viernes 17.01.2020

Laguardia, una ciudad para ver

Laguardia, una ciudad para ver

Laguardia  es un municipio situado en el sur de la provincia vasca de Álava. Situada  a 64 km de la capital Vitoria, que pertenece a la comunidad autónoma del País Vasco.Está enclavado en la comarca la Rioja Alavesa.Se halla en un altozano y está rodeada por una muralla 

Sancho VII el Fuerte 1194/1234 decide fortificar toda la ciudad, convirtiéndola en plaza fuerte y baluarte.Elevados y fuertes a distanciada proporcionada se alzaban unos torreones cuadrangulares salientes del muro, adornados con almenas y saeteras.

Laguardia tiene una función militar, de tal manera que su casco urbano se compone de tres calles longitudinales que a su vez se encuentran cruzadas por tres cantones.Existen otras dos calles menores paralelas a las principales, una calleja transversal que une las cales Mayor y Páganos, y una plaza rectangular en el centro.Todo ello delimitado por el recinto amurallado.

Además es tierra de buenos vinos y grandes y magnificas bodegas, lo cual les permitirá pasar un día fantástico

¿Me acompaña a conocer Laguardia?

LAS MURALLAS

Las murallas de Laguardia partían del castillo de Don Sancho Abarca, situado en el extremo occidental de la población, y circundaban la villa. En el actual plano del casco histórico queda clara la función castrense de la población.

Hay tres calles longitudinales y paralelas entre sí que son cruzadas por otras tres transversales más cortas.Hay además una plaza rectangular en el centro y otras calles menores, todo ello delimitado por el recinto amurallado.

El cinturón de murallas que rodeaba la villa se encuentra actualmente fragmentada tras la demolición carlista del año 1874 y por las reformas de las viviendas adosadas durante los dos últimos siglos.Sus restos presentan diferentes materiales y características de construcción: sillar, sillarejo y material de relleno en su interior.

El lienzo mejor conservado es el del lado este, presenta dos alturas y un cuerpo superior rematado en un matacán corrido.El lienzo oeste es de menor altura y ha sufrido varias transformaciones a lo largo de los años. Los tramos peor conservados son el norte y el sur.

La muralla está jalonada por ocho torreones, casi todos de planta rectangular, y dos torres fortificadas: la torre Abacial  junto a la Iglesia de Santa María y la torre de la iglesia fortificada de San Juan.

Además de las torres, en los muros abundan elementos defensivos, como las saeteras del muro oeste y Puerta de San Juan, el adarve en el lienzo este y un matacán en el mismo muro.En la muralla suroeste destaca una ventana geminada trilobulada cegada situada junto a una de las torrea.

En un principio, la muralla se comunicaba con el exterior a través de cuatro puertas: la puerta de Páganos, la del Mercadal, la de San Juan y la de Santa Engracia.La puertas de Carnicerías, situada al este, se abrió en el siglo XV o XVI.

La puerta de San Juan  se abre en la parte baja de la torre de la Iglesia de San Juan es una bella puerta gótica con arco apuntado doblado que mantiene su aspecto medieval. Las otras cuatro puertas han sido modificadas con arcos escarzanos, algunos con escudo de la villa en la parte superior y remate escalonado, y hornacina del santo patrón hacia el interior.

La defensa de las murallas correspondía a unas organizaciones de carácter cívico-militar que se establecieron en los barrios de la población. Inicialmente había cuatro, cada una de ellas dirigida bajo la advocación de un santo:

Santa Engracia: Defendía la muralla comprendida entre las puertas de Santa Engracia y San Juan.

San Juan: El tramo desde la puerta del Mercadal hasta la de San Juan.

San Nicolás: Desde la puerta del Mercadal hasta la de Páganos.

San Antonio: Desde la puerta de Páganos hasta la de Santa Engracia.

Como recuerdo de estas vecindades, aún pueden apreciarse en la parte superior de las puertas de acceso a la villa las hornacinas que contienen las imágenes de los santos. Hay otras hornacinas en las calles del recinto amurallado que corresponden a imágenes de nuevas vecindades que aparecieron más adelante. De las imágenes antiguas sólo es original la de San Antonio Abad, del siglo XIII.

EL CARRILLON

Tras las murallas hay un curioso reloj en las angostas paredes de su plaza Mayor: el Carrillón de Laguardia.

Inaugurado el 31 de diciembre de 1998, este reloj carillón destaca por la presencia de tres autómatas que representan el inicio de las fiestas más importantes de Laguardia, las de de San Juan. 

Se encuentra situado en uno de los extremos de la alargada plaza Mayor, sobre la fachada del ayuntamiento nuevo del siglo XIX. En la misma plaza se ubica la antigua casa consistorial de la villa del siglo XVI y está presidida por el escudo del rey Carlos I de España.

