domingo. 14.04.2024
Foto: Vanessa Rabade
Foto: Vanessa Rabade

Vicente I. Sánchez | @Snchez1Godotx

Después del éxito obtenido el año anterior, "Finlandia" de Pascal Rambert ha sido la obra seleccionada para inaugurar una nueva temporada en el Teatro de la Abadía. Esta producción, en colaboración con el Teatro Kamikaze, cuenta con Irene Escolar e Israel Elejalde en los papeles principales y narra la desgarradora lucha de una pareja por la custodia de su hija.

Los espectadores que ingresen al patio de butacas se encontrarán con la representación de una habitación de hotel donde una pareja duerme en la oscuridad. Lo único que se distingue en la penumbra es un reloj despertador que marca las cuatro de la mañana. Esta escenografía permanece inmutable mientras el público toma asiento y silencia sus teléfonos móviles.

Una obra que narra la desgarradora lucha de una pareja por la custodia de su hija

Desde los primeros minutos, la obra transmite la sensación de que estamos espiando la intimidad de una pareja atrapada en un amor-odio. Rambert nos convierte en voyeurs que, entre las sombras, serán testigos de una intensa discusión donde se revelarán todo tipo de secretos y donde la decadencia moral será el tema central. 

Así descubrimos que Israel ha viajado 4.000 kilómetros desde España, en pleno invierno y vistiendo bermudas, para hablar con su esposa que está en Helsinki rodando una exitosa película. Además, nos informan en los primeros minutos que tienen una hija, y que Israel ha decidido viajar allí con la intención de reclamarla y llevarla de regreso a España. Este punto de partida es el motor de una obra en la que, durante 80 minutos, asistiremos al proceso de autodestrucción de la pareja, un matrimonio que se desintegra con cada palabra pronunciada y se adentra irremediablemente en un abismo de odio del que no podrán escapar.

El propio autor confiesa que escribió "Finlandia" de manera feroz y sin pausa, como si quisiera liberar el texto de sí mismo. Esta sensación se refleja claramente en una obra cargada de furia, donde Irene Escolar e Israel Elejalde se enfrascan en una intensa batalla dialéctica e intelectual, utilizando las palabras como proyectiles. "Finlandia" no busca el realismo, y los personajes se expresan de una manera que nunca sería posible en la realidad. Cada uno de ellos, en largos monólogos, expone sus odios, miedos y frustraciones sin interrupciones. Pascal Rambert no pretende mostrar una simple pelea de pareja llena de gritos, sino que su texto se configura como un manual perfecto de la estupidez y decadencia del ser humano moderno.

No pretende mostrar una simple pelea de pareja, sino que su texto se configura como un manual perfecto de la estupidez y decadencia del ser humano moderno

La obra carece de buenos y malos; ambos personajes son igualmente demagógicos y destructivos. "Finlandia" se presenta como una guerra llena de artimañas y requiere de un espectador lo suficientemente imparcial como para no tomar partido por ninguno de los protagonistas. Si bien el personaje de Israel representa lo peor del machismo y el patriarcado, utilizando a su hija como arma y ocultando sus numerosas debilidades e inseguridades, el personaje de Irene también es complejo y mezquino, empleando su sexualidad como arma y buscando controlar y manipular todo lo que la rodea.

El brillante texto de Pascal Rambert es lo suficientemente rico como para permitir múltiples interpretaciones, lo que lo convierte en una obra que no se ata a una sola perspectiva y que impacta directamente al espectador. "Finlandia" es una batalla en la que nadie sale vencedor. Por eso me parece maravilloso ese final que nos remite directamente a Senderos de Gloria de Kubrick. Solo que, si en aquella ocasión la música nos recordaba que éramos humanos, en esta nos recuerda que también podemos ser monstruos.

“Finlandia”: Retrato de una pareja en llamas