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viernes 20/5/22

Nace en el año 892, era hija de Teodora y del senador romano Teofilato I y tuvo otra hermana llamada Teodora la Joven. Sin embargo hay serias dudas sobre la paternidad, pues Teodora era amante del Papa Juan X. Tuvo una educación muy esmerada. Destacaba por su inteligencia y belleza, que cautivaba a los hombres. Vivía en un ambiente palaciego muy ligada a la vida eclesial romana. Siempre estuvo bajo la tutela de su madre, Teodora.

Marozia pertenecía a la poderosa familia de los Teofilato. Su padre era personaje principal del Senado romano y uno de los más altos funcionarios de la curia, que desempeñaba el cargo de vestararrius, al cual pertenecía entre otras prerrogativas, la superintendencia sobre el gobierno de Rávena, por lo que en la ciudad no había autoridad comparable a la suya. Estaba al frente de las milicias y tenía el título de dux et magister militum. Poseía el castillo de Sant Angelo y tenía tan gran poder, que hacia sombra al propio Papa.

Marozia fue amante del Papa Sergio III, madre de Juan XI, abuela política de Juan XII, hermanastra de Teodora la Joven, que era a su vez hijastra de Juan X. Su poder fue semejante a su capacidad de corrupción, intriga e inmoralidad y ni tan siquiera en tiempo de los Borgia, el Papado alcanzó tanto escándalo.

Marozia se casó a los diecisiete años (909) con Alberico I el Mayor, marques de Camerino y duque de Spoleto. Este matrimonio se realizó estando Marozia embarazada de su relación con el Papa Sergio III, del que era amante. El Papa conoció a Marozia cuando ella tenía quince años y el 45 y a los diecisiete años la dejó embarazada.

A pesar de esto, Alberico I, lo legitimó haciéndolo hijo suyo. Este hijo acabó siendo Papa, con el título de Juan XI. De este matrimonio tuvo otro hijo, en el año 912, llamado Alberico II y como veremos posteriormente, provocó la caída de Marozia del poder papal en el año 935.

El Papa Sergio III dirigió la Iglesia entre el año 904 y 911. Baroni y otros escritores eclesiásticos describían a este Papa como un monstruo. Un historiador decía de Sergio III “por espacio de siete años este hombre ocupó la silla de San Pedro, mientras que su concubina (Marozia) imitando a Samíramis madre, reinaba en la corte con tanta pompa y lujuria, que traía a la mente los peores días del viejo Imperio romano”. Vulgarius, sacerdote formosiano, calificó a Marozia como “la matrona santa y amadísima de Dios” y habla con místico acento de sus nupcias espirituales con el celeste esposo”

Refiriéndose a Teodora de Constanza madre de Marozia decía “esta mujer, junto con su hija, la prostituta del Papa, llenaron la silla papal con sus hijos bastardos y convirtiendo su palacio en un laberinto de ladrones”. Este periodo, que comienza con el Papa Sergio III en el año 904 y que dura hasta el año 935, es conocido como el reinado papal de los fornicarios.

Durante el pontificado de Sergio III se fundó la abadía de Cluny gracias a la donación de una villa, que realizó el duque Guillermo I de Aquitania con la condición de que la misma dependiera directamente del Papa y no de un noble o un obispo.

En el año 924, Alberico I y Marozia intentaron hacerse con el poder de Roma. Ello significa que debe enfrentarse al Papa Juan X, que los derrota, siendo Alberico I asesinado. Marozia nunca perdonó al Papa Juan X que le obligara a contemplar el cadáver apuñalado sin piedad y brutalmente deformado de su marido

El Papa Juan X era Juan de Rávena, que fue amante de su madre Teodora de Constanza y posiblemente su padre. Teodora hizo Papa a Juan X (914-928). Este había sido enviado a Rávena como Obispo. Teodora para satisfacer sus deseos carnales, lo hizo volver a Roma y le nombró Papa. Fue un Papado importante y logró la expulsión de los musulmanes de la península Itálica. Sin embargo, al tener como amante a Teodora le valió las críticas y el recelo de importantes familias de la Toscana y de Roma. En el año 928 Marozia lo asesino.

