viernes 3/12/21

Se acaba de publicar el segundo libro de Pablo Fernández-Miranda sobre el exilio de los “niños de Rusia”. Más de treinta y cinco mil niños españoles –algunas fuentes lo cifran en cincuenta mil- fueron evacuados a otros países durante la Guerra Civil. Probablemente sea el mayor éxodo de menores sin familia de la historia reciente. Un acontecimiento escasamente conocido, comparado con la dimensión humanitaria que tiene, solo explicable por la ocultación de la historia real de la Guerra Civil en los programas docentes.

De entre ellos, el colectivo que más tiempo estuvo en el exilio fue el de los tres mil evacuados a la Unión Soviética. Algunos jamás retornaron. Un contingente importante de ellos volvió en 1956 gracias a un convenio que, a través de la Cruz Roja Internacional, suscribieron los gobiernos de España y la URSS, que no tenían relaciones diplomáticas (y no las tuvieron hasta 1977)

Niños Asturianos en una Casa de acogida en Leningrado

En su anterior libro –Pisaré sus calles nuevamente− el autor narra las salidas de las expediciones en medio de la guerra, la infancia en las “casas” de acogida y como les alcanzó otra guerra, aun peor, cuando Alemania invadió la Unión Soviética. La narración sigue el hilo conductor de la historia real del primero de ellos en ser repatriado: Tino. Y finaliza cuando llega a España procedente de los campos de concentración de Finlandia, donde estuvo prisionero tras ser capturado combatiendo en el Ejército Rojo.

Dos Patrias, la nueva novela, arranca con su llegada a Oviedo donde choca con un clima asfixiante sometido a sospecha y vigilancia por las autoridades franquistas durante la inmediata postguerra y como con vitalidad y resistencia logra subsistir  en ese ambiente.

En paralelo la narración sigue la pista de los quedaron en la URSS. Unos combatiendo, otros capturados por los alemanes, y también los que, por ser menores, fueron llevados a lejanas retaguardias. Para ellos Rusia y España se entrelazan inevitablemente: cuando estaban allí no perdieron la identidad española y el deseo del retorno siempre estaba en el horizonte. Los que regresaron siempre tuvieron presente al pueblo que les alimentó y educó, a los amigos, novios y novias, hermanos que allí quedaron.

En una lectura amena conoceremos a los que sufren los campos de concentración nazis; a los españoles que entran en vanguardia en Berlín – hecho poco conocido- al igual que lo hicieron los de “La Nueve” en París. A los pequeños que llegan a Sarátov o Samarkanda a distancia de la guerra pero no de la batalla contra el hambre y el frío. Muchos de ellos merecerían un libro por si solos, pero el autor lo compensa desvelando destellos de sus vidas. Una nos lleva a la otra y, como si de matrioskas se tratara, se van abriendo para revelarnos la siguiente. Un auténtico mural, un retablo cuyos paneles se nos despliegan para desvelarnos, en una lectura envolvente, estos episodios trascendentales de nuestra memoria demediada sin conocer algo que tanto afectó y afecta a varias generaciones de españoles hasta el punto de que no se puede explicar la realidad actual sin saber de dónde venimos. Un libro muy recomendado para conocer nuestra historia.

Pilar Nova Melle | Presidenta Asociación de Descendientes del Exilio Español

“Dos patrias" Una epopeya entre Rusia y España