martes 20/10/20

Stella Ingrid Goldschlag, la judía que traicionó a su pueblo

Inicio una nueva serie de artículos con el titulo “los traidores en la historia“, que ya comencé con “el gran traidor, el coronel Alfred Reld“y que sigo con la sorprendente historia de Stella Golsdschlag.

Nació el diez de julio de 1922 en Berlín. Era hija del periodista, director y compositor Gerhard Goldschlag y su madre Toni.  Con la llegada al poder de los nazis, Stella vivió como todos los judíos alemanes bajo circunstancias difíciles y de hostigamiento. Era una mujer inteligente y con mucha cultura.

Desde el año 1935, Stella Goldschlag asistió a la escuela privada judía Dr. Goldschmidt en Berlín. Uno de sus compañeros de clase fue Peter Weidenreich, quien publicó un libro sobre ella en el año 1992 y la entrevistó para ello.

Foto de Stella Ingrid Goldschlag

Sus padres intentaron tener la oportunidad de salir del país, pero no lo consiguieron. Después de terminar la escuela, Stella se formó como ilustradora de moda en una escuela de arte.Ella quería ser una estrella de cine. Poco antes del inicio de la II Guerra Mundial, se casó con el músico judío Manfred Kübler, con quien ya había tocado en una banda durante la escuela. El matrimonio trabajó como mano de obra obligada en la fábrica de armamentos y municiones de Ehrich Graetz en Berlín.

Hacia el año1942, después de que comenzaran las grandes deportaciones de judíos de Berlín a los campos de exterminio, se ocultó. Los nazis se plantearon hacer la ciudad de Berlín libre de judios. Con su apariencia aria pues tenía cabello rubio y ojos azules nunca fue considerada judía y no necesitaba identificarse. Fue arrestada por la Gestapo el dos de julio del año 1943,cuando se encontraba trabajando en la fábrica de armamentos. Después de varios días de interrogatorios y torturas accedió a colaborar con los nazis.

Desde agosto del año 1943, ella y sus padres fueron encarcelados en el campo de concentración Grobe Hamburger Strabe. Posteriormete, ella fue liberada del campo de concentración y se dedicó a la búsqueda en Berlín de los judíos escondidos.  Fingió ser una ayudante y averiguó el paradero de otras personas que se escondían de ellos.

Su conocimiento de las costumbres, el paradero y los lugares de encuentro de los judíos escondidos, la ayudó.Dio esta información directamente a la Gestapo con mucha frecuencia.En algunos casos, ella misma hizo arrestos o detuvo a la gente que huía hasta que llegaba la Gestapo.

La Gestapo la equipó con una pistola para este propósito. La información sobre el número de sus víctimas fluctuó en los juicios de postguerra entre 600 y 3.000 judíos, algunos de ellos conocidos directos, incluso a una amiga de la escuela.

Los padres de Goldschlag fueron trasladados por primera vez al gueto de Theresienstadt en febrero del año 1944 y luego al campo de exterminio de Auschwitz en octubre de 1944.

A pesar de su colaboración, Stella Goldschlag no pudo salvar a su esposo y a sus padres de la muerte. Manfred Kübler fue deportado al campo de exterminio de Auschwitzen el año1943 y sus padres a los campos de Mauthausen y Theresienstadt.

Sin embargo, eso no impidió que Stella Goldschlag continuara trabajando para la Gestapo .Stella siempre llevaba puesto un pequeño sombrero de cazador y, de vez en cuando sacaba un bombón y se lo comía.

Hasta marzo del año 1945, cuando el último tren de deportación partió de Berlín hacia Theresienstadt, continuó rastreando a los judíos en la clandestinidad y denunciándolos. Uno de sus métodos era presentarse en los cementerios,en los funerales y denunciar a los judíos, que habían perdido su protección anterior por la muerte de su pareja aria.

Durante la batalla de Berlín,en abril de 1945, partió hacia Liebenwalde. Allí dio a luz a una niña llamada Yvonne, fruto de su relación con un preso, pero que al dar a luz ya había roto la relación con ella.

Además de la colaboración de Stella con la Gestapo, también hubo otros veinte judíos que colaboraron de forma activa y continuada en la caza de judios, haciendo así el trabajo, que la Gestapo no podía hacer, al haber poco número de efectivos en la capital, Berlín.

