jueves 18.07.2019
MÚSICA

Loreena McKennitt, sueño de una noche en los jardines del Malecón

Loreena McKennitt, sueño de una noche en los jardines del Malecón

Ramón Trecet y Lara López nos enseñaron a amar a Loreena McKennitt. Eran los noventa y la caída del muro nos hizo volver a creer en una nueva edad primigenia en que casi todo era posible. Una nueva era de paz y fraternidad llenó de estrellas celtas un firmamento musical. Loreena McKennitt fue una de las grandes divas de ese pretendido renacer espiritual marcando una época con trabajos como The Mask And Mirror (1994) o The Book Of Secrets (1997). 

Después se nos cayeron las torres, y aunque la música siguió siendo un sueño posible, ya nunca más sonarían igual que como la escuchamos en ‘Diálogos 3’. El ser humano parecía haber dejado de creer en que fuera posible volver al Edén. Muchos de los celtas volvieron a sus bosques. La moda pasó y fueron pocos los que sobrevivieron. 

Loreena McKennitt comenzó un viaje de mestizaje que la trajo al Mediterráneo siguiendo las huellas del poeta Homero o que la hizo recorrer la ruta de la Seda. Viajera infatigable recorrió el mundo para darnos noches inolvidables que en ocasiones quedaron registradas en deliciosos directos como Live In Paris And Toronto (1999) o Nights From The Alhambra (2007).

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Veinticinco años después de The Mask And Mirror (1994) inicia un nuevo viaje por España presentando Lost Souls (2018), su primer disco de composiciones originales desde 2006. Una gira que comenzó el 3 de julio en Valencia y que ha tenido en Murcia su segunda cita, antes de continuar por Granada (5), Madrid (6), Barcelona (8), Zaragoza (10) y San Sebastián (11). 

Regresa a Murcia tras el concierto que ofreció en el año 2012 en el Auditorio, esta vez para actuar al aire libre estrenando un nuevo festival, ‘Las Noches del Malecón’ que esta primera edición ha apostado por las voces femeninas. Un espacio ubicado a la vera del río Segura sobre el malecón que desde el siglo XV defiende a la ciudad de las posibles crecidas del río y utilizado ya desde el siglo XIX como jardín botánico. 

Una noche mágica en la que hubo que ampliar el aforo del recinto para recibir a la cantante y multiinstrumentista canadiense acompañada de Brian Hugues (guitarras y bouzouki), Caroline Lavelle (cello, flauta, acordeón y voz), Hugh Marsh (violín), Dudley Philips (bajo y contrabajo) y Robert Brian (percusiones y batería). 

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Loreena Mckennitt presentó su nuevo disco, pero sobre todo, nos ofreció lo mejor de su repertorio durante casi dos horas de concierto. Un directo que permitió disfrutar de los mil y un matices musicales de su obra en el que los seis músicos sobre el escenario parecían multiplicarse y hasta formar una orquesta de decenas de instrumentos. Sólo en el caso de la cantante canadiense usó teclado, acordeón, arpa y piano para acompañar su inconfundible voz de soprano. Brian Hugues bien pudo usar una decena de guitarras y de instrumentos de cuerda pulsada en el concierto de ayer aportando riqueza tonal y belleza sonora.

Mención especial merece la aportación musical y escénica de la cantautora, cantante y chelista inglesa Caroline Lavelle que anoche se convirtió en el alter ego de Loreena McKennitt, que además de desarrollar su carrera en solitario ha acompañado a grandes figuras de la música como Massive Attack, Muse, Radiohead, Vangelis, Peter Gabriel o la propia Loreena McKennit desde 1997. 

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Apenas tres veces tomó la palabra la cantante canadiense para dirigirse en inglés al público del Malecón. Tres intervenciones que aprovechó, además de para la ineludible presentación de la banda, para hablarnos de sus influencias mediterráneas y de sus preocupación por las derivas tecnológicas. 

“Largos días como en el tiempo de verano, / Profundo como el vino, el mar oscuro, / Guardaré tu corazón con el mío, Antes de que vuelvas a mí”. Casi dos horas de concierto que finalizaron con Tango to Evora y ese himno en el que se ha convertido Penelope’s Song que hicieron pusieron en pie a un público que todavía parecía flotar al salir de la zona de conciertos acústicos y restauración del festival y cruzar la puerta del antiguo huerto de los cipreses, que presta su imagen a este nuevo festival urbano nacido en Murcia.