miércoles 1/12/21

Este es el resumen del libro Pandemia: La COVID 19 sacude al mundo (Ed Nuevos Cuadernos Anagrama, 2020), que posteriormente analizo para los lectores de Nueva Tribuna: Su autor Slavoj Zizek, hace una reflexión de urgencia sobre la crisis del coronavirus. Sobre su relación con la política, la economía, el miedo y las libertades. Sobre la conexión entre la expansión de la pandemia y el modelo socioeconómico de las sociedades modernas. Sobre la COVID 19, última advertencia ante la crisis ecológica que sobrevuela el futuro del mundo. Sobre la necesidad de no quedarse en la mera reflexión ingenua sobre cómo esta crisis nos enseña que es lo verdaderamente esencial en nuestra cotidianeidad, sino ir más allá y pensar que forma de organización social sustituirá al Nuevo Orden Mundial liberal-capitalista. ¿Cómo va a cambiar la pandemia no ya nuestras vidas, sino la sociedad entera?.

Slavoj Zizek (Liubliana, 21 de marzo de 1949), es sociólogo, filósofo, psicoanalista y filólogo. Estudió en la universidad de Paris, donde se doctoró en 1981. En la actualidad es profesor de la Universidad de Londres y ha sido considerado el analista político más polémico de nuestro tiempo. 

En el primer capítulo del libro, titulado ahora estamos en el mismo barco refiere: “Li Wenliang, el médico que descubrió la epidemia en curso y fue censurado por las autoridades, fue un auténtico héroe de nuestro tiempo, algo así como el chino Chelsea Manning o Edward Snowden, por lo que no es de extrañar que su muerte desencadenara una ira generalizada". La reacción previsible en la forma en que el Estado chino hace frente a la epidemia se refleja mejor en el comentario de Verna Yu: “Si China valorara la libertad de expresión, no habría crisis del coronavirus".Debería haber más de una voz en una sociedad saludable, dijo el doctor Li desde su cama de hospital justo antes de su muerte, y esta necesidad urgente de que se escuchen otras voces no significa necesariamente el tipo occidental de democracia multipartidista, sólo pide un espacio abierto para que se escuchen las reacciones críticas de los ciudadanos.

Reaccionando a la amenaza que representaba el brote de coronavirus, Netanyahu ofreció inmediatamente ayuda y coordinación a la autoridad palestina - no por bondad y consideración humana, sino por el simple hecho de que es imposible separar a los judíos y los palestinos allí - si un grupo se ve afectado, el otro será inevitablemente también afectado. Esta es la realidad que debemos traducir a la política - ahora es el momento de dejar de lado el lema “América (o quien sea) primero”. Como dijo Martin Luther King hace más de medio siglo: “Puede que todos hayamos venido en barcos diferentes, pero ahora estamos en el mismo barco”.

En el segundo capítulo, titulado ¿por qué todos estamos cansados?, refiere: “hay un duro trabajo exhaustivo para muchos que se ocupan de los efectos de la pandemia, pero es un trabajo significativo para el beneficio de la comunidad, que trae su propia satisfacción, no el estúpido esfuerzo de tener éxito en el mercado. Cuando un médico se cansa mortalmente por trabajar horas extras, cuando un cuidador está agotado, se cansan de una manera totalmente diferente al agotamiento de estar obsesionado con el trajín de la carrera. Su cansancio vale la pena”.

