viernes. 01.03.2024
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De derecha a izquierda: Fernando Marías, Carlos Salem, Espido Freire, Luis Eduardo Aute, Raquel Lanseros, Ana Merino. (Fotografías de Laura Muñoz Hermida y Javier Jimeno)

Larga vida a VerSex, cuya esencia se resume en esta explícita frase de Carlos Salem: Al pan, pan, y al coño, coño

Pensamos en el sexo a (casi) todas horas. No dejamos de hablar de sexo. Practicamos sexo. Menos frecuente es leer o escuchar poemas de sexo explícito (paradójicamente, no se han escrito a lo largo de la historia tantos como pudiéramos pensar). ¿Por qué no lo hacemos?, se preguntaron Fernando Marías y Raquel Lanseros. Y pidieron a un grupo de poetas y novelistas que escribieran composiciones literarias en las que estuviera presente el sexo de manera explícita, y que se atrevieran después a recitarlas en público. No se trataba de decir así, sin más, polla, coño o follar. Se trataba de construir una propuesta teatral atrevida y novedosa. Con la complicidad de la agencia literaria Dos Passos, diseñaron tres funciones de VerSex para el Teatro Alfil.

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Raquel Lanseros recita un poema durante el espectáculo VerSex.

Y como lo explícito es expresión clara y determinada de algo, las mujeres y los hombres que aceptaron el reto subieron al escenario y llamaron a las cosas por su nombre. Como en el sexo, cuando es intenso, sincero, caliente. Reunidos en torno a las diferentes maneras de narrarlo. Desde la terminología popular de uso cotidiano al aterciopelado envoltorio de recursos que ofrece la poesía. Versos clásicos y modernos, versos hondos y desenfadados, música en directo, historias que parecieron reales pero no lo eran, historias ficticias con apariencia de realidad... Desde la autoridad de Luis Eduardo Aute a los superpoderes de Cristina Fallarás (mejor verlo). De lo espiritual a lo gamberro, de la santidad al sadomasoquismo. Espido Freire, Carlos Salem, Raquel Lanseros, Luisgé Martín, Manuel Vilas... Fueron valientes. Se implicaron. No se desvistieron, pero se desnudaron. Y sus voces apelaron, estremecieron, rascaron el oído y otras zonas de la anatomía. Palabras que hablaban de nosotros, de nuestra esfera más íntima, de esos momentos, sublimes o terribles, que todos hemos vivido y reconocemos. Y provocaron risas unánimes, ligeras incomodidades, obvias complicidades, silenciosas identificaciones... Todo lo que tiene el sexo de lúdico, seductor, sorpresivo, sublimado, pasional, romántico, casual, destructivo, liberador, está y estará en VerSex. Un espectáculo abierto a la improvisación y a la interacción. Una brillante compenetración de sexo y verso.

VerSex enganchó. El público disfrutó porque desea ver algo nuevo, distinto. Porque el erotismo y el sexo edulcorado están muy vistos. Porque, en la vorágine de consumo compulsivo de experiencias que vivimos, reclamamos más, y más, y más. Como en el sexo.

El espectáculo crecerá, irá perfeccionándose, se abrirá a otras voces, añadirá nuevos elementos expresivos. Sus promotores confían en repetir funciones en Madrid y en otras ciudades. Larga vida a VerSex, cuya esencia se resume en esta explícita frase de Carlos Salem: Al pan, pan, y al coño, coño.

VerSex: sexo y verso, compenetrados