domingo 26/9/21
HISTORIA DE EUROPA

Repúblicas marítimas europeas en el Mediterráneo en la Edad Media

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Vista aérea de Venecia. Wikipedia

Durante la Edad Media, una serie de ciudades portuarias de los mares Tirreno y Adriático y del golfo de Génova prosperaron a través del comercio marítimo y el poderío naval, razón por la cual se las conoce como las repúblicas marítimas o marineras.

Las repúblicas marítimas se extendieron a algunas ciudades costeras del mar Mediterráneo. Estas ciudades, entre los siglos del X al XV, gozaron de una prosperidad económica gracias a su actividad comercial, en un marco de amplia autonomía política.

republicas europeas mediterraneo 1Existían otras ciudades de la zona que también gozaban de independencia, pues poseían gobierno autónomo con forma de república oligárquica, moneda y ejército. Estas también habían participado en las Cruzadas y contaban con una flota naval, tenían colonias comerciales.

Imagen: (Mapa con las repúblicas marítimas y las ciudades autónomas. Wikipedia)

Disponían de los llamados “cónsules de las nationes”, que vigilaban los intereses comerciales de sus respectivas ciudades en los puertos mediterráneos, y pueden ser incluidas de pleno derecho entre las repúblicas marítimas. Estas ciudades eran Ancona, Gaeta, Noli y Ragusa.

Debido a la recuperación económica que tuvo lugar en Europa a partir del año 1000, junto a la inseguridad de las rutas de comunicación internas terrestres, hizo que las principales rutas comerciales se desarrollaran a lo largo de las costas del mar Mediterráneo.

La creciente independencia que iban adquiriendo estas ciudades con puerto, les llevó a asumir un papel de primer orden en el escenario europeo consiguiendo un gran desarrollo económico.

Estas ciudades estaban expuestas a las incursiones de los piratas sarracenos, por lo que organizaron de modo autónomo su defensa, dotándose de poderosas flotas de guerra. Pasaron a la ofensiva en los siglos X y XI, aprovechándose de la rivalidad entre el poder marítimo bizantino y sarraceno, con los que compitieron en el control del comercio con Asia y África y las rutas mediterráneas.

republicas europeas mediterraneo 2Las ciudades formaron gobiernos autónomos republicanos, que expresaban el matiz comercial que constituía la esencia de su poder. La historia de las repúblicas marítimas se inscribe en el principio de la expansión europea hacia Oriente, estando en el origen del moderno capitalismo, entendido como un sistema mercantil y financiero.

Los comerciantes de las repúblicas marítimas italianas utilizaron moneda acuñada en oro, que se hallaba fuera de uso desde siglos antes en el Mediterráneo occidental. Actualizaron nuevas operaciones de cambio y de contabilidad. Se vieron incentivados los progresos tecnológicos en la navegación, que significó un apoyo fundamental para el crecimiento de la riqueza mercantil.

Imagen: (Bandera que agrupa los emblemas de las repúblicas marítimas más conocidas: desde arriba a la izquierda, en sentido horario, los emblemas de Venecia, Génova, Pisa y Amalfi. Wikipedia)

Las cruzadas estuvieron en el origen de proceso de expansión de estas nuevas repúblicas. Venecia, Amalfi, Ancona y Ragusa estaban ya implicadas en el comercio con el Levante, pero con las cruzadas el fenómeno se acrecienta. Miles de comerciantes de estas repúblicas marítimas miran hacia Oriente, creando bases, escalas y establecimientos comerciales.

Estos centros mercantiles tuvieron además una gran influencia política a nivel local

Estos centros mercantiles tuvieron además una gran influencia política a nivel local. Los comerciantes de estas ciudades constituyeron en sus centros de negocios, asociaciones de carácter corporativo, con el objetivo de obtener de los gobiernos extranjeros privilegios jurisdiccionales, fiscales y aduaneros, en un preciso marco político del que nacieron varios señoríos personales.