Ante la derrota sufrida a manos del Papa Juan X en el año 926, Marozia se encuentra en el momento de su máxima debilidad política. Por ello decide casarse con el marqués de Guido de Toscana, de cuya unión nacería Berta de Lucca, que acabaría casándose con el emperador de Bizancio, Estéfano.

Cuando su madre Teodora murió en 928, utilizó toda su influencia contra Juan X a quien tanto había ayudado su madre difunta en su carrera eclesial.

Quedando vacante el trono de Italia por la muerte de Berenguer I, la elección del sucesor al trono provoca un nuevo choque entre el Papa Juan X, que apoyaba al trono a Hugo de Borgoña, mientras que Marozia apoya al hermanastro de su marido Guido, Hugo de Arlés.

El Papa Juan X

El enfrentamiento armado entre los dos pretendientes se decanta a favor de Hugo de Arlés, cuando Guido de Toscaza al frente de un ejército toma Roma, depone al Papa y lo encarcela. Juan fue encerrado en una mazmorra, donde apareció estrangulado por orden de Marozia.

La elección de los Papas se hacia por designación directa y no de manera colegiada, de ahí el papel que jugaba Marozia, que casi consigue que el papado se convirtiera en una monarquía hereditaria.

Marozia dueña completa de Roma, apoya el nombramiento de León VI (928-929) como Papa. Su papado fue muy breve pues murió asesinado por venganza, al enterarse que tenía relaciones sexuales con otras mujeres. Posteriormente, nombró Papa a Esteban VII (929-931) y ninguno de estos dos hicieron nada reseñable, pues ambos estaban en manos de ella, que era la que decidía todo.

Se nombra nuevo Papa a Juan XI (931-935), que era hijo de Marozia y todavía era un adolescente. Desde su infancia estaba destinado a la carrera eclesiástica, a pesar de llevar una vida licenciosa y escandalosa con total falta de espiritualidad. Fue elegido Papa en el año 931, pasando a ser, al igual que sus predecesores un títere en manos de su poderosa madre.

Durante el Pontificado de Juan XI, se concedió a la abadía de Cluny el privilegio de incluir bajo su jurisdicción las abadías, que fueran reformadas bajo sus reglas, lo que supuso que el abad Hugo, alcanzara un poder y una influencia superior a la del propio Juan XI.

El segundo marido de Marozia, Guido de Toscaza muere en el año 929 y decide casarse con el hermanastro de éste, Hugo de Arlés, al que había encumbrado como rey de Italia. Éste estaba casado, por lo que debía anularse dicho matrimonio, cuestión sencilla porque al frente del Papado estaba su hijo Juan XI.

El Papa Sergio III

El tercer matrimonio se celebra en el año 932 y provoca la sublevación de su segundo hijo Alberico el Joven, el cual los derrota, provocando la expulsión de Roma de Hugo de Arlés, mientras que encarcela a su madre y a su hermanastro Juan XI, en el castillo de San Angelo en Roma. Juan XI muere en la cárcel en el año 935. Le sustituye el Papa León VII que era seguidor de San Benito.

Lista de Papas de la época: León V (903 – 904), Sergio III (904 – 911), Anastasio (911 – 913), Landón (913 - 914 sólo seis meses), Juan X (914 – 928), León VI (928 - 929 sólo siete meses), Esteban VII (929 – 931), Juan XI (931 – 935), León VII (935 – 939)

Los Papas disfrutaron bajo el mandato de Alberico II de una libertad absoluta para ejercer sus funciones papales y sacerdotales. Alberico II fallece en el año 954 y es entonces cuando Marozia, que continuaba presa sale de la cárcel y es trasladada a un convento, donde muere una año después (955), a la edad de 63 años. Marozia desaparecerá de la historia como si nunca hubiera existido.

El periodo de dominio de Marozia conocida también como La Papisa fue entre los años 907y 932 y se le conoce con el nombre de la pornocracia, donde Teodora y Marozia dominaron el Papado.

Fue una de las mujeres más influyentes de su época y el poder que ella tuvo muy pocas mujeres lo han tenido. Hizo lo que realmente le apetecía en cada momento en Roma, poniendo y deponiendo Papas a su antojo, asesinando a cada uno de ellos cuando no le eran útiles. Todos, sin excepción eran títeres suyos, como así sucedió también cuando su padre vivía.

Marozia de Spoleto “La Papisa”
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