martes 07.04.2020

Mujeres en el punk, rompiendo las pelotas al patriarcado

Dulce Moctezuma | El empoderamiento, la rebeldía y la fortaleza femenina, desde Janis Joplin hasta Miley Cyrus, son parte de la historia de la subversión femenina en una industria musical que siempre ha sido predominantemente masculina. 

siouxsie_by-brian-griffinEl punk supuso también una revolución en la percepción de la mujer que se extendió a la música pop y a cualquier otra expresión artística. La década de los 60’s sirvió para que la mujer dejara de ser únicamente la “groupie” o la chica ornamental para convertirse también en cantautora y cabecilla de grupo. Una visión artística mucho más contestataria y rebelde germinaba en las entrañas de la industria musical. Pero con el punk, nació una narrativa que desafiaba las normas morales, estéticas y patriarcales. Un movimiento contracultural que rompió la imagen clásica y machista de la mujer, escandalizando al mundo entero. El estruendo artístico, existencial y filosófico que significó el punk, arrasó con mucho prejuicios sociales, culturales e ideológicos. (En la imagen Siouxsie Sioux. Fotografía: Brian Griffin).

Eslóganes subversivos, maquillajes y peinados estrafalarios, complementos fetichistas y elementos que hasta entonces estaban reservados a la cultura gay, fueron algunas de las herramientas que el movimiento punk utilizó para romper los arquetipos establecidos. Una cuestión de actitud que superaba la mera estética. En 1975, Patti Smith posaba con un gente desafiante en la portada de Horses, apropiándose de lo que hasta ahora había sido una actitud masculina, subvirtiendo la actitud y la estética femenina. Chaqueta al hombro al estilo de Sinatra, con la dureza y egolatría de Keith Richards, Smith forjaba una nueva manera de entender el mundo en contra de las reglas estéticas y morales convencionales. Marianne Faithfull, Juana de Arco o Jeanne Moureau fueron el caldo de cultivo de una música fusión de poesía, declamación y ritmo que la ubicaron en el centro del círculo literario underground neoyorquino. 

Con el punk, nació una narrativa que desafiaba las normas morales, estéticas y patriarcales

Patti Smith se convirtió en un modelo de rebeldía a seguir, con declaraciones musicales repletas de independencia e irreverencia como con la que abre su primer disco: “Jesús murió por los pecados de alguien, pero no por los míos”. Una versión prolongada de Gloria, de Them, que resalta la libertad de género y modifica el sentido original que hablaba del deseo masculino hacia una mujer en un canto a la homosexualidad femenina. De esta manera Smith, anticipará el punk y la posterior visibilización contestataria de la mujer dentro de un entorno mundial conflictivo y lleno de prejuicios. 

Mientras tanto, en Inglaterra, Siouxsie Sioux, una de las chicas de Blomley Contingent -el grupo de admiradoras que siempre acompañaba a los Pistols- rechazaba tajantemente el tono lascivo con el que el famoso presentador Bill Grundy se dirigió a ella en un programa de televisión. Dos años más tarde lideraría una de la bandas más innovadoras y de culto de la música inglesa: Siouxsie & The Banshees.

Siouxsie Sioux, con una estética con toques del expresionismo alemán y actrices del cine mudo e influencias glam, fue parte de una personalidad excéntrica, subversiva e irreverente. En 2005, declaró a The Guardian: “No intentaba ser masculina ni derrocar a los chicos. La principal diferencia entre nosotros y el resto es que no sólo teníamos una perspectiva masculina”. The Banshees fue una de las primeras bandas underground en las que la vocalista era una mujer en tiempos en los que el caso de Moe Tucker -baterista de The Velvet Underground- era todavía una excepción. Una propuesta honesta y congruente en cuanto a actitud y estética, opuesta a la forzada simpatía obligada por los medios de comunicación, y que además acabó por convertirse en precedente para nuevas tribus urbanas como los góticos y antecedente directo de bandas como Blondie, The Slits, The B-52’s o las californianas Runaways. Bandas cuya actitud y narrativa cuestionó profundamente el rol femenino en la sociedad. Una actitud personal que se convierte en compromiso político y que será compartida también por grupos posteriores como Au Pairs, The Gossip, Le Tigre, Sleater-Kinney, Bikini Kill, M.I.A o Pussy Riot, que adoptarán actitudes militantes y críticas hacia políticas de intolerancia y en especial, hacia el sistema patriarcal.

El punk no sólo sirvió para romper algunas cadenas en la música, sino también en lo artístico. Dos de las portadas más emblemáticas del punk están firmadas por Roberta Bailey y Pennie Smith. La primera es autora de la inolvidable portada del primer disco de The Ramones y la segunda es la fotógrafa que está tras la icónica foto del momento justo en que Paul Simonon estampa su guitarra contra el suelo en un concierto de Nueva York y que después se convertirá en la portada de London Calling. Baile y Smith se unen a los nombres de Jill Furmanowsky, Laura Levine, Julia Gorton o Stephanie Chernikowski que retrataron la época más estridente del punk y que con sus fotografías, collages y performance cuestionarán la sociedad consumista y la imagen de la mujer en ella. 

A través de su voz, creatividad y representación, estas mujeres dejan un legado de liberación ideológica y cultural en un sistema patriarcal imperante. Es imposible comprender a la sociedad contemporánea sin mirar atrás a todas esas representantes femeninas tan estruendosas que hoy, más que nunca, están presentes en las voces de las nuevas generaciones.


Texto: Dulce Moctezuma y José An. Montero
Imagen: Siouxsie Sioux retratada por Brian Griffin

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