La historia de las repúblicas marítimas es variada pues mientras que repúblicas como Venecia, Génova, Noli y Ragusa tuvieron una larguísima vida como entidades independientes que superaron el periodo medieval y perduraron hasta los principios del siglo XIX, cuando el desarrollo de los estados europeos se vio sacudido por las guerras napoleónicas.

Otras repúblicas tuvieron también una larga vida, permaneciendo independientes hasta el Renacimiento caso de la ciudad de Pisa, que pasó a depender de Florencia en el año 1406. Sin embargo, Amalfi perdió su independencia en el año 1131 y Gaeta en el año 1140, al ser dominadas por los normandos.

La república de Amalfi

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La catedral de Amalfi del siglo IX. (Pixabay)

Está situada en la costa occidental de Italia. Amalfi, creada a mediados del siglo IX, fue la primera gran república marítima y gozó al principio de los privilegios de ser un socio preferente del imperio Bizantino.

Amalfi fue la primera república marítima que se estableció en el Mediterráneo. Ya en el siglo VIII controlaba las rutas marítimas con oriente y el norte de áfrica. Su declive comenzó cuando comenzaron a desarrollarse otras ciudades comerciales más competitivas.

El geógrafo árabe Ibn Hawqal dijo de ella que era “la ciudad más próspera de Lombardía, la más noble, la más ilustre por su condición, la más rica y opulenta”. Sin embargo, pagó cara su situación geográfica. Fue conquistada por la vecina Salerno en el siglo XI y finalmente pasó a formar parte del reino normando de Sicilia.

Amalfi fue la primera República marítima que alcanzó un lugar destacado, pues había desarrollado un intenso comercio con Bizancio y Egipto. Los comerciantes amalfitanos acabaron con el monopolio árabe en el comercio mediterráneo y establecieron bases mercantiles en el sur de Italia y en Oriente Medio en el siglo X.

Entre las realizaciones que desarrolló la República de Amalfi, debemos destacar las 'Tablas Amalfitanas', que eran un código que recogía las normas del derecho marítimo que se reconocía en todo el Mediterráneo, y que tuvo validez durante toda la Edad Media.

Amalfi fue saqueada por los pisanos en el año 1137 cansados de acudir en su ayuda para liberarla de los normandos. Se había debilitado muchísimo debido a catástrofes naturales como las graves inundaciones que sufrió y por la anexión al reino normando. Tras ser conquistada por los normandos, inició una rápida decadencia y fue sustituida en su papel de potencia mercantil por el Ducado de Nápoles.

Entre los años 1073 y 1077, Amalfi cae en manos de los normandos, quienes quitaron toda autonomía a la ciudad. Impusieron, a las mercancías que entraban y salían de los puertos, impuestos y derechos de aduana tan elevados que terminaron por quitar rentabilidad al comercio.

Fue arrasada por un gigantesco tsunami en el año 1343 y poco después sufrió un brote de Peste Negra, que terminó con el esplendor de aquella potente república. Después de eso, Amalfi no volvió a levantarse hasta que el Reino de Sicilia, donde se habían integrado sus territorios, pasó a depender de la Corona de Aragón.

La república de Venecia

Accademia - Procession in piazza San Marco by Gentile Bellini

Procesión en la plaza de San Marcos de Gentile Bellini (1496), Galería de la Academia de Venecia. Wikipedia

Venecia, cuyos orígenes se remontan a la caída del Imperio romano, llegó a su apogeo durante la Edad Media, constituyendo un caso único y asombroso. Partiendo de unas condiciones absolutamente desfavorables, los venecianos supieron hacer frente a las adversidades, llevando a cabo una de las más extraordinarias hazañas de la historia.

Tras la caída del Imperio romano las invasiones bárbaras no fueron un problema pasajero. Cada vez fueron más los que optaron por asentarse definitivamente en las lagunas y organizar allí su nueva vida.

La llegada de los lombardos a Italia, en la segunda mitad del siglo VI, motivó un nuevo éxodo de habitantes del interior a las lagunas, en las que se unieron a los desplazados del siglo anterior.

Las dificultades internas que atravesaba el Imperio bizantino con Rávena como capital, hizo que el creciente deseo de autonomía de los venecianos llevaron a estos en el año 726 a elegir directamente a su jefe, al que denominaron dux, en veneciano, dogo.

