jueves 1/10/20
MUJERES DE PELÍCULA | EDMUNDO FAYANáS ESCUER

Juana de Austria, poder y religión

Por Edmundo Fayanás | Juana nace, el 24 de junio de 1535, en Madrid. Sus padres fueron Carlos I e Isabel de Portugal y Aragón. Sus abuelos por parte paterna era Felipe I y Juana I y por parte de madre el rey de Portugal Manuel I de Portugal y María de Aragón y Castilla...

Retrato de Juana de Austria
Retrato de Juana de Austria

Juana nace, el 24 de junio de 1535, en Madrid. Sus padres fueron Carlos I e Isabel de Portugal y Aragón. Sus abuelos por parte paterna era Felipe I y Juana I y por parte de madre el rey de Portugal Manuel I de Portugal y María de Aragón y Castilla. Se le llamó Juana por dos motivos, en primer lugar por el día de su nacimiento y en segundo lugar, en honor de su abuela paterna Juana de Castilla.

Juana de Austria fue el quinto hijo de los seis que tuvieron Carlos I e Isabel de Portugal. Su nacimiento se produjo cuando el emperador Carlos se encontraba peleando por sus posesiones en África.

A consecuencia del nacimiento de su sexto hijo, Juan, la reina Isabel falleció en el parto. De los seis hijos de dicho matrimonio, sólo quedó su hermano mayor, el que sería Felipe II, su hermana María y la propia Juana. Esta situación familiar hizo, que la unión entre los tres hermanos, María, Juana y Felipe fuera muy intensa. El propio Emperador consultaba muchas de sus decisiones de Estado con su hermana Juana.

Juana se queda huérfana de madre con la edad de cuatro años, por lo que se le encarga a Leonor de Mascareñas de su educación. A la edad de ocho años, Juana ya entendía y hablaba el latín, así como tocaba diversos instrumentos musicales.

Juana se casa a la edad de dieciséis años con su primo hermano, el príncipe heredero de Portugal, Juan Manuel de Portugal, que sólo tenía entonces quince años. La ceremonia se celebró en la ciudad zamorana de Toro, el 11 de enero de 1552, y se realizó por poderes.

A pesar de la juventud de ambos contrayentes, surgió una gran estima y cariño entre ambos, por lo cual enseguida engendraron a un hijo que sería Sebastián, posterior rey de Portugal.

La muerte de Juan Manuel, coloca a Juana en una difícil situación, pues su presencia se empezó a ver como una amenaza, porque consideraban que España podía reclamar la integridad territorial por lazos dinásticos. Ante esta hostilidad de la corte lusa, Juana abandona envuelta en un velo negro, que cubría su rostro lleno de dolor por la muerte de su marido y por tener que abandonar a su hijo recién nacido Sebastián

La boda entre Juana y Juan Manuel fue importante  para la historia, porque sería posteriormente la causa que Felipe II adujera para adueñarse de Portugal en base a sus derechos sucesorios, siendo entronizado como rey de Portugal con el nombre de Felipe I. Se realizó en la corte lusitana en noviembre del año 1562, quedando los dos países bajo el dominio de los Austrias.

El matrimonio entre Juan de Portugal y Juana fue muy breve no llegando a dos años, pues su marido Juan falleció debido a una tuberculosis, el 2 de enero de 1554. En esos momentos, Juana se encontraba en avanzado estado de gestación, así el 20 de enero de ese mismo año dio a luz  un niño, que será el futuro rey de Portugal, Sebastián I.   

Siguiendo los consejos de su padre Carlos I, que ya en esos momentos tenía ganas de abdicar, regresa a Madrid dejando en Lisboa a su hijo a cargo de su suegra, que era al mismo tiempo su tía, la reina portuguesa Catalina de Austria.

Una vez llegada a España, visita a su abuela Juana, que vivía en Tordesillas. Juana de Austria nunca volvió a casarse, ni tampoco regresó a Portugal, lo que hizo que nunca más viese a su hijo Sebastián. Para saber cómo iba creciendo en sus distintas edades hizo que fuera retratado por diversos pintores. No obstante mantuvo con su hijo Sebastián una constante correspondencia.
Cuadro de Felipe II de Sonofisba Anaguissola

Su hermano el príncipe Felipe estaba casado con la princesa María Manuela de Portugal, pero esta falleció. Felipe decide casarse de nuevo y para ello elige a su prima segunda María de Tudor, por lo que debía ir a Inglaterra. El emperador Carlos I de España y V de Alemania decide  que la princesa Juana ocupará el lugar de su hermano Felipe como Regente de Castilla.

Juana toma posesión como Regente de Castilla, el doce de julio de 1554, y permanece en el cargo hasta mediados de 1559 cuando Felipe regresa de Inglaterra. Juana gobierna durante este periodo con gran sabiduría e inteligencia España, al mismo tiempo que se hace cargo de su sobrino Carlos, que era hijo de su hermano Felipe y María Manuela, preocupándose de su educación.

Fue un tiempo, en que se produjeron las guerras de religión y cuando Carlos I agotado se retira  al monasterio de Yuste, para abdicar a favor de Felipe II. En este periodo, Juana intentó hacer políticas que resolvieran de forma acertada los graves problemas militares, religiosos y políticos de estos años.

Juana se supo rodear de personas de confianza y con gran capacidad intelectual, muchos de ellos de origen portugués que habían acompañado a su madre Isabel.

