sábado 28.03.2020
MUJERES DE PELÍCULA

Rosario Weiss, la alumna de Goya

Rosario Weiss, la alumna de Goya

Autorretrato, Burdeos. 1830. Litografía. Biblioteca Nacional.

Nace en Madrid el dos de octubre de 1814. Era la tercera hija de Leocadia Zorilla y Galarza según consta en su partida de nacimiento y del joyero judío alemán afincado en Madrid, Isidoro Weiss, con quien Leocadia se había casado en 1807. Para algunos el auténtico padre es Francisco de Goya, pero no está documentado que sea así.

Leocadia Zorrilla, la madre de Rosario, se instaló en la Quinta del Sordo, la casa de Francisco de Goya que tenía en las afueras de Madrid, junto a Rosario y su hermano Guillermo. Leocadia era el ama de llaves y vivió allí con sus dos hijos menores entre los años 1817 y 1824. Para algunos, hubo una relación amorosa entre Francisco de Goya y Leocadia pero del que no existe documentación que lo certifique.

El matrimonio ya daba muestras de agotamiento dos años antes de que ella llegase al mundo, pero no fue hasta 1817 cuando su madre decidió trabajar como ama de llaves para Goya.

Goya la quiso como a una hija, así se puede comprobar en una carta dirigida a Leocadia, donde se refiere a ella como “mi Rosario”. En otra carta que escribió a su amigo Ferrer le pide que la trate como su fuera su hija.

Cuando Rosario tenía siete años, y estaba aprendiendo a escribir, Goya hacía dibujos, para que ella los copiara o los completara. Prueba de ello son algunas de las láminas, como “Mujeres lavando” o “Hay que me caso”, obras conjuntas en las que Goya y Rosario representaban imágenes cotidianas a partir de las ideas y los trazos que le presentaba Goya. En uno de ellos se aprecia el trazo fino con el que el pintor esbozó una cabeza sonriente de hombre repasado por una línea más gruesa hecha por Weiss. Otros son dibujos que el artista hacía para que ella los copiara o sobre los que escribía algunas letras.

ROSARIO2Todos estos dibujos son obras muy interesantes, porque son los inicios de la obra de Rosario y nos enseñan un aspecto poco conocido de Goya como profesor de dibujo en la intimidad del hogar. (En la imagen: Figura femenina, de Rosario Weiss, Burdeos o Madrid, 1830-38).

En otoño del año de 1824, siguiendo los pasos de Goya que se había ido a vivir a Burdeos, Leocadia Zorrilla y sus dos hijos se trasladaron también a la ciudad francesa. Meses después de establecerse junto a él, Rosario entró en la escuela pública de dibujo que dirigía el maestro Pierre Lacour. Ya entonces, Rosario era una mujer, menuda, atractiva y de fuerte carácter.

Goya escribió una carta a su antiguo amigo, el banquero Joaquín María Ferrer, residente en París y en ella describía de esta manera a Rosario Weiss:

“Esta célebre criatura quiere aprender a pintar de miniatura, y yo también quiero, por ser el fenómeno tal vez mayor que habrá en el mundo de su edad hacer lo que hace; la acompañan cualidades muy apreciables como usted verá si me favorece en contribuir a ello; quisiera yo enviarla a París por algún tiempo, pero quisiera que usted la tuviera como si fuera hija mía ofreciéndole a usted la recompensa ya con mis obras o con mis haberes; le envío a Usted una pequeña señal de las cosas que hace…”. Francisco de Goya y Lucientes, 28 de noviembre de 1824.

Rosario recibió la instrucción académica que Goya había rechazado en sus inicios por su academicismo, que impedía la libertad de creación. Consecuencia de esta educación academicista la expresividad de sus obras se atemperó. El trazo de sus creaciones se volvió así “preciso, limpio y ordenado”, apostando por el estilo predominante en aquellos momentos en Francia.

Rosario destaca por su prodigioso dominio del dibujo en una época nada propicia, para que las mujeres prosperasen en el mundo del arte.