El dogado fue adquiriendo mayor independencia con el transcurso de los años, aunque durante siglos se mantuvo sometido a la teórica soberanía del imperio de Bizancio, con la que conservó siempre estrechos vínculos mercantiles y culturales.

Tuvo la flota más potente del Mediterráneo. De la exigencia de ganarse la vida con el comercio, por carecer de tierras, resultó la mayor potencia mercantil de su época. Los venecianos lograron mantener su independencia durante más de mil años a pesar de lo pequeño de su territorio. Consiguieron transformar un espacio inhóspito e insalubre en una de las ciudades más bellas de todos los tiempos.

El poder de Venecia se debió al desarrollo de las relaciones comerciales con el Imperio Bizantino, del que al principio formó parte al menos teóricamente, aunque en el ámbito de una amplia independencia.

Mediante la comercialización de la producción de sus salinas, los venecianos pudieron acumular pequeños capitales con los cuales se lanzaron a la navegación marítima y al comercio a gran escala, que fueron los dos pilares en los que se asentó la existencia y el desarrollo de la ciudad.

En pocas décadas sus naves surcaban las aguas del Mediterráneo de un extremo al otro, estableciendo rutas cada vez más largas y complejas, que llegaban a las islas Británicas y Flandes por un lado y al mar Negro por el otro.

venecia vista area

La flota mercante veneciana fue convirtiendo la ciudad en uno de los poderes fácticos del Mediterráneo Oriental y en un factor clave en las Cruzadas. A inicios del siglo XIII, Venecia se aprovechó de un ejército de cruzados para conquistar parte de la costa de Dalmacia y saquear Constantinopla.

Del oeste traían hierro, armas, madera, tejidos de lana y pieles, y del Oriente Bizantino e islámico oro, plata, especias, perfumes, colorantes para la industria textil, sedas, algodón, marfil, cuero trabajado, trigo, estaño, mercurio... El comercio de esclavos, aunque formalmente prohibido por la Iglesia, conoció una gran pujanza.

Venecia funcionaba como gran centro de distribución, donde las mercancías se descargaban en el Gran Canal, les eran aplicados los impuestos correspondientes y en breve plazo se embarcaban de nuevo hacia sus destinos. Algunos de estos destinos eran en tierra firme, más allá de los Alpes, pero la mayoría a otros puertos mediterráneos.

Esta rápida expansión se vio facilitada por el uso de una figura jurídica muy ágil y eficaz: la colleganza. Se trataba de una sociedad comercial temporal. Reunía a un inversor, que aportaba dos tercios del capital, y a un mercader, que contribuía con el tercio restante y se ocupaba de realizar los viajes y el trabajo necesario.

A su regreso, se repartían los beneficios a medias y ellos mismos acometían una nueva colleganza o bien la organizaban con otros. De este modo el dinero nunca estaba parado.

La diplomacia y las armas estaban al servicio de los negocios en Venecia. La propia flota de guerra veneciana surgió prácticamente de la necesidad de proteger a sus mercantes. Tuvo que enfrentarse a los piratas eslavos en las costas adriáticas y a los sarracenos en la Italia meridional en el siglo IX.

Emprendió, bajo el liderazgo del dogo Pietro II Orsolo, expediciones al litoral dálmata, haciéndose con Zara y otras ciudades hacia el año 1000.

mapa venecia siglos xv y xvi

La República de Venecia y sus territorios en los siglos XV y XVI. Wikipedia

Se organizaba varios convoyes anuales en los que se agrupaban diversas naves mercantes que hacían una determinada ruta con el fin de reforzar la seguridad del Estado. Los venecianos establecieron bases comerciales en Constantinopla, Alejandría y otras ciudades portuarias de la costa siria y del norte de África, en las que disponían de almacenes, viviendas, baños e iglesia, y donde gozaban de un trato privilegiado.

Venecia fue siempre aliada de los bizantinos en su lucha contra los árabes y normandos. Expulsó, alrededor del año 1000, a los piratas croatas que ocupaban algunas costas de Istria y Dalmacia y pasó a dominar esta región.

