jueves. 20.06.2024
Asistentes a la asamblea celebrada por las Logias Andaluzas pertenecientes a la G.L.E. (1.924)

En esta pieza reflexionamos sobre una visión en la Masonería española del año 1932 de la revista Latomia, considerada como una de las de mayor nivel en la historia de las publicaciones masónicas españolas, sobre la relación entre juventud y Masonería, además de aportarnos información sobre organizaciones vinculadas a la Masonería que tenían que ver con los jóvenes de ambos sexos.

En su número de dicho año y en su sección de Consultorio se preguntaba si había organizaciones masónicas para la juventud.

En la respuesta se hablaba la existencia de los lowetones que, como es sabido, en el ámbito masónico son los hijos de los masones. Pero lo más importante para nuestro artículo era la consideración que se hacía sobre que la juventud no había dejado indiferente a la Masonería, aunque las organizaciones masónicas destinadas a la misma no habían surgido de los propios jóvenes, sino que habían sido organizadas por hombres, entendemos nosotros que masones adultos, que deseaban perpetuar sus ideales en sucesivas generaciones.

La respuesta del Consultorio ofrecía más claves de la interpretación masónica sobre la juventud. Si, por un lado, la existencia de organizaciones juveniles de signo masónico era una fortaleza de la propia Masonería, también se consideraba como un punto débil. ¿Por qué? Pues porque los masones siempre habrían considerado que sus ideales solo podían prender o desarrollarse en “inteligencias maduras” (en personas de cierta edad), y si se tenían en cuenta las discrepancias que ya se veían entre padres e hijos en ese momento, se podía deducir que educar masónicamente a los grupos juveniles era un trabajo harto difícil.

El Consultorio consideraba que los problemas se derivaban de que había desaparecido el romanticismo de los primeros años de la posguerra mundial vinculado con el deseo de cada joven de “formar su propia vida”. Esto había ocurrido porque los jóvenes en ese momento inicial de los años treinta se estaban preocupando mucho por la política, perdiendo su independencia al estar sujetos a la disciplina de los partidos.

Por eso, como se defendía que la Masonería era “estática, humanitaria y apolítica”, la revista masónica española era escéptica, estando a la expectativa sobre el resultado acerca de la captación de la juventud, como se habría acordado en 1928 por la “UniversalaFramasona Ligo”, o Liga Masónica Universal, que, como sabemos, fue fundada en Berna en el año 1913, y que presidió el destacado político pacifista y masón portugués, Sebastiao de Magalhaes Lima. Latomia consideraba que el éxito de esta tarea dependería en gran parte de la capacidad de las personas que inspirasen estas asociaciones juveniles.

Y es que existían. La MolayOrder norteamericana, fundada en 1919, admitía hijos de masones entre los 16 y 21 años. Contaba en ese momento con varias decenas de miles de afiliados, y estaba inspirada en principios masónicos. Los jóvenes recibían cursos de práctica ciudadana, y trabajaban con un ritual de dos grados.

En Estados Unidos también estaba la OrderoftheBuilders, que en 1922 se fundaría en Chicago, parecida a la anterior con dos grados.

En ese mismo año se crearía la OrderoftheRainmbow para hijas de masones, entre 14 y 18 años. Además de las reuniones propias de estas asociaciones, como si fueran una especie de tenidas masónicas, se reunían en vacaciones en un campamento-escuela para aprender el espíritu de la camaradería.

Como vemos el año 1922 fue especialmente pródigo en la fundación de este tipo de asociaciones “paramasónicas” en los Estados Unidos, porque también surgiría la Job’sDaughers, para hijas y nietas de masones, con un simbolismo basado en las tres hijas de Job, y muy preocupadas por la educación.

En Europa también había organizaciones juveniles de signo masónico, como la alemana de Dresde, GefolgschaftderGeorgenknappen, con dos grados y cuya divisa era combatir el mal y fomentar el espíritu de sacrificio, siendo una asociación adogmática y apolítica.

Desde el año 1930 funcionaba en Francia la Fidelitas. Fraternité des Lowetons de France, con sede en París.

En Holanda, por su parte, funcionaba la Vereeniging van StudeetendeKinderen, para escolares hijos de masones con conferencias bimensuales sobre temas humanístico.

En Austria estaban la Kette y la Arbeit. En Suiza existía la Ligue de JeunnesseMaçonnique, y, por fin, en Praga había una organización llamada Amicitia.

La juventud y la masonería desde los años treinta