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domingo. 14.08.2022
FORO ECONÓMICO INTERNACIONAL

Economistas defienden una Europa equilibrada social y territorialmente

Un grupo de economistas lanza un manifiesto promovido por profesores de la Universidad del País Vasco pidiendo un cambio de políticas en la Unión Europea que ponga a las personas en el centro y que sitúe a los mercados y las instituciones al servicio de la sociedad y no al revés.

La crisis no podrá darse por superada hasta que haya sido resarcido el daño causado por la misma en la cohesión social

Profesores del ámbito de la Economía y la Empresa de centros universitarios del País Vasco, economistas de otros organismos e instituciones y docentes de otras universidades, han lanzado un manifiesto aprovechando la celebración en Bilbao del Foro Económico Internacional. Bajo el título, “Por una economía al servicio de las personas”, los firmantes abogan por un cambio de rumbo de la política económica europea que ponga a los mercados al servicio de las personas y no al revés.

Los impulsores del manifiesto (entre los que figura el economista y colaborador de nuevatribuna.es, Carlos Berzosa) consideran que la “actual situación de inquietud y alarma social” aconseja un pronunciamiento sobre la misma del mundo universitario y advierten de que la crisis “no podrá darse por superada hasta que haya sido resarcido el daño causado por la misma en la cohesión social”.

En este sentido, subrayan el alto nivel de desempleo en España (26%) y en especial del paro juvenil que supera el 55%. La gravedad de la situación social que se vive en España se refleja en que 1.900.000 hogares tienen a todos sus miembros en paro; que el número de personas en riesgo de pobreza y exclusión social alcanzó la cifra de 12,7 millones; que ya son 3 millones las personas que sufren pobreza severa, esto es que viven por debajo de los 307 euros al mes; o que el 27% de la población infantil vive bajo el umbral de la pobreza.

Los economistas alertan sobre el cada vez mayor grado de desigualdad social en España si se tiene en cuenta el ratio de ingresos del 20% más rico con relación al 20% más pobre de la población.  Al respecto citan datos de GESTHA (Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda), sobre el fraude fiscal que asciende a más 70.000 millones de euros anuales, de los cuales el  72% corresponden a grandes fortunas y grandes empresas. Se trata de una cifra que equivaldría aproximadamente al  presupuesto  total  del  sistema  sanitario  público, y es sensiblemente mayor que la representada por los intereses pagados anualmente por la deuda pública. Asimismo, recuerdan que los depósitos en los paraísos fiscales provenientes de España alcanzan la cifra de 550.000 millones de euros.

Por todo ello consideran necesario que la equidad constituya “una referencia irrenunciable para la organización de la vida económica”; que la competitividad “no puede plantearse como un fin en sí mismo, al margen de la eficiencia social y ecológica”; que “la democracia y la transparencia son elementos imprescindibles en una economía sana y viable; que “los métodos y los ritmos para un mayor equilibrio de las cuentas públicas han de ser contextualizados; que “la crisis se manifiesta, ante todo, como un deterioro de la convivencia social, más allá de los pequeños avances que puedan darse en términos de crecimiento; que “la globalización no puede presentarse como una coartada, ni utilizarse para convertir el debate económico en una cuestión meramente técnica, al margen del contexto, de la política y de los valores; y que “hace falta una Europa equilibrada social y territorialmente, capaz de defender ante el mundo la democracia y la cohesión social”.

Ante una crisis fundamentalmente social y de convivencia, los firmantes del manifiesto defienden poner a las personas en el centro y situar a los mercados y las instituciones al servicio de la sociedad y no al revés. “La crisis no podrá darse por superada hasta que haya sido resarcido el daño causado por la misma en la cohesión social”. Asimismo, abogan por que Europa “haga valer su fuerza frente al mundo para preservar la convivencia social y la democracia, en lugar de asumir resignadamente que el mundo nos obliga a prescindir de la democracia y de la cohesión social. El logro de una unión internamente cohesionada ha de ser una referencia inexcusable de la política económica en la Unión Europea”, subrayan.

Economistas defienden una Europa equilibrada social y territorialmente
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