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“¿Por qué en España?”
Rodolfo Llopis no quiso dejar de homenajear a Albert Camus en su muerte prematura y trágica, y lo hizo en las páginas de El Socialista con un extenso artículo sobre la relación de Camus con España. El propio periódico insertó un texto del propio Camus sobre lo que debía a España. Llopis no entró a valorar el inmenso valor de la obra del intelectual francés en su artículo, sino el hecho de que Camus “sentía España, como diría Unamuno, en el cogollo de su corazón”. El propio Camus solía recordar que en sus venas corría sangre española en relación con su madre, y le agradaba hablar en castellano. A Camus la guerra civil le marcó como el mismo confesaría, y dedicaría esfuerzos intelectuales para tratar y denunciar las “injusticias” que había padecido España.
Rodolfo Llopis recordaba cómo cuando Camus fundó muy joven en 1935 en Argel el “Teatro del Trabajo”, luego denominado del “Equipo”, inició su andadura como actor y autor teatral escribiendo y representando, La rebelión de Asturias, basada en la Revolución de octubre. Cuando más tarde quiso atacar el modelo totalitario de sociedad, escribió El Estado de Sitio, que se representó por vez primera en París en 1948. Al escribir la obra estaba pensando en España, situando la acción en Cádiz. A raíz del estreno, Gabriel Marcel le reprochó, recordaba Llopis, en Les Nouvelles littéraires que hubiera situado la acción en España.
“¿Por qué en España”, le replicó Camus: ¿Por qué Guernica, Gabriel Marcel?, ¿por qué esa cita en la que por vez primera, a la faz de un mundo adormecido en su confort y en su moral miserable, Hitler, Mussolini y Franco demostraron a los niños lo que era la técnica totalitaria? Sí, porque esa cita nos incumbía a nosotros también. Por vez primera los hombres de mi edad vieron triunfar la injusticia en la historia. Sangre inocente se derramaba entonces en medio de una charlatanería farisíaca que todavía continúa. Porque unos cuantos de nosotros no nos lavaremos nunca de las manos esa sangre… Si yo tuviese que escribir de nuevo El Estado de Sitio, volvería a situar la acción en España. He ahí mi conclusión, Y, a través de España, mañana como hoy, quedará claro para todo el mundo que la condena que allí se pronuncia alcanza por igual a todas las sociedades totalitarias”.
Luego en 1953 adaptó para el Festival de Angers que dirigía, La devoción de la cruz de Calderón de la Barca. Y, por fin, en 1957, para el mismo Festival, adaptó y montó El caballero de Olmedo de Lope de Vega. El teatro clásico español era una fuente de inspiración. Cuando España ingresó en la Unesco, Camus, después de renunciar a seguir colaborando con la organización, afirmó que desde el instante en que Franco entraba en la misma, la Unesco salía de la cultura universal. Cuando el régimen consiguió que España entrara en la ONU también hizo unas duras declaraciones y quiso hacer saber a los “hombres libres de España”, “por lo menos, en su amargura, que esta fidelidad de honor, colocada por el pueblo por encima de todo, no esta muerta, a pesar de las apariencias, en Francia. Esa fidelidad es la que conserva, para ellos y para nosotros, en un presente vergonzoso, las posibilidades del porvenir”. Llopis recordaba también las declaraciones que hizo el intelectual francés al cumplirse el vigésimo aniversario de la sublevación franquista, pero sobre todo el discurso que pronunció el 22 de enero de 1958 en París en el homenaje español que se le brindó por su Premio Nobel, y en el que agradeció la amistad de los exiliados españoles que había recibido porque haber escrito que ellos tenían razón. Para Camus aquella amistad, “aunque inmerecida, es el noble orgullo de mi vida”.



