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jueves. 30.06.2022
MEMORIA FEMINISTA

La vigencia de 'Vindicación Feminista'

'Vindicación Feminista', la revista que luchó por los derechos de las mujeres durante la Transición.
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En el año 1976 se aprueba la nueva Ley de Relaciones Laborales, por la cual las mujeres ya no estaban obligadas a contar con la autorización de sus maridos para trabajar fuera de casa. Ese mismo año, pocos meses después de la muerte del dictador, salía a la calle Vindicación Feminista, la revista que luchó por los derechos de las mujeres durante la Transición. La idea fue de Lidia Falcón mientras se encontraba encarcelada en la prisión de Yeserías, de Madrid. Después de conversar con la periodista Carmen Alcalde, con Anna María Moix y Marisa Híjar, decidieron sacar a la calle una publicación que informara y denunciara la situación de la mujer. Vindicación Feminista pretendía fomentar el debate entre las diferentes organizaciones de mujeres; un ambicioso proyecto que tuvo que enfrentarse a la primera dificultad, que no era otra que la cuestión económica. Pero el dinero no podía doblegar a quien había soportado todo tipo de problemas, incluida la cárcel, ni a sus entusiastas colaboradoras; un préstamo bancario arregló la situación.  

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Lidia Falcón

La publicación se presentó como una revista autónoma y plural al servicio de todo el movimiento feminista. Con un precio inicial de 80 pts. (precio que fue modificándose), Vindicación Feminista se mantuvo hasta el año 1979. La radicalidad de los temas tratados ahuyentó a los anunciantes, y ya sabemos que la publicidad es importante para hacer frente a los gastos que genera toda publicación: personal, impresión y distribución. A pesar de todo, la revista apareció de forma regular llegando a publicar treinta números en los años de su existencia.

Lidia Falcón, la principal impulsora y patrocinadora de la publicación, contó con la colaboración de un magnifico plantel de mujeres que creyeron en el proyecto: Carmen Alcalde como directora y redactora jefa, Marisa Híjar como subdirectora y encargada de las secciones de política nacional e internacional, Anna Estaño se encargó de la secretaría de redacción y del apartado Hemeroteca, Encarna Sanahuja y Regina Bayo eran las responsables de la sección Mujeres del Mundo, María José Raqué se encargaba de la crítica de cine, televisión y teatro, tareas compartidas con Gumer Fuentes e Itziar Alberdi, Sara Presutto fue la autora de la tira cómica, “Colita” (Isabel Steva) la fotógrafa habitual de la publicación y Ana María Moix como redactora de diferentes secciones de la revista.

Además del Consejo Rector, Vindicación Feminista tuvo colaboradas de la talla de: Alicia Fajardo, Soledad Balaguer, Antonina Rodrigo, Rosa Montero, Victoria Sau, Nativel Preciado, Marta Pessarrodona, Carmen Larraburu, Núria Beltrán, Maite Goicoechea, Maruja Torres, Carmen Sarmiento, Antonina Rodrigo, Magda Oranich, Núria Pompeia, Montserrat Roig, Pilar Aymerich y Sara Presutto.

Vindicación Feminista rompió el silencio sobre los temas que la dictadura había convertido en tabúes sociales y culturales

Vindicación Feminista rompió el silencio sobre los temas que la dictadura había convertido en tabúes sociales y culturales. La revista llegó a ser un referente importante del feminismo durante la transición, introduciendo temas legales en defensa de los derechos de las mujeres: divorcio, aborto, sexualidad, prostitución, violencia, represión. Los textos de la revista no solo pretendían concienciar de la opresión que sufrían las mujeres, también llamaban a combatir el orden tradicional español. Y para ello, la ironía también estaba presente gracias a la sección, "Nena, no t'enfilis", a cargo de Anna Maria Moix, en la cual se burlaba de los valores de la familia tradicional. La publicación pretendía informar y educar partiendo de relatos sobre mujeres luchadoras que habían roto los esquemas tradicionales impuestos; historias contrarias a los comportamientos propios que el patriarcado impone a las mujeres.