Alcanzó el cenit de su poder a principios del siglo XIII, dominando los intercambios comerciales en el Mediterráneo y con Oriente. Durante la IV Cruzada realizada entre los años 1202 y 1204 se apoderó de las islas y de las localidades marítimas comercialmente más importantes del Imperio Bizantino.

La conquista de los importantes puertos de Corfú en el año 1207, Creta en el año 1209 le garantizó un comercio que se extendía por el Levante, y llegaba hasta Siria y Egipto que eran puntos terminales de las rutas comerciales. Venecia se había convertido en uno de los estados más ricos de Europa a finales del siglo XIV.

En lo sucesivo estableció su dominio sobre Creta, la isla de Eubea y sobre parte de los archipiélagos del Mar Egeo, donde mercaderes venecianos fundaron en 1207 el Ducado de Naxos.

El control de las islas se mantenía en manos de sucesivas familias venecianas, los duques de Naxos reconocían la soberanía teórica de diversas monarquías cristianas, y sólo en el año 1418 se declararon parte de la República de Venecia. A mediados del siglo XVI ya se pagaban tributos al Imperio Otomano, pero sólo fueron destituidos en el año 1566. La isla de Tinos siguió siendo veneciana hasta el año 1715.

Más duradero fue el control de Venecia sobre las Islas Jónicas en la costa occidental de Grecia, que se inició en el siglo XIV y duró hasta el fin de la República en el año 1796.

La República expandió su territorio italiano a inicios del siglo XV, y regía sobre Verona y Padua, además de la península de Istria y la mayor parte de la costa dálmata. Entre los años 1423 y 1430 controlaba la ciudad griega de Salónica y en el año1489 se anexionó el reino cristiano de Chipre.

Tras una guerra con varias potencias europeas en el año 1509, la expansión veneciana se estancó. El Imperio Otomano se convirtió en un serio rival y Venecia perdió Chipre en el año1570 y Creta en el año 1669.

Venecia y el Imperio Otomano libraron en el Peloponés la Guerra de Morea entre los años 1714 y 1718, que terminó con la pérdida de todas las posesiones venecianas en Grecia, excepto las Islas Jónicas. Esto provocó una retirada de varias plazas en los Balcanes.

Venecia fue ocupada por las tropas de Napoleón en el año 1796 y poco después incorporada a Austria. La República fue abolida.

La República de Pisa

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Antiguo mapa de Pisa.

La ciudad de Pisa por aquella época estaba enfrente del mar y situada en la desembocadura del Arno en la costa occidental de Italia y tomó el relevo de la ciudad de Amalfi. Sus flotas protagonizaron batallas en las costas de Sicilia, el sur de Italia y Túnez, y acabaron por someter Córcega en el siglo XI.

También participaron en la primera Cruzada y fundaron casas de comercio en la costa levantina. Los barcos de Pisa atacaron en el año 1115 la isla de Mallorca, que entonces era un reino de taifa musulmán, pero su presencia en Baleares apenas duró un año.

Las repúblicas de Pisa y Génova eran aliadas, derrotaron a los sarracenos en el año 1016 y conquistaron las islas de Córcega y Cerdeña, también tomaron el control del mar Tirreno. Se produce una expedición conjunta con el conde de Barcelona en el año 1116, lo que provoca la conquista de Mallorca e Ibiza.

Alcanzó su máximo esplendor entre los siglos XII y XIII, cuando sus barcos controlaban el Mediterráneo occidental. Pisa participó activamente en la lucha contra los piratas sarracenos.

La rivalidad entre Pisa y Génova se agudizó en el siglo XIII. Durante el siglo XII, los mercaderes pisanos se contaban entre los más influyentes de Constantinopla, pero su rivalidad con Génova aumentó. Como consecuencia de esto, se produjo la batalla de Meloria el seis de agosto del año 1284, que marcó el declive del poderío de Pisa.

