BAJA EL PARO PERO NO AUMENTA EN LA MISMA MEDIDA EL EMPLEO

¿Dónde está la reducción del paro de la ministra?

Cuando se dice que hay un millón de personas paradas menos, todo el mundo piensa que hay un millón de personas trabajando más. Pero no es así.

Una vez más se asiste a un juego de engaños: se habla de disminución del paro cuando lo que disminuye son las personas que residen en nuestras viviendas

Si comparamos los datos de la EPA de 2017 con los de 2011, el periodo que ha gobernado el PP, aparece tal y como se destaca una y otra vez desde el Gobierno y desde sus medios afines que hay 1.100.053 personas paradas menos entre 16 y 64 años.

Cando se dice que hay un millón de personas paradas menos, todo el mundo piensa que hay un millón de personas trabajando más. Nadie piensa otra posibilidad. Por eso la ministra no dice a dónde ha ido ese millón de personas paradas.

Baja el paro, pero no aumenta en la misma medida el empleo

La EPA solamente recoge en tres categorías a las personas: o están ocupadas, o paradas o inactivas: entre 2011 y 2017 hay 1.100.053 personas paradas menos y 227.002 personas inactivas menos. Es decir, hay una disminución de 1,3 millones de personas que se habrán ocupado. Si vemos qué ha pasado con las personas ocupadas estas solamente han aumentado en 377.613 personas. De estos datos se concluye que hay 949.442 personas menos residiendo en las viviendas familiares en el estado español.

Ya podemos responder a la pregunta que se le hizo a la ministra: las personas que figuraban como paradas en 2011 y en 2017 no, en su gran mayoría no están residiendo en viviendas familiares en los diferentes rincones de nuestro estado. Básicamente coincide la disminución de la población de 16 a 64 años con la disminución de personas paradas. Baja el paro y la inactividad, pero no aumenta en la misma medida el empleo.

Si echamos la vista algo más atrás, al comienzo de la crisis en 2008, vemos una disminución muy similar de las personas residentes en viviendas familiares, hay 995.324 menos. Las personas ocupadas han disminuido en 1.667.929 personas menos; las inactivas también disminuyeron en 644.841 y las paradas aumentaron en 1.317.447 personas, un 50%.

Pero, pese a todo, todavía en 2017 hay 3.909.462 personas paradas que tienen derecho a un empleo. De ellas, según la EPA, solamente una de cada cuatro recibe una prestación. El número de personas paradas entre 16 y 64 años que recibe alguna prestación es de 1.090.348 sobre un total de 3.909.462 en paro, lo que supone una tasa de protección del 27,9%. Actualmente hay 2.819.114 personas que no perciben prestaciones por desempleo. Esta tasa es inferior en 9,1 puntos a la del mismo trimestre de 2011.

Los parados sin prestación aumentan un 53%

Si miramos cómo afecta el tiempo que se lleve en paro, como no se han tomado medidas efectivas para reforzar la cobertura, la tasa de protección oscila entre el 35,2% de los hombres que llevan menos de un año en paro y el 15,6% de las mujeres que llevan más de cuatro. A medida que aumenta el tiempo en paro, disminuye el número de personas protegidas y, si son mujeres, aún más. De las 2.125.037 personas paradas de larga duración, que suponen el 54,4% de todas las paradas, solo 481.622 tiene alguna prestación, el 22,7%. Hay más de millón y medio de personas paradas de larga duración que no tienen ninguna cobertura.

Las personas paradas entre 52 y 54 años han visto cómo la reforma laboral ha eliminado su posibilidad de acceso al subsidio previo a la jubilación. Las consecuencias son claras: habiendo aumentado las personas paradas un 11,7%, 27.362 más, las personas sin protección han aumentado un 53,9%, 58.631 más y las protegidas disminuyeron en 31.269. La tasa de protección ha pasado del 53,5%% al 35,9%. Para tener una idea clara de lo que supone el recorte, se puede comparar con los que sí pueden percibir el subsidio previo a la jubilación, las personas entre 55 y 64 años. En 2011 la diferencia de la tasa de protección entre estos dos grupos era de 0,7 puntos, el 53,5 de los comprendidos entre 52 y 54 años frente al 54,2% de los de más edad. En este último año la diferencia es de 11 puntos: del 35,9% al 46,9% de los mayores.

Menos trabajo, menos jornada y menos salario

La segunda pregunta que le debemos hacer a la ministra a la vista de que la remuneración de los asalariados, en datos actualizados, es menor que la existente en 2011, es la siguiente: ¿realmente ha habido más trabajo en 2017 del que hubo en 2011? Como la remuneración depende del número de horas de trabajo, es importante ver las horas y la jornada media.

En 2011 se trabajaron 674 millones de horas semanales por 18,3 millones de personas. En 2017 las horas trabajadas han sido 664 millones y las personas ocupadas 18,6 millones. En 2017 se han trabajado 9,3 millones de horas habituales menos cada semana que en 2011. Esto supone el equivalente a 246.768 puestos de trabajo a tiempo completo menos (a una jornada de 37,5 horas). La jornada media trabajada en 2011 era de 36,9 horas mientras que la de 2017 ha sido de 35,3 horas a la semana. Como la jornada legal no ha tenido variaciones, esa disminución de horas trabajadas se traduce en disminución salarial. Quizás sea el momento de plantear la jornada de 35 horas semanales.

Esa disminución de la jornada media también ha servido para que desde el Gobierno se ufanen diciendo que hay 377.613 personas ocupadas más. No dicen que hay menos trabajo, menos jornada y menos salario.

Una vez más se asiste a un juego de engaños: se habla de disminución del paro cuando lo que disminuye son las personas que residen en nuestras viviendas. Tampoco hay más trabajo, sino lo que hay es una jornada media menor con, también, menor remuneración. Y también hay un presidente del Gobierno diciendo “no nos metamos en eso” cuando se le habla de regular el principio de “a igual trabajo, igual salario”. Es hora de ser serios.


Enrique Negueruela Cortés
Asesor de la Secretaría Confederal de Empleo y Cualificación Profesional de CCOO.