CINE

Miocardio: una taquicardia cinematográfica con mucho corazón

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Jaime Polo | @lovacaine

José Manuel Carrasco regresa con su segundo largometraje, Miocardio, una propuesta íntima que mezcla comedia, drama y melancolía para explorar los reencuentros y las heridas del pasado que nunca terminan de cicatrizar. Estrenada en la sección Rampa del Festival de Cine de Sevilla, la película confirma a Carrasco como un narrador hábil de lo cotidiano, capaz de transformar pequeños momentos en grandes emociones.

Uno de los mayores aciertos de Miocardio es su capacidad para retratar el paso del tiempo

El filme nos presenta a Pablo (interpretado por un excelente Vito Sanz), un escritor atrapado en el limbo creativo y personal. Abandonado por su esposa y bloqueado ante su segunda novela, el protagonista se encuentra al borde del colapso emocional. Todo cambia cuando recibe una llamada inesperada de Ana, el amor de juventud que lo marcó profundamente. Las conversaciones entre Pablo y Ana se sienten genuinas, oscilando entre el humor y el dolor con una fluidez que nunca pierde el ritmo. Los reproches y las confesiones se suceden con una intensidad que a menudo roza lo incómodo, pero que resulta profundamente humana.

Uno de los mayores aciertos de Miocardio es su capacidad para retratar el paso del tiempo. A lo largo de una sola jornada, la película encapsula no solo los ecos de una relación rota, sino también el impacto que nuestras decisiones, o la falta de ellas, tienen en nuestras vidas. Carrasco utiliza una estructura sencilla para profundizar en temas universales como el arrepentimiento, la autoaceptación y la posibilidad de segundas oportunidades.

Visualmente, el filme opta por una dirección sobria que prioriza los rostros y gestos de los personajes, una elección que subraya la importancia del diálogo y las emociones en juego. Aunque algunos podrían argumentar que la resolución es algo predecible, la película nunca pretende ofrecer giros inesperados. Su fuerza reside en la honestidad de su enfoque.

Miocardio es una joya emocional que confirma a Carrasco como una voz sensible y madura en el cine español.  Esta "comedia cardiaca" demuestra que el corazón, por muy roto que esté, siempre tiene una segunda oportunidad para latir con fuerza.