Vindicación Feminista también se opuso al discurso oficial sobre la Transición, a la vez que la crítica y el análisis de la política nacional e internacional se mostraban a través de entrevistas, artículos, reportajes. La publicación no solo tuvo dificultades económicas, ya que la Ley de Prensa vigente introdujo serios obstáculos a los que aún se mantenían el número 15 de la revista sufrió orden de secuestro y se vio inmersa en tres procesos judiciales. Pero a pesar de los problemas legales mantuvo su espíritu crítico. Vindicación Feminista publicaba temas de candente actualidad, como la forma de Estado, la entrada de España en la Unión Europea, a través del Tratado de Mastrich. La publicación fue muy crítica con Europa, más pendiente de seguir los dictados de EE.UU y la OTAN, que de elaborar políticas sociales para proteger a la población más desfavorecida. En esa deriva antisocial, las mujeres seguimos siendo las más perjudicadas entre los perjudicados; ahí están las granjas de mujeres para servicio de quienes puedan pagar los alquileres de vientres y para beneficio de las agencias intermediarias. Otra industria deleznable es la pornografía; fórmula idónea para nutrir a la gran industria de la prostitución globalizada. En la sociedad capitalista y patriarcal que padecemos, la cosificación de las mujeres empobrecidas es un hecho que no admite réplica, aunque la propaganda intente disfrazarla con discursos falsos, donde las palabras libertad y empoderamiento pretenden encubrir la bárbara explotación.

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En su nº 2, la publicación se centró en El Patronato de Protección a la Mujer, Institución creada en 1941, dependiente del Ministerio de Justicia, cuya presidenta de honor era Carmen Polo, esposa del dictador, Francisco Franco. La institución era un centro internamiento regentado por órdenes religiosas, cuyo cometido se centraba en encerrar a mujeres jóvenes que se salían del canon establecido por la moral católica. Las jóvenes podían ingresar en la Institución desde los 16 a los 25 años, sin haber cometido ningún delito, por  decisión de los propios familiares, de particulares de autoridades civiles o religiosas. ¿Los motivos?, entre otros: ser una adolescente "difícil", llevar ropa inadecuada, "ir con chicos", fumar, estar embarazada siendo soltera, estar de noche en la calle, participar en manifestaciones o ser desafecta al régimen, etc., etc. Las mujeres también podían ingresar en estos centros por redadas de la policía en prostíbulos. El Patronato se estructuraba en una Junta Nacional y cincuenta juntas de carácter provincial.

Las leyes franquistas acabaron con los avances que la II República había introducido para las mujeres, en cultura, en educación, en derechos sociales y políticos. El régimen franquista consideraba a las mujeres como menores de edad que tenían que pasar de la custodia del padre a la del marido. La mujer tenía que ser servicial, abnegada y sumisa; se le reservaba el rol de ama de casa sometida a la autoridad del hombre y a la crianza de los hijos.

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En el n 16 Vindicación Feminista aborda las violaciones de todo tipo que sufren las mujeres, sin que las leyes hagan nada por evitarlo; amén de la denuncia a una judicatura machista. Las violaciones como un instrumento de poder, que se ejercen en todos los ámbitos de la sociedad; una sociedad domesticada donde se normaliza dicha práctica. Compararla con el fascismo es adecuado, porque dicha ideología es la máxima expresión del poder. 

La publicación suscitó el interés de María Ángeles Larumbe, tanto es así que publicó el libro, Vindicación Feminista; una voz colectiva, una historia propia. El libro es una antología de textos de la revista, más un DVD. En el cual se afirma:” La revista Vindicación Feminista (1976-1979) marcó un hito en las publicaciones y en el movimiento social que luchaba en España por la liberación de la mujer. La publicación reunió a un magnífico plantel de periodistas y escritoras que supieron compaginar el dinamismo y el interés por la actualidad que caracteriza a toda revista con el rigor en el análisis y el afán didáctico de quienes aspiraban a explicar y difundir le perspectiva de género”. Sin duda, el libro es un homenaje a la publicación.

