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sábado. 25.06.2022
LECTURAS SUMERGIDAS | REVISTA LITERARIA

Las mujeres heridas de Dacia Maraini

Por Emma Rodríguez | Primero fueron los relatos de “Amor robado” los que me hicieron tomar contacto con una creadora valiente, capaz de llamar a las cosas por su nombre...

Dacia Maraini © CCCB

lecturassumergidas.com | @lecturass | Por Emma Rodríguez | Primero fueron los relatos de “Amor robado” los que me hicieron tomar contacto con una creadora valiente, capaz de llamar a las cosas por su nombre, de tratar asuntos incómodos sobre la realidad de las mujeres, de abrir, en fin, el frasco de los tabúes, escondido bajo llave en el cajón de la cómoda; después llegó “Bagheria”, un deslumbrante ejercicio de desnudamiento, de sinceridad; una bellísima confesión realizada a la manera de quien va rescatando las cuentas de un collar que han caído y rodado por el suelo: los recuerdos, los dolores, las emociones, los deseos más íntimos, las pérdidas y los recursos para superarlas.

Uno y otro libro se relacionaban, dialogaban entre sí, llegando a sobrecogerme cuando detectaba que el tema de una narración concreta tenía su correlato en una imagen, en un recuerdo de la niña que fue Maraini, un recuerdo seguramente perdido, sepultado y desenterrado con las herramientas de la escritura, esa escritura que duele y al mismo tiempo libera. Los ocho relatos de “Amor robado” son relatos fríos, distantes, irónicos en ocasiones. Crudísimas realidades, escenas que imaginamos representadas en cualquier teatro por su precisión, por su sencillez, por la fuerza de sus diálogos certeros. La autora cuenta sin implicarse, desde lejos, el sufrimiento, el silencio, la impotencia de sus protagonistas, mujeres de nuestros días que han de aceptar la carga de una tradición muy pesada: el poder y la posesión, el autoritarismo y la dominación, ejercidos por los varones durante siglos y siglos con total impunidad.

Las protagonistas de Dacia Maraini son, por tanto, portadoras de una memoria difícil de superar. Víctimas de violaciones, de abusos, de humillaciones, de celos desproporcionados, parecen incapaces de defenderse, de alzar la voz, frente a la fuerza de una corriente atávica que se presenta como irremediable. La escritora elude las medias tintas, recurre a contar cada una de sus historias desde el extremo, desde la situación límite, porque sabe que sólo desde ahí es posible despertar las conciencias, ejercer la denuncia. Una denuncia que tiene sentido en el Tercer Mundo, por supuesto, pero también en los países occidentales, países donde se proclama y se celebra la igualdad entre hombres y mujeres mientras se siguen produciendo casos -concretamente en España- de violencia de género, hay signos alarmantes de que los patrones machistas son adoptados incluso por los más jóvenes, y se sigue minusvalorando a la mujer en los puestos de trabajo, en empresas e instituciones que desoyen su voz, sus reivindicaciones.

Maraini nos cuenta casos similares a los que nos encontramos diariamente en los titulares de prensa y que nos impresionan por su crueldad, pero la ficción le permite ir más allá de los titulares, adentrarse en los distintos planos, ejercer una durísima crítica de las deformaciones de unas sociedades enfermas, desquiciadas; así sucede, por ejemplo en el titulado “La niña Venezia”, protagonizado por una modelo prematura en la que su padre proyecta sus propios deseos de éxito, y que, más allá de su vileza, de su atroz resolución, se convierte en una especie de alegato contra el culto excesivo a la belleza, “contra el eterno espectáculo de la seducción erótica, tal como sugerían las imágenes difundidas sin descanso por la publicidad y la moda”...

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