lunes 21.10.2019
TEATRO

Teatro en el silo manchego

‘Numancia Ocupada’ inaugura el IX Certamen Internacional Almagro OFF que se prolongará hasta el 24 de julio.

Fotos: María Ramos
Fotos: María Ramos

Hasta el 24 de julio el IX Certamen Internacional Almagro OFF reunirá las propuestas de directores de escena noveles. Lejos de la grandiosidad del Hospital de San Juan, hoy ya Teatro Adolfo Marsillach, y del clasicismo del Corral de Comedias, el Silo nos recuerda más a un gimnasio de instituto o a una nave de ensayos. Aquí es donde parece cocerse el futuro. 

Sólo unos centenares de metros separan este silo del bullicio de la Plaza Mayor de Almagro. Un silo pintado hace dos años por el artista Antonio Laguna conmemorando el 40 aniversario del Festival de Teatro, una iniciativa independiente a la de ‘Titanes”, el proyecto liderado por Okuda San Miguel, que llegó a las portadas internacionales hace unos meses, pero con el que comparte espíritu. A sus pies una amplia explanada de asfalto entre la Plaza de Toros y la vía del tren convencional que va desde Ciudad Real hasta Badajoz.

Son las siete y media. Todavía pega la solana veraniega sobre algunos grupos de jóvenes que buscan la cara oculta del silo esperando que abran las puertas. Forman pequeños círculos de conversaciones en voz baja mirándose de reojo unos a otros. Poniendo discretamente la oreja descubrimos que hablan de teatro. Abren las puertas del silo y por una larga calle que debe finalizar en el Corral de Comedias vienen caminando cuatro siluetas enjutas, nobles y ancianas. Son el jurado internacional.

Numancia Ocupada es el título de la obra que abre esta edición del Certamen. A diferencia de las archiconocidas funciones del centro de la ciudad de Almagro, apenas tenemos información de lo que vamos a ver sobre el escenario. Ninguna foto en la web del festival y únicamente una críptica descripción que nos habla del rescate de unos textos casi inéditos de Rojas Zorrilla que se aúnan a otros de Cervantes “para situar la acción en los conflictos de final del siglo XX e inicio del XXI, devolviéndonos a la cruda realidad numantina y su relación con los aspectos éticos sobre la guerra que en ella se plantean”. Pocas pistas sobre la intensa tempestad que se desarrollará sobre el escenario en esta idea original y una versión de Sergio Rubio dirigida por Pedro Hofhuis con la producción de Jóvenes Clásicos. Compañía y director que ya ganaron la VII Edición de este certamen con ‘A secreto agravio, secreta venganza’. 

En el graderío quedan butacas vacías, algo inusual en este Festival que tiene por costumbre colgar el cartel de completo función tras función. Los grupos de jóvenes siguen comentando en voz baja todos los detalles de la función. Tienen ese algo que distingue a los actores y actrices. Aunque estos días en Almagro todos somos sospechosos de serlo. Deben formar parte del resto de compañías a concurso. En las primeras filas, un público más familiar, que por lo entusiasta de sus reacciones intuimos unidas con un lazo afectivo a los actores y actrices.

almagro

Montaje escénico de presupuesto medido, alejado de otras propuestas ‘de campanillas’ programadas por el festival. A cambio, cinco caballos desbocados que consiguen que los versos de Zorrilla y Cervantes suenen como si estuvieran escritos con la fuerza de la crónica en directo. Pilar Aguilarte, Jose Carlos Cuevas, Rubén del Castillo, David Mena y Lorena Roncero, pierden sus rostros propios para convertirse en personajes que cruzan la historia en un eterno retorno. Versos cosidos entre sí por el idioma contemporáneo que se superpone sin conflicto. Aquí no existen tapujos, ni subterfugios, ni medias tintas. El teatro como instrumento para mostrar una realidad cruel. 

Sentimientos que se derraman sin medida, llantos, pasión, realidad esquizofrénica que conocemos por las fotografías de prensa pero que aquí toman vida sin que importe ya si hablamos de Gaza o de Numancia, de si el general resistente se llama Retógenes o Arafat, o si Escipión Emiliano hablaba latín o inglés. Como en ese patchwork de información en el que navegamos, la realidad se nos presenta sobre el escenario fragmentada, múltiple e intensa. 

Al regresar a la realidad lineal, ya ha caído la tarde. El jurado se aleja calle abajo y se pierde entre casonas manchegas y tractores. Las puertas del Silo se cierran tras los actores y los grupos de jóvenes conjuran estrategias para vencer a su Numancia. La función no ha hecho más que empezar. El teatro vive. Numancia resiste.

Teatro en el silo manchego
Comentarios