De ella también ha escrito Nuria Varela Menéndez, del Instituto de Investigaciones Feministas: "Vindicación Feminista", afirmando que es un caso claro de exclusión en la historia del periodismo en España: “La historia del periodismo español continúa ciega. Las mujeres periodistas no aparecen ni sus nombres, ni sus trabajos, ni sus aportaciones, en el relato general y tampoco tienen presencia en relatos específicos, inexistentes, tanto en los planes de estudios como en los manuales y textos de referencia. El relato de la historia del periodismo español, en realidad, es un relato de exclusión. Vindicación Feminista, la revista feminista aparecida en la Transición, como paradigma de dicha exclusión básicamente, por tres razones. En primer lugar, por el momento de su nacimiento, especialmente notable desde el punto de vista social, político y mediático. En segundo lugar, porque en sus páginas escribieron las periodistas más destacadas de la época, en realidad, buena parte de las periodistas españolas más destacadas de la segunda mitad del siglo XX. Y, en tercer lugar, porque adelantó, en sus reportajes, los temas más relevantes y polémicos para la democracia que anunciaba la Transición, temas que aún están presentes en la agenda política y mediática”.

En 2019, Claudia Jareño elaboró una tesis sobre feminismo, y en ella recoge Vindicación Feminista por considerarla una de las publicaciones más importante en esta materia durante la Transición. La tesis de Jareño resalta la calidad de la revista, así como la diversidad de la temática tratada. “La revista fue el órgano de expresión de numerosas mujeres profesionales y militantes antifranquista de larga trayectoria”. Jareño señala que el pensamiento feminista fue posible gracias a un gran trabajo preparatorio de Carmen Alcalde y Lidia Falcón, junto con otras periodistas e intelectuales durante la dictadura, y a los vínculos que éstas mantuvieron con otros colectivos feministas del extranjero.

El dictador quería morir matando, y en ese contexto político y social se publicó Vindicación Feminista, que reunía feminismo y resistencia

No hay que olvidar, que Vindicación Feminista surge en un momento de gran movilización internacional a favor de los presos antifranquistas, sobre todo de las últimas condenas de muerte de la dictadura. La inminencia de las ejecuciones motivó protestas en diferentes países de nuestro entorno. De todas partes llegaban mensajes pidiendo clemencia, pero el 26 de septiembre el dictador se fue a dormir sin ningún remordimiento por las últimas ejecuciones de su mandato. No le habían conmovido los ruegos del Papa, Pablo VI, por qué iba a conmoverse por otros ruegos y algarabías. Ni siquiera la carta de su propio hermano, Nicolás Franco, echó para atrás la decisión del dictador: "Tú eres un buen cristiano, después te arrepentirás". Los fusilamientos se llevaron a cabo el 27 de septiembre de 1975, cuando a Franco le faltaban dos meses para terminar su vida. El dictador quería morir matando, y en ese contexto político y social se publicó Vindicación Feminista, que reunía feminismo y resistencia.

Actualmente, a falta de la publicación en papel, la Transición Española, La Corona, La Unión Europea, El Imperialismo, La Violencia Contra las Mujeres, las guerras, las migraciones y las injusticias de todo tipo, no dejan de ser denunciadas por Lidia Falcón en numerosos artículos de prensa, en entrevistas o en los medios televisivos donde es invitada. Vindicación Feminista está presente en el espíritu de su creadora; la mujer que supo elevarse de entre los muros de la cárcel de Yesería para hacer de la palabra un arma de lucha, y para imaginar un mundo donde Socialismo y Feminismo formen un maridaje indisoluble.  

Lidia Falcón sigue denunciando las barbaries del Capitalismo. Y como dice, en numerosas ocasiones: “El poder económico compra políticos, jueces, medios de comunicación…, pero lo peor de todo es que nos convence de que no existe otro mundo fuera del existente”. Lidia Falcón permanece con su espíritu rebelde intacto. En su nuevo libro, La filosofía del engaño, hace un repaso, sin concesiones sobre la situación política actual, sobre el cúmulo de mentiras que el sistema económico trasmite y la sociedad normaliza. A una sociedad engañada es muy difícil sacarla del engaño, ya que lo asume como mal menor de una realidad que la desconcierta. De La banalidad del mal habló Hannat Arent, y observamos que dicha afirmación está plenamente vigente. 

La vigencia de 'Vindicación Feminista'