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domingo. 03.07.2022
Masacre nazi de Babi Yar
Masacre nazi de Babi Yar, en las afueras de Kiev (1941)

¡Ayudadme, amigos! Yo ya sé que un instante no es una instantánea
-una fotografía-, que una imagen, según dicen, vale más que mil palabras.
Perturba, revuelve, devasta mi desolado ánimo un instante y su instantánea.
Me abren en canal, me dejan anonadado, horrorizado, trastornado.

La niebla blanca de la pólvora de los disparos a quemarropa,
como la ceguera alba de Saramago, no nos permite ver
el rostro de la madre y el contorno, sólo adivinado en su regazo, de su hijo pequeño.

Queda como en escorzo, de espaldas, el pequeñín mayor, arrodillado,
descalcito, de la mano de su madre, con sus zapatos y pelliza a menos de medio metro.

¡Qué inmenso dolor, qué horriblemente me despeño
por la muerte, llorando, bramando sin consuelo ni alivio posible!
¿Cómo ejecutar a un niño sin sus zapatitos?
Que los viles asesinos permitan a su madre colocárselos.
A ver, si mientras tanto, llegan los pretendidos buenos.

Digamos, Dios, jubilado en su ardiente eternidad; sólo ocupado
en cálculos cuánticos inabordables para nuestras mentes humanas.
Yo mismo, que veo esta instantánea en un descanso del Concierto,
en el Auditorio Nacional, esperando que la música me envuelva
y reconozca mi impotencia, mi desamparo, mi incapacidad total.

Captura
Babi Yak (Ucrania, 1941)

El instante muestra como las balas asesinas han impactado en las cabezas
y los cuerpos de las víctimas, pero éstas todavía no han caído a la fosa.
La madre aún se afana en atender a sus hijos, encorvada, atenta y solícita.

¿Cuánto tarda una bala, incrustada en el encéfalo, en desmoronar a una madre?
¡Insidiosa pregunta en este infierno genocida de Babi Yak, barranco
cercano a Kiev! Que Ismael Serrano nos permita recomponer sus versos:
ahora mueren en Bucha, a manos de miserables soldados rusos (2022);
los que antes morían en Babi Yak asesinados por abominables nazis (1941).
En ambos casos, idénticas e inocentes víctimas ucranianas
inmoladas por fanáticos bestiales, odiosos, repugnantes. ¡Malditos bastardos!

Guerra Ucrania - FR Asesinados en Bucha
 Bucha (Ucrania, 2022)

Mi cerebro, que juega el sólo en la búsqueda de patrones y regularidades,
se afana en encontrar o recomponerse en otra imagen mnésica. Vano ejercicio
de centros neuronales, redes sinápticas o circuitos asociados a la emoción.
El dolor, la angustia, el desasosiego no descubren nada, no inventan redenciones.
Sólo ese instante, sin instantánea.

 

Imágenes de Ucrania: Un instante, sin instantánea