martes. 23.07.2024
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Cabecera del Grande Oriente Español, del ejemplar al que hace referencia el artículo.

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@Montagut |

La picaresca ha alcanzado a todos los ámbitos y a todas las organizaciones a lo largo de la historia, es decir, que casi se puede decir que es un fenómeno universal. En esta breve pieza comentamos un caso que afectó a la masonería italiana a principios de 1909 y, al parecer, también a la española.

La Revista Masónica Italiana, en su número del 21 de marzo de 1909, informaba de un hecho, que cuando menos parecía insólito. Se advertía contra algunos “vividores” que se presentaban, con relativa frecuencia, en los talleres masónicos (logias) solicitando ser socorridos, como hermanos de logias extranjeras, alegando haber perdido sus documentos masónicos a consecuencia de alguna tragedia, como naufragios, accidentes ferroviarios o causas semejantes. Debemos recordar que los masones tienen el deber de socorrer a sus hermanos. Conocida esta práctica se había organizado su correspondiente picaresca.

L’Acacia de París comentaba esta noticia, e informaba que, al parecer, se había creado una especie de agencia dedicada a enseñar a esos “vividores” como poder contestar y actuar al ser retejados masónicamente, y hasta proveía de documentos falsos. En este sentido, debemos informar que, al presentarse un potencial masón ante una logia, y no conociéndole, se le suele “retejar”, que es el procedimiento que se emplea para saber a través de unos toques y signos si se pertenece a la masonería.

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El Boletín del Gran Oriente Español se hacía eco de esta situación en su número del 26 de junio de ese año de 1909, comentando que estos “verdaderos profesionales de profesionales” de socorros eran una verdadera plaga para las logias, porque eran muy hábiles y sacaban dinero, siendo un mal que también padecían las distintas Iglesias. La revista francesa llegaba a decir que comían “a costa del Altar y cenan á expensas de…la Logia”. La obediencia española quería advertir a sus logias de esta situación para que estuvieran alerta porque ya se habían dado casos en Madrid.

Picaresca y masonería a comienzos del siglo XX