viernes 03.04.2020

Sarlat, una ciudad medieval y renacentista

Sarlat, una ciudad medieval y renacentista

Es una de las ciudades más bonitas de Francia por su encanto medieval y renacentista. Una ciudad que conserva todo su sabor y sorprende al visitante. Lugar donde se han realizado muchas películas aprovechando su maravilloso casco urbano.

¿La descubrimos juntos?


El pueblo medieval de Sarlat se desarrolló alrededor de una gran abadía benedictina cuya iglesia, medio siglo después, pasaría a ser la catedral de la diócesis

Todas las calles, las plazas y los palacios nos hablarán de siglos de historia. Fue durante la Edad Media cuando alcanzó el rango de obispado. Este título y la importante actividad comercial de la ciudad provocaron la existencia de muchas ferias que todavía perviven hoy en día. Todo esto convirtió a este pequeño pueblo en lo que hoy descubrimos: un museo de palacios de estilo renacentista y gótico, donde los comerciantes querían demostrar su poder, a pesar de no poseer títulos de nobleza.

El pueblo medieval de Sarlat se desarrolló alrededor de una gran abadía benedictina cuya iglesia, medio siglo después, pasaría a ser la catedral de la diócesis. Alcanzó su apogeo en el siglo XIII con 5.000 habitantes. Fue en el año 937 cuando la abadía pasó a formar parte de la orden de Cluny.

El origen de la abadía se pierde en las leyendas. Existe desde el siglo IX, formando parte de las seis grandes abadías del Périgord (Paunat, Belvès, Saint Front de Périgueux, Brantôme, Terrasson).  La abadía carolingia de Sarlat es la única que fue salvada de los Vikingos, situada apartado del río Dordogne y de sus afluentes. Supo quedarse independiente y se puso en el año 1153 bajo la protección directa de la Santa Sede en Roma.

En el año 1317, la abadía fue la sede del nuevo obispado creado por el Papa Juan XXII. La iglesia abacial se transformó en la catedral de la diócesis de Sarlat. A partir de ahí, comenzó la transformación arquitectónica de la ciudad con la construcción de una iglesia parroquial así como numerosas casas solariegas.

A partir del siglo XIV, obispos y cónsules compartieron el poder hasta la Revolución. Sarlat desempeñó un papel importante durante la Guerra de los Cien Años con su estatuto de ciudad episcopal.

Sarlat se convirtió en reserva de hombres de armas, de municiones y de víveres. La ciudad estaba fortificada pero también fue defendida por los castillos situados en los alrededores y pudo prestar socorro a otras ciudades asediadas por los ingleses: Belvés, Domme, Montignac.

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Ciudad de comerciantes en la Edad Media, se volvió en una ciudad de magistrados en los siglos XVII y XVIII, gracias a su función de cuidad episcopal y capital de diócesis

Sin embargo, fue tomada por los ingleses como consecuencia del Tratado de Brétigny en el año 1360. Se unió al rey de Francia diez años después, cuando el Condestable de Guesclin venció a los ingleses.

Si la victoria de Castillon puso fin, en el año1453, a la guerra de los Cien Años, las guerras de religión causaron sus estragos un siglo después. La ciudad desempeñó el mismo papel que antes, aún así tuvo que rendirse dos veces y sufrir de las exacciones del capitán de Vivans y del vizconde de Turenne.

El reino de Henri IV permitió a Sarlat conocer días apacibles. Nuevas construcciones empezaron en la ciudad, completando las primeras reconstrucciones emprendidas entre la guerra de los Cien Años y las guerras de religión.

Numerosos palacetes fueron edificados entre el fin del siglo XV y el principio del siglo XVI, con la casa de la Boétie y el Hotel de Vienne. A inicios del siglo XVII es cuando se inicia la construcción del Ayuntamiento, de la iglesia de los Récollets y del Présidial.

La Fronda puso fin a este período favorable en el año 1652. Sarlat fue ocupada otra vez por las tropas de Condé. Se liberó de éstas tras una lucha muy sangrienta. Guerras, epidemias de peste e inundaciones causaron daños episódicamente en la ciudad. Sin embargo, la ciudad contaba entre 5.000 y 7.000 habitantes.

La calidad arquitectónica de estos monumentos atestigua de su dinamismo y de su capacidad en mantenerse en las grandes corrientes económicos. Ciudad de comerciantes en la Edad Media, se volvió en una ciudad de magistrados en los siglos XVII y XVIII, gracias a su función de cuidad episcopal y capital de diócesis.

El centro de la pequeña ciudad medieval cuenta con sesenta y cinco monumentos e inmuebles protegidos y la ciudad sirvió como modelo por su restauración y contó con financiación pública y siguieron unos claros criterios de restauración.

Los inmuebles con fachadas antiguas fueron protegidos por magníficos techos de lauzes, han recuperado su autenticidad y han ganado en comodidad. Visitar Sarlat les dejará un recuerdo muy vivo. Sarlat es el corazón de un Périgord que le ofrece miles de tesoros. Descúbralos sin prisa, y como dice el famoso Henri Miller: “Aquí, está el Paraíso de los Franceses”.

El status de ciudad se mostraba construyendo torres entre los edificios. Cuando un comerciante se hacía rico compraba el edificio colindante a su casa y construía una torre entre los dos. La torre servía como acceso y normalmente albergaba una escalera de caracol en su interior. La fachada siempre era señorial y en algunos casos, una vez atravesada la puerta no había nada más que la propia escalera. Si paseas por Sarlat debes levantar la cabeza y descubrirás muchas de esas torres.

