca cómo afecta de diferentes maneras a cada CC.AA. Se produce una horquilla que oscila entre un recorte sobre el 30% del gasto de 2012 en Castilla la Mancha, Murcia y Navarra hasta el 20% de Baleares, Cantabria o el 15% de Madrid.

Cuando se habla de recorte de prestaciones, de lo que se está hablando es de recorte de comidas y de alquileres. No es el ocio ni los viajes lo que se recorta a los parados. Esos ya no existen. Se niega la posibilidad de comer, de vivir bajo “su” techo. A millones de personas se les ha quebrado el futuro que durante años lo fueron construyendo y ahora se les niega el presente. Hay otros, los más jóvenes que, sin futuro ni presente, se les avoca a la emigración. Cada vez que se van, el gobierno hincha el pecho diciendo que hay menos parados…

La gravedad del recorte es tal que si no se endereza, menos de uno de cada cuatro parados percibirá una prestación. A final de mes, con la EPA, veremos en qué medida ha caído la tasa de protección.

La evolución de los afiliados es la evolución de más precariedad. La evolución de la crisis provocó que los afiliados en el Régimen General con un contrato indefinido y a tiempo completo superaran el 50%. En junio de 2011 eran el 51,5%, después de haber estado por debajo del 48% en 2005 y 2006. Este mes vuelven a bajar del listón del 50%. La tasa de precariedad, el porcentaje de temporales, ha aumentado en un año 1,5 puntos. Además continúa la destrucción de empleo indefinido: hay 45.508 afiliados con contrato indefinido menos y ya están incorporados los fijos discontinuos.

La situación de precariedad es mucho peor que la existente en 2005 porque a la plaga de los temporales se les ha unido la de los afiliados a tiempo parcial. El término afiliado no es sinónimo a trabajador dada la gran diferencia que existe en muchos casos entre las horas cotizadas y las trabajadas. Esta segunda plaga ha pasado de significar menos del 18% en 2005 o 2006 hasta el 27,5% en 2014, más de uno de cada cuatro afiliados. Con la afiliación a tiempo parcial se produce una segunda bajada salarial difícilmente cuantificable. Si por una jornada de ocho horas se pagaban 1200 euros, ahora se pagan 500 por una de cuatro horas cotizadas pero se exige que se trabajen seis, siete o diez.

El grado de indecencia a la que está llegando el mercado de trabajo supera en la realidad los datos que se puedan contrastar. Se potencia la jornada a tiempo parcial y se suprimen las prestaciones para subyugar cada vez más a los trabajadores. Sin unas prestaciones dignas, estamos viendo la calaña de empresarios que tenemos. A mayor necesidad y de eso se encargan Bañez y Rajoy, mayor capacidad de explotación de la que se encargan Rosell y sus secuaces. Resultan miserables las afirmaciones que ha hecho hoy sobre parados inscritos para cobrar…

Mientras continúen presionando a la baja por un lado en los salarios y por el otro en las prestaciones, no se va a poder salir de esta larguísima crisis. Y todavía no hemos llegado a tocar fondo. ¿Hay salidas?

La primera salida que me parece clave es ampliar la protección: ampliar la Renta activa de inserción a todos los parados con cargas familiares costaría menos de lo que estaba presupuestado y se va a dejar de gastar, incluirlos con las víctimas de violencia y las personas con discapacidad para que la puedan percibir continuadamente y eliminar el límite de tres programas mientras la tasa de paro esté por encima del 15%. Es un primer paso. El segundo sería hacer que el programa de la Renta Activa se cumpliera y a los participantes en él se les facilitasen medidas concretas de políticas activas de empleo, cosa que en la actualidad no ocurre. Ello debe llevar a retomar la inversión que se realizaba en esas políticas en 2011 y que el PP recortó en más de un 50%.

Un mercado de trabajo cada vez más indecente