No obstante, pese a que el reloj suena en todas y cada una de las horas en punto, los autómatas sólo hacen aparición en cuatro horarios a lo largo del día: al mediodía, las doce y tres veces por la tarde 14:00, 17:00 y 20:00 horas. Estos autómatas representan las figuras del Cachimorro y dos danzarines ataviados con el traje y vestido típicos de Laguardia.

La dinámica de funcionamiento es la siguiente: a la hora de la función una música típica de la villa “el pasacalles de San Juan” comienza a sonar en la plaza Mayor; a continuación, tras las puertas del carrillón, aparecen dos bailarines, un hombre y una mujer que, situados a ambos lados del reloj, esperan la aparición del Cachimorro, el auténtico protagonista de la escena.

Juntos, con el Cachimorro en el centro ocupando la posición principal, comienzan el baile en el que se rinde honor a los bailarines del grupo de dantzaris de Laguardia.

Los autómatas del carillón de Laguardia ejemplifican el baile típico con el que dan comienzo las fiestas patronales de San Juan el 23 de junio. Al son de los gaiteros y dulzaineros de Laguardia, que interpretan el “Pasacalles de San Juan”, los dantzaris recorren las angostas calles medievales de la capital de Rioja Alavesa.

La iglesia de Santa María de los Reyes

Es una construcción en piedra tallada cuya construcción data de finales del siglo XIV.Sin embargo, su magnífica policromía corresponde al siglo XVII.

Su portada está hecha de piedra y está formada por un arco gótico muy apuntado que forma cinco arquivoltas, todas muy decoradas.En esta decoración alternan las figuras humanas: vírgenes, profetas, mártires reyes y ángeles junto a motivos vegetales.

La primera arquivolta está decorada con ángeles que tocan instrumentos musicales a modo de acompañamiento de las escenas que componen el témpano, principalmente la última escena justamente debajo de la clave del arco.

La siguiente está compuesta por motivos vegetales que se entrelazan entre ellos y da paso a la tercera arquivolta compuesta de vírgenes y santos.La cuarta es también de carácter vegetal y la última que cierra el abocinamiento de la portada está compuesta de profetas y reyes.

Todas las figuras se encuentran de pie y cubiertas por un bello doselete, que a su vez sirve de apoyo a la figura que se encuentra encima de ella.Los doseletes están decorados con finos gabletes y decoración calada.

Las jambas están formadas por seis apóstoles cuyas imágenes algo mayores que le tamaño natural, son de una talla muy delicada y perfecta como si de una estilización espiritual se tratase.

La postura es frontal aunque algunos ladean ligeramente la cabeza en un afán de adquirir posiciones más naturales.   La túnicas tienen unos plegados naturales y esta naturalidad se acrecienta por los rasgos físicos de sus rostros, casi todos  barbados de una forma real, mientras que los sus peinados se adaptan perfectamente.Todos portan en sus manos un libro y objetos que es propio y los distingue de los demás, San Pedro unas llaves, Santiago con el bordón y la venera.

Todas las imágenes se encuentran sobre un pedestal poligonal decorado con gabletes floreado y tallas de animales, monstruos.La parte superior está cubierta con un doselete de tamaño bastante grande y decorado a imagen y semejanza de las que tiene las figuras descritas en las arquivoltas.

Está presidido por los doce apóstoles y situado en el parteluz de la doble portada que da acceso al templo, se encuentra la imagen de la Virgen de los Reyes.Es una escultura que se sitúa sobre un elevado pedestal y así preside toda la escena de la portada.

La imagen de fina talla y muy bien realizada, está sosteniendo en su brazo izquierdo la figura del niño y moviéndolo ligeramente la cabeza hacia él, en in intento de crear una escena maternal.La figura de la Virgen crea una pequeña contorsión, encima de la cintura con el fin de poder contrarrestar el peso del Niño y de esta forma la figura aparece equilibrada y compensada.

A sus lados se abre una doble puerta cerrada por arcos trilobulados escarzanos decorados en las enjutas y calados entre los lóbulos.Estos arcos sirven de base al tímpano que cierra la portada y completa el conjunto.

El tímpano está dividido en tres franjas horizontales ricamente decoradas con relieves continuos, que representan escenas relacionadas con la vida de Jesús y de la Virgen: Anunciación, Visitación, Adoración de los Magos, Dormición de la Virgen, etc.

El remate final lo compone la Coronación de la Virgen, escena única que compone la faja superior del tímpano.Hay que destacar la policromía que cubre las imágenes de la portada y que se encuentra en estado óptimo de conservación, debido a que ha estado protegida de las inclemencias del tiempo.La policromía fue aplicada con posterioridad a la realización de la portada, siendo realizada entre los años 1696 y 1700.