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Pasear por sus calles de día permite disfrutar de los colores cálidos de la piedra de color amarillento y de la vida de sus plazas llenas de pequeñas terrazas

¿Cómo han podido llegar hasta nuestros días todos estos palacios?

Después de la Revolución Francesa, la ciudad cayó en el olvido. Sin embargo, serán los comerciantes y no los nobles los que levantaron los palacios, así que sus edificios no fueron atacados durante la Revolución. Sarlat es hoy la ciudad europea con mayor número de edificios declarados monumento histórico por kilómetro cuadrado.

Pasear por sus calles de día permite disfrutar de los colores cálidos de la piedra de color amarillento y de la vida de sus plazas llenas de pequeñas terrazas. Debemos destacar la famosa iluminación nocturna de Sarlat junto con la tranquilidad de sus callejuelas, hace que la Edad Media se sienta todavía más presente.

La catedral de San Sacerdos es todavía el edificio más representativo del centro histórico de Sarlat-la-Canéda. Se pueden ver algunos restos de la antigua iglesia románica construida por los monjes, que llegaron hasta la aldea en el siglo IX y queda el campanario del siglo XII, pero la mayoría del edificio actual se construyó a partir del siglo XVI.

Su interior presenta un aspecto austero que da todavía más importancia al bello órgano del siglo XVIII, que cuelga de las paredes que están totalmente desnudas, decoradas únicamente con grandes vidrieras que llena de luz la catedral. Llama la atención la ausencia de retablos e imágenes tras el altar, algo no habitual en nuestros edificios religiosos. La catedral está dedicada a San Sacerdos, del que se veneran las reliquias.

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Podemos encontrar diversos patios pertenecientes a la antigua Abadía en la parte trasera de la catedral, el primero de los cuales se encuentra delineado por la Chapelle des Pénitens Bleus, el único edificio que se conserva actualmente de la antigua construcción. Una de las partes más curiosas de la catedral de Saint-Sacerdos es el camino de los nichos que la rodea como si de un claustro exterior se tratara.

El edificio es llamativo como pocos: una torre de planta circular que acaba con un techo cónico de color negro, se convierte todavía más en un reclamo turístico de Sarlat al desconocer el motivo de su construcción.

Como vemos, junto a estos patios nos encontramos con la linterna de los muertos o torre de San Bernado de Sarlat, que es una torre románica del siglo XII que consta de dos partes: en primer lugar, una capilla sepulcral coronada por una cúpula que es un lugar de oración por los muertos vinculado a la Pascua.

En segundo lugar, nos encontramos con una sala superior sin ningún acceso. Este tipo de torres con forma cónica estaban destinadas a facilitar el tránsito al más allá de las almas de los difuntos, por lo que se entiende que ésta sea su ubicación, rodeada de antiguas tumbas talladas en la piedra.

sarlat5Es el edificio más antiguo de la ciudad, del siglo XII, tras el paso de San Bernardo por la aldea. El nombre de “linterna” parece que deriva del hecho que se utilizaba como faro para iluminar a los viajeros perdidos…, sin embargo, cabe ponerlo en duda porque las ventanas son muy pequeñas para que tuviera esa función. También hay una representación de un cordero y podría haber sido una capilla ritual utilizada para la Semana Santa, o una especie de mausoleo que albergara la tumba del abad, pero no hay pruebas de nada de ello.

También podemos encontrar una linterna o faro de almas en el cementerio de Old Calton en la ciudad escocesa de Edimburgo. En aquel caso, se trataba de una manera de indicar a las almas de los caídos donde tenían que volver para descansar en paz.

En la plaza de la Liberté se encuentra la antigua iglesia de Santa María un antiguo templo del siglo XIV con grandes puertas metálicas. Lo curioso de este edificio es que hace más de 200 años que dejó de ser iglesia pasando por muchos usos, incluso fue fábrica de armamento, hasta convertirse en el mercado de la ciudad y centro cultural que es ahora mismo.

Desde el centro de la plaza no se aprecia, pero al acercarse a la fachada del mercado se aprecia el antiguo ábside de Santa María y podemos contemplar las enormes puertas construidas por Jean Nouvel. que llegan prácticamente hasta el techo del edificio. El arquitecto también construyó un ascensor panorámico en parte alta la torre de la iglesia en la que las paredes de cristal permiten una vista de 360º, donde se puede apreciar la armonía de sus edificaciones, el color miel de sus edificios y el aire medieval que se respira en cada rincón de la ciudad.

sarlat6El mercado sólo abre por las mañanas. Pasear por la plaza merece la pena a cualquier hora. Aquí se concentran las terrazas de los cafés y restaurantes, los puestos del mercado semanal de los sábados y algunos de los edificios más bonitos de Sarlat: Ayuntamiento y el palacete de Gisson, o de Chassaing, siendo el único que se puede visitar por dentro.

El Perigord es la región del foie gras y lo demuestran con imágenes de alegres ocas en muchos de los carteles de los comercios y con tres estatuas en la plaza del mercado de ocas. No sabemos si existe alguna tradición, por las que tocarlas para conseguir algo, pero el bronce de las tres ocas está pulido debido a las miles de manos que las tocan.

Alrededor de la estatua de las tres ocas se encuentran algunas de las mansiones más bonitas de Sarlat entre las que destaca la casa de los cónsules, el palacete de Salves de Plamon.

Uno de los personajes más ilustres de Sarlat fue Etienne de la Boétie, que llegó a ser inspector general de finanzas. Su casa natal (última imagen), del siglo XVI, es la más fotografiada de la ciudad.

Sarlat, una ciudad medieval y renacentista
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