Debido a esta derrota debe renunciar a toda pretensión sobre Córcega y la cesión a Génova de parte de la isla de Cerdeña en el año 1299. Finalmente, fue vendida a la República de Florencia por la familia de los Visconti en el año 1402 e integrada en la república de Florencia florentina.

Sin embargo esta batalla tuvo, si se puede decir así, algo bueno. En la misma, Rustichello da Pisa fue apresado y trasladado años después a Génova, donde conocerá a Marco Polo, un prisionero de guerra veneciano. Encuentro que derivará, como bien sabemos, en el libro “Los viajes de Marco Polo”.

La República de Génova

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Génova en 1493.

Génova, ciudad situada en la costa noroccidental de Italia, no se limitaron al comercio pues construyeron numerosas fortalezas en el Mediterráneo oriental y sobre todo en el Mar Negro.

Génova había surgido en los inicios del siglo X, cuando tras la destrucción de la ciudad por los sarracenos sus habitantes retomaron el camino del mar.

La importancia de su flota le hizo merecer el respeto por parte del emperador del Sacro Imperio y se respetaran sus reivindicaciones autonomistas en materia de Derecho consuetudinario y en Economía.

La alianza con Pisa permitió la liberación del sector occidental del Mediterráneo de los piratas sarracenos, con la reconquista de Córcega, Cerdeña, y la región de la Provenza. 

La constitución de la “Compagna Communis”, que era la reunión de todos los consorcios comerciales de la ciudad llamados “Compagne” y posteriormente se adhirieron los nobles feudatarios de los valles limítrofes y de las costas. Este hecho significó el nacimiento de la República de Génova.

Las riquezas de la ciudad crecieron notablemente gracias a su participación en la primera cruzada. Su participación permitió la adquisición de grandes privilegios para las comunidades genovesas trasladadas a muchas localidades de Tierra Santa.

Génova se hizo con el control del noroeste de Cerdeña a mediados del siglo XIII, gracias a acuerdos con la Judicatura de Logudoro, que era uno de los dominios independientes de la isla.

La época de mayor poder de Génova se produjo en el siglo XIII con la firma del Tratado de Ninfeo, del año 1261, con el emperador bizantino Miguel VIII Paleólogo, que expulsa a los venecianos de los estrechos que conducen al mar Negro.

La República de Génova estableció una estrecha alianza con Imperio Bizantino, cuyo control territorial ya era muy reducido y se limitaba apenas a la región de Constantinopla y las islas del Egeo. Posteriormente derrotaron definitivamente a Pisa en la batalla de Meloria.

Los genoveses derrotaron además a la flota veneciana cerca de la isla dálmata de Curzola en el año 1298. El dominio de los mares estuvo en manos de Génova durante unos setenta años, hasta la segunda gran guerra con Venecia, culminada con la guerra de Chioggia, en el año 1375.

Fue en esta guerra de finales del siglo XII, donde cayó prisionero el veneciano Marco Polo, quien durante su prisión en el palacio de San Giorgio dictó a Rustichello da Pisa que era su compañero de celda, le contó el relato de sus viajes.

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A mediados del siglo XIV, varias familias genovesas establecieron acuerdos con los emperadores bizantinos en virtud de los que obtuvieron el dominio de varias islas: Tasos, Samotracia, Lesbos, Quíos, Samos… así como algunos fuertes en tierra firma.

Mantuvieron la fortaleza de Pera en el barrio homónimo de Constantinopla, lo que hoy es la Galatea. Además, la flota genovesa funcionaba como potencia protectora de las ciudades portuarias del reino de Trebisonda en el Ponto, situada en la costa norte de Anatolia.

Tras el paréntesis del XV marcado por las epidemias de peste y por la dominación extranjera, la ciudad vivió su apogeo a partir de la liberación a manos de Andrea Doria en el año 1528. Durante todo el siglo siguiente, la vieja aristocracia mantuvo una gran vitalidad sobre todo en el ámbito económico.

Durante el siglo XVI, Génova se convirtió en un Estado satélite del imperio español, dominante en el Mediterráneo occidental.

