sábado. 13.07.2024
Olivier Schrauwen
Olivier Schrauwen

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Fran Nieto

Publicado en inglés en cuatro entregas entre 2018 y 2021, Domingo flamenco (Sunday en su edición original con el añadido flamenco en su versión neerlandesa) de Olivier Schrauwen es un testimonio diáfano de la posibilidad de la novela gráfica como forma. Schrauwen nació en 1977 en Flandes y actualmente vive en Berlín. Se le considera uno de los autores más importantes que trabajan en este campo, tomando como referente al ilustrador norteamericano Chris Ware.

La historia es banal, y nos explica con muchos detalles un día en la vida de un personaje singular, más concretamente la del primo del autor, con lo que logra transmitir algo de su experiencia humana, ya que la mínima trama se centra en alguien que está solo con sus pensamientos durante un día entero. Los pensamientos intrusivos se apoderan de él, historias inesperadas se reflejan entre sí y este domingo gris parece no tener fin de una manera cómica.

Schrauwen retrata a su familiar directo de manera experimental, sin vergüenza y sin excusas, de forma cruda, a menudo al borde del humor irónico y el autopesimismo. Así la obra deviene perfecta para sumergirse en un domingo gris, reírse y echar un vistazo a la vida mundana de otra persona. Altamente creativo y original, el firmante de la obra no se inmuta ante el lado menos noble de lo que significa estar vivo.

La novela gráfica no es precisamente un retrato halagador del protagonista: se le presenta como un individuo bastante distante y narcisista, aunque probablemente sea más fruto de nuestros propios prejuicios que de otra cosa. Esta es una mirada muy voyeurista a la vida de alguien que se ocupa de su mañana, pero el autor agrega mucho estilo visual ingenioso y diseños creativos para hacer de este un cómic muy atractivo. Y dada la alta calidad de la risoimpresión involucrada, Sunday es fácilmente uno de los cómics de la temporada que no debería pasar desapercibido a todos los seguidores de este género.

No deja de ser sorprendente cómo el protagonista es a la vez completamente absurdo y creíble e identificable. El autor también tiene un don poco común para combinar la comedia con un examen serio de la psicología humana y la naturaleza de la vida. Su trabajo explora la condición humana, la vida contemporánea, la soledad, la excitación, la tecnología, la familia, la historia, y así sucesivamente, sin ser nunca serio o frío y sin eso que evita la contemplación y consideración real. Su trabajo es alegre incluso en la oscuridad y consigue sacarnos más de una carcajada sincera.

Uno puede imaginarse fácilmente una adaptación cinematográfica presentada en un festival de cine europeo de este cómic. Pero también está lleno de la fascinación de Schrauwen por el lenguaje: el del habla, la narración, la imprenta. Hay tres capas de la realidad representadas en cada página y cada viñeta, indicadas en diferentes estilos reproductivos. Las imágenes muestran a Thibault con contornos nítidos y un tono predominantemente azul.

Luego, está la película que está viendo: una película que hizo cuando era estudiante de tipografía y que incluye la representación de letras como parte del decorado. Esto también literaliza los elementos formales de la obra, volviéndolos tan absurdos como los motivos altisonantes de la película de Thibault, que en realidad es una plataforma para su añoranza por un amante de su juventud que le abandonó a su suerte. Así las imágenes de dicha película son muy borrosas y confusas.

Y luego, están los propios recuerdos de Thibault, representados con líneas y sombras en un dorado uniforme, creando imágenes que son difíciles incluso de leer sin sostener el libro frente a una fuente de luz. Debes entrecerrar los ojos mientras Thibault se esfuerza por recordar estas semanas doradas.

Una obra monumental que certifica las posibilidades infinitas que puede alcanzar la nueva gráfica en su acepción más madura, aunque haya que dedicar bastante tiempo para leerla de cabo a rabo dado su grosor.

‘Domingo flamenco’, de Olivier Schrauwen