En el tercer capítulo titulado, hacia una tormenta perfecta para Europa refiere: “Una tormenta perfecta tiene lugar cuando una rara combinación de circunstancias dispares produce un acontecimiento de extrema violencia: en tal caso, una sinergia de fuerzas libera una energía mucho mayor que la mera suma de sus contribuyentes individuales…/ Tres tormentas se están reuniendo y combinando su fuerza sobre Europa. Las dos primeras no son específicas de Europa: la epidemia del coronavirus en su impacto físico directo (cuarentenas, sufrimiento y muerte) y sus efectos económicos que serán peores en Europa que en cualquier otro lugar, ya que el continente ya está estancado, y también depende más que otras regiones del mundo de las importaciones y exportaciones (por ejemplo, la industria del automóvil es la columna vertebral de la economía alemana, y la exportación de coches de lujo a China ya está paralizada). A estas dos tormentas, hay que añadir ahora una tercera que podemos llamar el virus de Putogan: la nueva explosión de violencia en Siria entre Turquía y el régimen de Assad podemos ver cómo la combinación de tres tormentas hace una tormenta perfecta: una nueva ola de refugiados organizada por Turquía puede tener consecuencias catastróficas en esta época de la epidemia de coronavirus. Hasta ahora, una de las pocas cosas buenas de la epidemia, junto con el hecho básico de que nos ha hecho agudamente conscientes de la necesidad de cooperación mundial, ha sido que no se ha atribuido a los inmigrantes y refugiados -el racismo actuó sobre todo en la percepción de la amenaza como originada por el Otro Oriental-. Pero si las dos cuestiones se mezclan, si se percibe que los refugiados están vinculados a la propagación de la epidemia (y, por supuesto, es probable que haya una infección generalizada del coronavirus entre los refugiados, dadas las condiciones en los campamentos abarrotados que ocupan), entonces los racistas populistas tendrán su apogeo: podrán justificar su exclusión de los extranjeros con razones médicas "científicas". Las políticas de simpatía que permiten la afluencia de refugiados podrían fácilmente desencadenar una reacción de pánico y miedo”.

En el cuarto capítulo titulado Bienvenidos al desierto de lo viral refiere: “La actual propagación de la epidemia de coronavirus también ha desencadenado vastas epidemias de virus ideológicos que estaban latentes en nuestras sociedades: noticias falsas, teorías conspirativas paranoicas, explosiones de racismo. La necesidad médica bien recibida de las cuarentenas encontró un eco en la presión ideológica para establecer fronteras claras y poner en cuarentena a los enemigos que representan una amenaza para nuestra identidad. Pero tal vez otro virus ideológico, mucho más beneficioso, se extienda y nos infecte: el virus de pensar en una sociedad alternativa, una sociedad más allá del Estado-nación, una sociedad que se actualiza en las formas de solidaridad y cooperación mundial”.

En los capítulos siguientes: Cinco, las cinco etapas de la pandemia. Seis, el virus de la ideología. Siete, cálmate y entra en pánico. Ocho, ¿vigilar y castigar? ¡Sí, por favor!. Nueve, ¿Es la barbarie con rostro humano nuestro destino?, Zizek sigue aportando su particular visión de la pandemia.

Por último, en el capítulo 10, titulado Comunismo o barbarie así de simple refiere: “…Por eso es un error la postura de aquellos que ven la crisis como un momento apolítico en el que el poder del estado debe hacer su tarea y nosotros sólo debemos seguir sus instrucciones, esperando que algún tipo de normalidad sea restaurada en un futuro no muy lejano. Deberíamos seguir a Immanuel Kant que escribió con respecto a las leyes del estado: "¡Obedece, pero piensa, mantén la libertad de pensamiento!"…/ Dos cosas más están claras. El sistema de salud institucional tendrá que depender de la ayuda de las comunidades locales para cuidar de los débiles y los ancianos. Y, en el extremo opuesto de la escala, tendrá que organizarse algún tipo de cooperación internacional efectiva para producir y compartir recursos. Si los estados simplemente se aíslan, las guerras estallarán. A este tipo de acontecimientos me refiero cuando hablo del "comunismo", y no veo otra alternativa que la de una nueva barbarie. ¿Hasta dónde se desarrollará? No puedo decirlo, sólo sé que la necesidad de ello se siente urgentemente en todas partes, y, como hemos visto, está siendo promulgado por políticos como Boris Johnson, ciertamente no comunista”.

* El autor destinará enteramente las royalties mundiales de este libro a la ONG Médicos sin fronteras

Pandemia: La Covid19 sacude al mundo