martes 07.04.2020
TEATRO

Yerma: heridas que infectan hasta matar

Cinco funciones con todo el aforo vendido en el teatro Lope de Vega de Sevilla avalan el buen hacer de “La Pasión de Yerma”, un texto de Lola Blasco creado a partir de Yerma de Federico García. 
Yerma: heridas que infectan hasta matar

Una de las cosas entrañables que tiene el teatro Lope de Vega de Sevilla es que al terminar cada función el público camina a pie en grupo al menos hasta el cruce de la Avenida María Luisa con la de Portugal, donde comienza a dispersarse. Estos metros dan para muchos oídos y muchos comentarios sobre lo visto en el escenario. Los había que opinaban que había demasiadas transiciones que cortaban el ritmo o que la música desencajaba. Había quien salía con la sonrisa en la cara como quien sale de una comedia y no de una tragedia. Mari Paz Sayago tiene la fuerza cómica necesaria para hacernos reír de nuestras propias lágrimas. 

Girando por la avenida, disuelta ya la masa y escuchando en la noche las propias pisadas, todo se vuelve más terrible. María León (Yerma) vuelve a la mente y ocupa el cuerpo de cada uno. Lorca es tan poderoso que aguanta el resumen, el tiempo y las reinterpretaciones, por severas que éstas sean. 

Lorca es tan poderoso que aguanta el resumen, el tiempo y las reinterpretaciones, por severas que éstas sean

Lola Blasco, y por extensión la directora Pepa Gamboa, tratan de girar el drama rural y releerlo con miradas de mujer contemporáneas, alejadas afortunadamente de la losa de la honra para adentrarse en otros matices más próximos al deseo y la pasión insatisfecha. María León despliega sobre el escenario toda la derrota y toda la losa de la indiferencia y la soledad, del abandono y de las lágrimas que se despliegan como las blancas sábanas que dobla y desdobla una y otra vez, como si algo hubiera de eterno en todo esto y el ser humano estuviera condenado a sufrir las mismas llagas. 

Entre rojo y negro. La vida va girando como esas lavadoras donde se sientan las comadres, a falta de río lavandero, para leer los anuncios por palabras. Reímos porque hemos de reírnos, porque sabemos que después nos tocará llorar. Una casa como prisión donde el rojo destaca sobre el papel pintado y las sábanas recién lavadas. Una ducha que no consigue arrancar del alma las espinas de las que brota la sangre en el mismo momento en el que se cierra el grifo. 

Maria León 2

Yerma es palabra contemporánea y en esta ocasión Lola Blasco ha intentado rebuscar lo que el título podría ocultar, hallando nuevos significados a las palabras del poeta eterno. Una casa sin pared, donde todos podemos husmear las miserias ajenas, que van conduciendo a Yerma (María León) por un Vía Crucis que sólo puede acabar en el Monte Calvario, en forma de romería. 

No hay buen ladrón, ni mal ladrón, cuando cada uno carga con su cruz. Si Yerma lleva la suya, Juan anda con la propia, escondido en un matrimonio y buscando tras las ermitas quien confunda su pelo largo. No es Yerma lo visto, pero tampoco deja de serlo, es el alma rota de cada uno repartida por el suelo como en un espejo descompuesto. 

Por cierto, sublime la dirección musical de Rosario La Tremendita y el movimiento escénico de María Cabeza de Vaca, aunque la señora del semáforo no opine lo mismo. 

La Pasión de Yerma se representó en el Teatro Lope de Vega entre los días 23 y 26 de enero de 2020. Texto de Lola Blasco a partir de Yerma de Federico García Lorca. Dirección: Pepa Gamboa. Reparto: María León, Críspulo Cabezas, Mari Paz Sayago, Lucía Espín y Diego Garrido.

Yerma: heridas que infectan hasta matar
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