Génova, tras vivir una nueva edad de oro gracias a los préstamos concedidos a la monarquía española de los Habsburgo, se vio cada vez más asfixiada por el creciente poder de Francia y en menor medida el Ducado de Saboya, hasta su caída en manos de Bonaparte el mismo año que su histórica rival. Esto destruyó su economía y provocó la emigración de gran parte de la población rural hacia América.

Génova alcanzó su máximo esplendor entre los siglos XIII y XIV. Las grandes familias de Génova acumularon una inmensa riqueza hasta tal punto, que se convirtieron en banqueros de los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico durante mucho tiempo y dominaron, a través de sus préstamos, toda la política europea. Posteriormente, comenzó a debilitarse debido a las continuas luchas internas y finalmente tuvo que sucumbir al poder de Venecia.

La República de Ragusa

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Vista de la antigua ciudad de Ragusa. Wikipedia

Ragusa, la actual Dubrovnik, comenzó a desarrollar una gran actividad comercial en el Mediterráneo oriental en la primera mitad del siglo VII. Acudieron a la ciudad los refugiados de ciudades dálmatas destruidas por los eslavos.

De esta forma, se convirtió en un importante puerto del mar Adriático, entrando inevitablemente en conflicto con Venecia. Surgió como una ciudad marítima y mercantil, especialmente en el Adriático desde el siglo XI.

El primer contrato comercial conocido de esta república se firmó en el año 1148 y se firmó con la ciudad de Molfetta, pero otras ciudades aparecieron en las décadas siguientes, incluyendo Pisa, Termoli y Nápoles.

Después de la caída de la ciudad de Constantinopla durante la cuarta cruzada en el año 1204, Ragusa quedó bajo el dominio de la república de Venecia, de quien heredó la mayor parte de sus instituciones.

La soberanía de Venecia sobre la ciudad se prolongó durante un siglo y medio. En ese periodo se produce la creación de su estructura institucional republicana, con la creación del Senado en el año 1252 y la aprobación del Estatuto de Ragusa, del nueve de mayo del año 1272.

Para evitar ser ahogada por su gran rival se convirtió voluntariamente en vasalla del reino de Hungría primero y del imperio Otomano después, pero en ambos casos mantuvo una autonomía casi total a cambio del pago de un tributo anual.

Después de una guerra con el Reino de Hungría en el año 1358, Venecia se vio obligada a renunciar, por el Tratado de Zara, y una gran parte de sus posesiones en Dalmacia.

Ragusa voluntariamente quedó como un vasallo del reino de Hungría, de la que obtuvo el derecho al auto-gobierno a cambio de la restricción de la ayuda con su flota y el pago de un tributo anual.

Ragusa fue fortificada y equipada con dos puertos. La Communitas Ragusina comenzó a ser llamada Respublica Ragusina en el año 1403. Ragusa se convirtió en la gran potencia de Sur del Adriático y su prosperidad se debió a un fuerte desarrollo del comercio marítimo. Llegó a rivalizar con la potente república de Venecia.

Ragusa fue un aliado por muchos años de la otra república marítima del Adriático rival de Venecia, Ancona. Esta alianza permitió a los dos pueblos en conjunto, en lados opuestos del Adriático resistir los intentos de los venecianos de hacer del mar Adriático un dominio propio.

Venecia intentaba controlar directa o indirectamente a todos los puertos del Adriático. Ancona y Ragusa desarrollaron una ruta comercial alternativa a la de Venecia que era Venecia-Alemania-Austria. Este recorrido se inició desde el este, pasa a través de Ragusa y Ancona, a continuación, Florencia y, finalmente, la de Flandes.

Ragusa fue la puerta de los Balcanes y de las regiones situadas al este, un lugar donde se comerciaban metales, sal, especias y cinabrio. Ragusa llegó a su apogeo durante los siglos XV y XVI, gracias a exenciones fiscales para los bienes asequibles.

La estructura social de Ragusa era muy rígida y las clases bajas no tenían influencia en el Gobierno de la República. Sin embargo, la República de Ragusa resultó muy avanzada en otros aspectos.

