lunes. 27.05.2024

La desigualdad es fruto de las políticas desarrolladas tanto por PSOE como el PP y por nuestra falta de democracia. Para cambiar esto, es preciso tomar conciencia personal y colectiva

Estamos asistiendo día si día también a la campaña propagandística del gobierno de Rajoy, hablando de los resultados de sus políticas económicas, porque en el año 2014 hemos crecido un 1,4% del PIB y se prevé que en 2015 lo hagamos al 2%. Sin embargo, silencia todos los desastres económicos que está provocando en los servicios públicos, en las relaciones laborales, en cultura etc.

Es cierto, que estamos creciendo en esa cantidad, pero para empezar, es muy poco y además esta mejoría no llega a la gente, porque su situación sigue siendo pésima y sin perspectivas de mejorar.

¿Por qué la gente no va a mejorar en un futuro? Veamos.

Es incomprensible la estupidez del PP cuando habla de “la movilidad externa” y no hace nada para que no huya del país el talento

Estados Unidos que está creciendo más del doble que España y ya durante varios años, la mayoría de la gente no ha percibido esta mejoría de su economía. De ahí que se haya producido la derrota electoral de Obama en las elecciones de noviembre de 2014. El sistema neoliberal hace crecer la economía (mucho menos que el sistema keynesiano) en las épocas de esplendor, pero esta la concentra en muy pocas manos, haciendo que el resto de la población no perciba esa creación de riqueza.

El problema económico actual ya no sólo es crear riqueza, sino como redistribuirla de una forma justa y equitativa. Esto es lo que nunca hará el neoliberalismo. Las políticas aplicadas con entusiasmo por Rajoy están basadas en la injusticia social y en la prevalencia de lo privado sobre lo público. Estas políticas han hecho que España se encuentre encabezando el poco honrado ranking de la desigualdad social de la Unión Europea, seguida de Grecia, Letonia, Rumania y Bulgaria. Nada de esto nos lo cuenta Rajoy y sus chicas.

Cuando se le propuso al primer ministro italiano Mateo Renzi que siguiera “el modelo español”, soltó una carcajada diciendo que era el modelo de la miseria y que no quería eso para su país. Voy a dar tres datos que son esclarecedores de la desigualdad social que han generado tanto PSOE/PP con sus políticas neoliberales:

Ante la gravísima e injusta situación social en que nos encontramos, cabe preguntarnos ¿Qué podemos hacer?

Dos serían las alternativas. La primera es dejar que nos sigan dirigiendo unas elites políticas, que se rigen por una ideología desfasada e inútil y que está acabando con el contrato social que teníamos y en consecuencia está terminando con el estado del bienestar social.

La segunda alternativa pasaría por encauzar todo este desastre, procediendo a cambiar a las elites actuales y dando un sentido a la palabra democracia. Como dice Gunnar Myrdal “todos los problemas económicos son básicamente políticos”.

Dentro de esta nueva política que deberíamos conseguir, cuatro serían los temas principales a obtener:

- Una fiscalidad justa, en la que cada uno pague en función de sus rentas. Donde la progresividad fiscal sea real, como única forma de acabar con las desigualdades. Para lograr una mejora social rápida, sería necesario desde el principio desarrollar políticas reales de trabajo.

- La inversión real, tanto pública como privada en I+D+I, para conseguir un desarrollo efectivo del país. Sin investigación y desarrollo, el futuro del país es pésimo. Es necesaria e imprescindible la vuelta de los miles de jóvenes titulados que han abandonado el país. Para ello les debemos ofrecer proyectos claros de investigación. Es incomprensible la estupidez del PP cuando habla de “la movilidad externa” y no hace nada para que no huya del país el talento. Está claro, que a las elites del país y del PP, nuestro futuro en investigación y cultura les importa poco, solo su cuenta de resultados.

- Conseguir una mejora efectiva de nuestro sistema educativo, que parta de un pacto estable sobre la educación y que pasa irremediablemente por la derogación inmediata de todo lo realizado por el PP y el ministro Wert, que está llevando al desastre la educación, con las consecuencias futuras que tendrá para nuestro país.

- El rescate de nuestra democracia, y sin el cual, los anteriores puntos no se podrán realizar. No podemos resolver la desigualdad social sino solucionamos de una vez nuestra democracia.

El sistema democrático arrastra un gran déficit, debido al poder que se otorgó a las cúpulas de los partidos políticos desde la Transición, así como a una ley electoral que favorece un bipartidismo letal, que nos ha llevado a un sistema político totalmente alejado de la realidad social del país y sin cauces para revertir los problemas. Todo esto nos ha ocasionado la corrupción la cual es muy difícil cambiar sino es modificando todo el sistema político.

Es más necesario que nunca el reequilibrar el hacer público frente al mundo de lo privado, y esto solo es posible con un cambio democráticos.

¿Cómo se puede cambiar nuestro sistema político?

Quitando el poder omnímodo que tiene las cúpulas de los partidos políticos y haciendo llegar la democracia a los mismos. Por otro lado, es evidente que la Constitución actual está ya desfasada y que no puede resolver los problemas actuales, debemos proceder a un cambio en bastantes de sus contenidos como por ejemplo, el abordar de forma realista los problemas territoriales, la forma de Estado, la garantía de los derechos sociales... A todo ello, habría que añadir la reforma de la ley electoral y la de partidos políticos.

Como vemos, la desigualdad no es causada por las circunstancias, sino que es fruto de las políticas económicas desarrolladas tanto por PSOE como el PP y por nuestra falta de democracia. Para cambiar esto, es preciso tomar conciencia personal y colectiva de quererlo cambiar. Warren Buffet segundo hombre más rico del mundo dijo “Los ricos estamos en guerra y la estamos ganando porque los otros no se enteran de esta guerra”. Yo no quiero ser un perdedor y deseo una vida mejor para todos nosotros. ¡Se atreven a pelear conmigo para cambiar las cosas! Es nuestra oportunidad. Juntos podemos

Crecimiento y desigualdad