ROSARIO3La muerte de Goya en 1828 dejó a Leocadia, que por aquel entonces era su compañera sentimental, en una posición difícil. Leocadia relató en cartas posteriores al fallecimiento que, en sus últimos momentos, el pintor aragonés quiso hacer testamento a su favor. Sin embargo, el odio que se tenían mutuamente con el único hijo superviviente de Goya, que se llamaba Javier, le condenó a pasar algunos años difíciles. (En la imagen: 'Alegoría de la atención (autorretrato)' (1842). Dibujo).

Tras la muerte de Goya, Leocadia Zorrilla recibió una carta del famoso escritor Leandro Fernández de Moratín, amigo del pintor aragonés que también residía exiliado en Francia. En dicha carta, Moratín le relata que el pintor les había dejado un documento testamental. Sin embargo, Leocadia rompió dicha carta y no se sabe cuál fue la causa, si fue por rabia o por qué la rompió. Ante esto, Zorrilla decidió destruirlo, lo que propició que se quedaran sin apenas nada del testamento de Goya.

Javier solamente le dio mil francos de la herencia. Javier era el único hijo sobreviviente de Goya y en consecuencia su único heredero nombrado en testamento irrevocable firmado en el año 1811.

Leocadia Zorrilla y sus dos hijos pudieron sobrevivir gracias a la pensión que obtuvo del gobierno francés como exiliada política y el apoyo de su círculo de amistades, de españoles exiliados y de Pierre Lacour, que era profesor de Rosario en Burdeos. Tras la muerte de Goya, la familia Weiss Zorrilla regresó a España en junio de 1833.

ROSARIO4Su regreso se debe a que a finales del año 1833 bajo la Regencia de María Cristina se produjo una amnistía a los liberales que se habían exiliado. Leocadia junto a Rosario y un hermano regresan a Madrid. Rosario tenía entonces diecinueve años y empezó a trabajar en el Museo del Prado como copista de las obras de grandes pintores como Murillo, Vicente López y otros autores. (En la imagen: Pantera, Burdeos, de Rosario Weiss y Francisco de Goya, h. 1824, lápiz litográfico sobre papel).

No era fácil poder vivir de la pintura y menos siendo mujer en aquellos tiempos. Sin embargo, las copias que ella hacía de los grandes maestros le permitían vivir. Por ello, escribe una carta a la Regente María Cristina, para que le permitieran bajar algunas pinturas del Museo del Prado con la finalidad de poderlas copiar. Debemos de saber que Rosario era corta de vista y como en aquella época los cuadros en el Museo estaban colgados desde el suelo hasta el techo. Los cuadros altos no podía verlos bien, de ahí que solicitara que se los bajaran. La Regente María Cristina da autorización para hacerlo.

La alta sociedad le pide retratos, que es el género donde más destaca Rosario Weiss. También realiza figurines de moda a lo largo de la segunda y tercera década del siglo XIX, que es un momento donde se da una gran divulgación de las revistas de moda.

Posteriormente, Rosario continuó su tarea en la Academia de San Fernando copiando obras por encargo de particulares. Estas copias se pintaban sobre lienzos viejos que conseguía con la ayuda del restaurador Serafín García de la Huerta. Estas obras pudieron llegar a haber sido vendidas como originales por dicho restaurador Esto hizo, que acabara prohibiéndosele la entrada al palacio de los duques de San Fernando. La copista, no obstante, continuó su carrera, ahora participando en las exposiciones organizadas por el Liceo Artístico y Literario.

De esta forma, Rosario contribuyó a que la familia pudiera salir adelante. Se dedicó a copiar al óleo y a lápiz pinturas de los grandes maestros, entre las que se encontraba el retrato que Vicente López hizo de su maestro, Francisco de Goya, junto a otros dibujos y versiones en tamaño reducido, como por ejemplo hizo del retrato de la Tirana, precisamente del pintor aragonés, y el retrato de los duques de San Fernando según el original de Tegeo.

ROSARIO5Para poder continuar sus estudios y atender a su existencia y la de su madre, sigue copiando los cuadros del Real Museo de pintura. Un año después, la inauguración del Liceo Artístico y Literario ayudó a Weiss a destacar en el competitivo ambiente artístico del Madrid de la época, presentando sus obras en las exposiciones anuales de la institución, dibujando junto a otros socios. (En la imagen: Retrato de Goya, de Rosario Weiss, Burdeos, 1828, lápiz negro sobre papel, 153 x 108 mm).