LA IGLESIA

Se destacan varios periodos en la construcción debido a que la terminación de la iglesia se dilata mucho en el tiempo.   Además sufrió remodelaciones en la que se introducen otros estilos, propios del momento de la remodelación.

Se ha especulado con que este templo perteneciera, en su origen, a un monasterio de la Orden del Temple, pero nada hay con seguridad. Quienes sostienen tal autoría afirman que el abad tenía su residencia en la torre.

Los primeros vestigios artísticos los situamos en la parte norte y noroeste del exterior del tempo.Son los muros que dan al patio de la escuela.Vemos arquillos ciegos y fajas lombardas que decoran la parte alta del muro.Datan de principio del siglo XII que es cuando se comienza la construcción en estilo románico.

El románico que vemos se corresponde con los siglos XII y XIII, dejando restos en el muro occidental, enfrente de la torre abacial.Su muro está situado a los pies del templo y que fue reformado en la década de 1950.Aparecen dos ventanales románicos de transición.

La iglesia debió comenzarse a edificar en estilo románico en el siglo XII. Si bien las principales intervenciones son bajomedievales, de los siglos XIII al XV, por lo que Santa María de los Reyes de Laguardia es un edificio básicamente gótico.

Desde el punto de vista arquitectónico, Santa María de los Reyes es un notable edificio, de grandes proporciones, Su planta es rectangular en forma de cruz latina con tres naves, separadas por pilares y un breve transepto marcado en planta y una cabecera.

En los inicios de su transformación al gótico se eleva la altura de la iglesia y se realizan los arcos sepulcrales.Ya en el siglo XIV se introducen otros cambios arquitectónicos como son las bóvedas de crucería.Es en este periodo cuando se construye la portada de acceso al templo y como hemos visto es una auténtica maravilla.

Adosada al ábside en el lado de la Epístola se encuentra la sacristía obra de estilo renacentista.Fue añadida en el año 1549 cuando se derriba la cabecera gótica que terminaba en tres ábsides.

Las bóvedas que cubren las naves son de crucería gótica con terceletes, mientras que el tramo central de la nave de crucería presenta una bóveda de tipo renacentista a modo de artesonado con figuras entre las que destaca el Padre Eterno.Los dos tramos restantes de la bóveda presentan bóvedas realizadas en tramos trapezoidales, quedando bóvedas.

Por este motivo siempre se asocia la portada de Santa María de los Reyes con el pórtico de la Colegiata de Toro, también policromado.Una nueva intervención en el siglo XVI demolió la cabecera medieval formada por tres ábsides y la reconstruyó con formas propias del Renacimiento.

Las partes más antiguas de la iglesia se pueden observar en las fachadas norte y oeste. En la primera encontramos arquillos de medio punto y en la segunda una serie de vanos, puerta y ventanales, que nos remiten a siglo XIII. Concretamente tenemos una puerta de arquivoltas apuntadas sobre columnillas, bajo un tejaroz con canecillos, algunos figurados, que nos remiten a esas fechas.

Hoy esta portadita se encuentra cegada.También hay una serie de ventanales de transición del románico al gótico. Sin embargo, la gran puerta neorrománica que ocupa el centro de la fachada es una licencia de las restauraciones del siglo XX  del año 1954.

Enfrente de esta fachada esta la llamada torre abacial, un interesante campanario tardorrománico exento con dos pisos de troneras para las campanas.Se construyó sobre espacio abovedado con medio cañón, visible tras una reja.

Entre dicha cabecera y la nave sur se edificó una sacristía renacentista a mediados del siglo XVI.En este primer cuerpo hueco de la torre se ha guardado un lapidario -donde no faltan capiteles románicos y góticos- de diferentes épocas y procedencias.

La espectacular portada gótica del muro sur que, como ya hemos anotado, supone el mayor atractivo de la iglesia y uno de los alicientes principales de los turistas que llegan a Laguardia, fue construida en piedra a finales del siglo XIV.

La policromía superficial del conjunto escultórico data de finales del siglo XVII.

Llama poderosamente la atención su extraordinario nivel de conservación, consecuencia de haber estado a refugio de las inclemencias meteorológicas al estar protegido por el porche exterior.

Pero para quien sepa observar, lo que verdaderamente destaca es la calidad de los escultores que ejecutaron la obra. Prima un naturalismo casi renacentista en algunas de las figuras. Las proporciones de los personajes y sus movimientos son correctísimos y los rostros, todos individualizados, transmiten sentimientos y pensamientos.

Laguardia, una ciudad para ver