Después de una supuesta declaración en la que presuntamente comparó a la policía secreta soviética con la Gestapo, fue detenida y posteriormente puesta en libertad.  Tras la guerra intentó hacerse pasar por víctima del nazismo, pero los judíos berlineses la apodaban“el veneno rubio“ o “el fantasma rubio“.  Fue denunciada y arrestada definitivamente, en diciembre de 1945.

Al final de la guerra, tuvo una hija fuera del matrimonio, Yvonne Meissl, que nunca tuvo relación con su madre y que estuvo en casas asilo y en familias judías.  Nunca se le concedió la custodia.  Yvonne no quería tener nada que ver con su madre, después de escuchar detalles de la vida de ésta. Se formó como enfermera y emigró a Israel en 1967.

Stella se hizo pasar por una víctima nazi y fue llevada a la Comunidad Judía de Berlín a principios del año 1946, donde intentó en vano ser reconocida como víctima del fascismo.

Ingreso en la prisión de la policia soviética de Alexander Platz.  Posteriormente, fue entregada a la administración militar soviética. En junio del año 1946, un tribunal militar soviético la condenó a diez años en un campo de concentración por su trabajo como informante de la Gestapo.

Fue encarcelada en los campos especiales de Sachsenhausen y Torgau, así como en la prisión de mujeres de Hoheneck. Durante la postguerra, Stella se bautizó, se volvió antisemita y recibió un diagnosticó médico, de que sufría un trastorno psiquico de la personalidad.

Después de salir de prisión, se mudó a Berlín Occidental para ponerse en contacto con su hija, que vivía con una familia de acogida judía, pero rechazó verla como ya hemos visto.

Stella Goldschlag estuvo casada cinco veces.  Tras la deportación de su primer marido, el 29 de octubre del año 1944, se casó con otro colaborador judío Rolf Isaaksohn. Su tercer matrimonio fue con Friedheim Schellenberg y su cuarto matrimonio con un taxista, que era veinte años menor que ella.

Su quinto marido fue un director de orquesta de Berlín que, según la fuente, murió alrededor del año1984. Después de su muerte, se mudó de su apartamento en Berlín Spandau a Freiburg im Breisgauen el sur de Alemania, donde vivió por última vez en el distrito de Oberau.

Stella Kübler-Isaaksohn murió ahogándose, en el año 1994, a la edad de setenta y dos años en Friburgo, otros hablan que se suicidó tirándose por la ventana.

El periodista Takis Wurger escribió una novela que la titula “Stella” y se basa en relatar la vida de Stella Ingrid Goldschlag y su relación con el nazismo, la traición a su pueblo judio.  Al mismo tiempo, sirve para describirnos la decadente vida nocturna de Berlín.

Reproduce fragmentos de las actas judiciales reales  del año 1946, en los que se detalla como Stella identificaba y señalaba a judíos en los diferentes lugares de Berlín.

Wurger sostiene que la cultura oficial de la memoria en Alemania, está basada en recordar y en no olvidar nunca lo sucedido con el nazismo.  Pero esto, es a nivel teórico, pues la memoria es un proceso activo, donde recordar es ir a los extremos, hablar con supervivientes, y hacer lo que la mayoría de alemanes no hace, que es preguntar a su familia cómo obró en aquella época.

Wurger dedica esta novela a su bisabuelo Willy Waga, que padecía una enfermedad mental y fue asesinado en la cámara de gas dentro del programa nazi Aktion T$ que provocaba la eutanasia de discapacitados físicos y psíquicos.   Sin embargo, sus abuelos eran nazis.   Es la contradicción que sufren continuamente los alemanes al recordar su historia.

En esta historia, podemos hacernos algunas preguntas de tipo moral. ¿Habría colaborado usted con la Gestapo con la finalidad de salvar a sus padres? ¿Por qué siguió colaborando si mataron a sus padres?

Wurger dice “nosotros los alemanes tenemos que lidiar continuamente con nuestro pasado, y con el hecho de que nuestros abuelos fueron perpetradores de matanzas y si paseas por Berlín, verás numerosas placas y memoriales, porque hace ochenta años en esta ciudad se cometieron crímenes horribles.  Sin embargo, hoy en día, todavía hay alemanes que no quieren reconocer lo que sucedió”.

Curioso dilema, que nos presenta Wurger y de muy difícil respuesta sobre todo en la primera pregunta.  Sin embargo, ya es difícilmente justificable, que siguiera colaborando con la Gestapo después de la muerte de sus padres.

Stella Ingrid Goldschlag, la judía que traicionó a su pueblo