Se abrió la primera farmacia en el siglo XIV. Posteriormente, se abrió un hospicio y el primer lazareto en el año 1347. Es muy importante saber, que esta república de Ragusa abolió el tráfico de esclavos en el año 1418.

Se daba un avance del Imperio otomano en la península de los Balcanes en esa ápoca y después de la derrota húngara en la batalla de Mohács. Ragusa pasó formalmente bajo la supremacía del sultán, comprometiéndose a pagarle una simbólica anual de homenaje. Este pago le permitió mantener su independencia.

Comenzó una lenta decadencia de la República de Ragusa en el siglo XVII, principalmente debido a un terremoto que se produjo, el seis de abril del año 1667, que arrasó gran parte de la ciudad. Murieron más de 5.000 personas.

La ciudad fue reconstruida rápidamente con el apoyo del Papa y los reyes de Francia e Inglaterra. Esta reconstrucción fue realizada por Stefano Gradi, que hizo una joya del urbanismo del siglo XVII, y la República vivió un renacimiento efímero.

El tratado de Passarowitz, del año 1718, reconoció por primera vez la plena independencia, pero aumentó el impuesto a pagar en la puerta, llegando a 12.500 ducados. La Paz de Presburgo del año 1805 asignó la ciudad a Francia.

Ragusa fue ocupada por los franceses en el año 1806. Fue la última de las repúblicas marítimas en caer en manos de Bonaparte, en el año 1806. La República fue suprimida por orden del general Auguste Marmont, el treinta y uno de enero del año 1808 y se unió al Reino napoleónico de Italia.

La república de Ancona

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Vista panorámica de Ancona.

Ancona formaba parte de las tierras del Papa en el año 774. Ancona entró en el Sacro Imperio Romano alrededor del año 1000. Posteriormente, llegó a ser totalmente independiente, con la llegada de las comunas en el siglo XI.

La república marítima de Ancona fue notable por su desarrollo económico y el comercio preferencial, especialmente con el Imperio Bizantino con quien tuvo un vínculo especial.

Estaba en excelentes relaciones con el reino de Hungría, fue siempre una aliada fiel. Fue a través de estas alianzas valiosas como siempre se las arregló para defenderse de Venecia, que quería tener en su poder todo el mar Adriático. A pesar de su relación con Bizancio, también mantiene buenas relaciones comerciales con los turcos.

Una de sus rutas comerciales pasó a través de Ancona, que se presentaba como alternativa a la de Venecia, desde el Oriente Medio a través de Ragusa, Ancona, Florencia, Flandes, terminaba en Inglaterra, y por lo tanto la ciudad fue la puerta de entrada hacia el Este del centro de Italia.

Las bases del comercio de la República de Ancona fueron dirigidas hacia Constantinopla, Alejandría, Quíos, Acre y los puertos de Rumanía y Siria. La moneda de Ancona que era el agontano. Esta era aceptada en todos los mercados de comercio del Mediterráneo.

Ancona tuvo que defenderse frecuentemente del Imperio y del Papado. La lucha para defender su propia libertad siempre tuvo éxito, hasta que, en el año 1532, el Papa, Clemente VII, con una maniobra política astuta, tomó posesión de la ciudad.

El navegante anconitano más famoso fue Ciriaco de Ancona, llamado el arqueólogo-navegador. También fue llamado como padre de la antigüedad y a veces se llama el padre de la arqueología, porque dedicó toda su vida en busca de evidencias de la época griego-romana.

LAS RELACIONES ENTRE ESTAS REPÚBLICAS

Las relaciones entre las repúblicas marítimas nacen de su naturaleza de Estados volcados hacia el comercio. Estas relaciones contemplaron a veces acuerdos de tipo económico y político, con el objetivo de obtener provecho mutuo de una ruta comercial o para decidir de común acuerdo no obstaculizarse.

Sin embargo, a menudo la competencia por conseguir el control de las rutas comerciales con Oriente y en el Mediterráneo desencadenaba rivalidades que no podían resolverse en un plano diplomático y se produjeron diversos conflictos armados entre estas.


BIBLIOGRAFIA

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Repúblicas marítimas europeas en el Mediterráneo en la Edad Media