Retrataba a una clientela burguesa ilustrada, entre la que se encontraban escritores como Espronceda, Zorrilla o Mesonero Romanos.

Rosario Weiss consiguió ser admitida como académica de mérito por la pintura de historia en la Academia de San Fernando en el año de 1840. Este nombramiento le dio prestigio personal y profesional y ella lo utilizó como aval en su petición para ocupar el puesto de maestra de dibujo de las hijas de Fernando VII, que había fallecido siete años antes.

La llegada al poder de los liberales, en marzo del año 1841, ocasionó la renovación del personal encargado de la educación de la heredera al trono Isabel II y de su hermana Luisa Fernanda de Borbón, a quienes pretendían mantener alejadas de las interferencias de su madre, que se encontraba exiliada en Francia desde 1841.

ROSARIO6Rosario Weiss fue seleccionada debido a su buena formación, su perfil liberal y también por ser mujer. Su nombramiento se debió a los amigos liberales de su hermano Guillermo, tras la llegada al poder del general Espartero como Regente y de Agustín Argüelles como tutor de la reina.

“Mujer en un jardín” de Rosario Weiss, dibujado hacia 1833.

A través de los dibujos de Isabel II y Luisa Fernanda de Borbón, se puede apreciar como planteó impartir sus clases diarias por el método tradicional de los principios del dibujo, para que sus distinguidas alumnas diesen sus primeros pasos en el arte. Repeticiones de esbozos de manos, pies y bocas muy diferentes a sus comienzos en el mundo de la ilustración, mucho más académicos que los que Goya le procuró a ella misma casi treinta años antes.

Su delicada salud no permitió que tuviese tiempo de enseñar mucho a la reina Isabel II y a su hermana. Un año después de haber empezado a ejercer, falleció. Si seguimos el informe del médico-cirujano de la familia real, de 31 de julio de 1843, nos relata algunas circunstancias relacionadas con la imprevista muerte de la joven artista a sus veintiocho años de edad.

Al parecer fue víctima de un profundo y violento shock o ataque de pánico, sufrido cuando, saliendo del Palacio Real de dar sus clases de dibujo a Isabel II y su hermana. Se encontró de frente con un motín popular, al día siguiente a la caída del general Espartero como Regente.

Sin embargo, hay otro documento importante que aparece en la Gaceta de Madrid en 1943, escrito por Juan Antonio Rascón amigo de la familia a través de su amistad con Guillermo Weiss; según la cual el fallecimiento se produjo por una infección intestinal.

Actualmente, van apareciendo diversos fondos de la obra de Rosario Weiss, como los dibujos y las litografías que hay en la Biblioteca Nacional de España, la biblioteca de la Real Academia de España y en Nueva York en la Hispanic Society. También quedan obras suyas en el Museo del Romanticismo.

ROSARIO7Debemos destacar entre sus principales obras los retratos de Francisco de Goya, Ramón Mesonero Romanos, el marqués de Benalúa, o los hermanos Velluti, además de numerosos paisajes. También litografías, como “Autorretrato”, “El genio de la libertad”, “Espronceda” o “Larra”, que eran retratos de escritores y personajes de la burguesía liberal, que pertenecían como ella al Liceo Artístico y Literario. (En la imagen: Retrato de la reina Isabel II de niña).

Entre sus pinturas debemos destacar “Francisco de Goya”, “Los duques de San Fernando”, “Virgen de la Contemplación” o “Ángel custodio”. También son muy representativos de su obra, los dibujos sobre plantas, árboles y paisajes de castillos, lagos y ruinas en un estilo idealizado.

Rosario Weiss es una de las pocas mujeres que, en aquella época, tuvo el honor de ingresar como hemos visto en la Real Academia de las Bellas Artes de San Fernando. Como ya sucede habitualmente con las mujeres Rosario Weiss también ha sido una mujer olvidada para la historia española.

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Retrato de Larra.

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“Mujeres lavando”, dibujo de formación de Francisco de Goya y Rosario Weiss.

Rosario Weiss, la alumna de Goya
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