Durante su regencia, Juana se da cuenta de la situación económica, en que está inmerso el país, que es de una extrema gravedad. Todo ello es debido a las guerras y ampliaciones continuas del Imperio, que estaba desarrollando su padre. Esto tenía un coste muy elevado y al cual, el país no podía hacer frente con solvencia. Se debía hacer frente a todos los empréstitos solicitados para las contiendas y a sus elevados intereses, que se debían pagar  a banqueros y prestamistas. Juana plantea la suspensión de pagos o default, que permitió al Emperador Carlos I salir del apuro donde se encontraba y con una rigurosa política económica, poner orden en las cuentas del Imperio.

¿Cómo se llegó a esta situación económica?

Junto a Carlos I competía Francisco I de Francia por ser el rey más influyente del mundo y se jugaban ambos el ser emperadores del Sacro Imperio Germánico. En Aquisgrán, el 20 de octubre de 1520 se produce el nombramiento del nuevo rey que recae en Carlos I y será nombrado como Carlos V de Alemania, tras una larga lucha entre ambos reyes, donde se sobornaron  con cantidades ingentes de dinero a los príncipes electores alemanes.

Estos espléndidos sobornos utilizados en Alemania, provocaron que la Hacienda castellana que quedará sin fondos y en menor medida la de Aragón. Para lograr los medios económicos suficientes ofrecieron a Carlos I los banqueros genoveses, florentinos, castellano y alemanes un préstamo sindicado con intereses alrededor del 30%. Estos préstamos unidos a los solicitados para las guerras de conquista desarrolladas por Carlos I, crearon una situación económica de bancarrota total y fue Juana de Austria la que se dio cuenta de la situación provocando el default.

Todos los autores, que han escrito sobre la historia de Carlos I, lo alaban como un gran estadista y reputados historiadores como el inglés Hugh Thomas así lo avalan. La realidad es, que la situación económica y la crisis, que generó hacen, que su figura sea mucho menos importante de lo que se le quiere dar.

Para hacer frente a esta monumental deuda y no perder la confianza de los prestamistas, Felipe II puso a la venta las joyas de la Corona. Además, todos los maestrazgos, que eran grandes extensiones rurales, propiedad de las órdenes militares fueron otorgados como concesiones de explotación a la banca alemana de los Fugger. Consecuencia de ello es, que la Hacienda española no recibió ni un solo ducado durante estas concesiones.

Se llegó a arrendar por medio de subastas, la recaudación de las rentas que ingresaba la Corona. Se emitieron  juros (una especie de bonos del Estado), que permitieron a los compradores recibir intereses de hasta el 10%. Incluso se procedió a dar en arriendo el territorio de Venezuela a los banqueros alemanes de los Welser.

El oro y la plata procedente de las minas de Potosí, Zacatecas, Guanajato y de los ríos Magdalena y Cauca permitieron aliviar a la Hacienda española.

El default, de 1557, fue un desastre para los banqueros de la época. Además de España, también Francia y Portugal se declararon en default. Como hemos visto, España buscó fórmulas alternativas para resarcir a los banqueros, con vistas a seguir utilizándolos, mientras que Francia y Portugal no hicieron nada por pagar sus deudas

Felipe II tuvo que hacer frente al desprestigio, que le ocasiono el default. Se calcula que fueron más de trescientos mil las personas que tuvieron que emigrar a América debido a la situación económica del país, siendo  los castellanos y extremeños los que más emigraron.

Con la llegada desde Inglaterra de Felipe II, Juana se retira de la vida política. Durante el reinado de Felipe II hay dos partidos, por un lado está el partido ebolista, con el príncipe de Éboli, Ruy Gómez de Silva, que cuenta con el apoyo de la princesa Juana de Austria. Se caracteriza por su tolerancia y conciliación, sobre todo en temas religiosos. El otro partido es el albista, encabezado  por su hermanastro Fernando Álvarez de Toledo, el duque de Alba, que se destacaba por su dogmatismo religioso.  

Uno de los aspectos más llamativos de la vida de Juana de Austria fue su pertenencia a la orden de los jesuitas. Resulta sorprendente porque esta orden religiosa solo está dedicada al hombre y será ella la única mujer que pertenecerá a la Orden.

Juana tenía como confesor personal al conocido jesuita Francisco de Borja. Cuando Juana es nombrada Regente, en 1554, le surge la idea de ingresar en la Compañía de Jesús, para ello Francisco de Borja comunica al fundador Ignacio de Loyola tal petición. Esto le causó grandes dificultades por ser quien era la que lo pedía. Era absolutamente irregular por ser mujer, pero dado el poder que ostentaba era difícil no aceptar. A todo ello, hay que unir que era viuda y aunque negaba la posibilidad de un nuevo matrimonio, no era descartable que fuera utilizada como instrumento matrimonial dentro de la política de Felipe II.


El convento de Nuestra Señora de la Consolación

Ignacio de Loyola convocó una reunión, el 26 de octubre de 1554, para deliberar si se podía acceder a tal petición. Tras la deliberación, Juana fue admitida como jesuita, cuando tenía diecinueve años.   Juana de Austria aparece con el seudónimo de Mateo Sánchez y posteriormente utilizarán el de Montoya. Juana emitió un voto simple de castidad, pobreza y obediencia por lo que se incorpora plenamente a la Orden, pero de forma revocable.

Ignacio de Loyola comunicó a Juana de Austria su ingreso, el 3 de enero de 1555. Juana apoyo a la Compañía de Jesús tanto como Regente, como posteriormente como princesa. Podemos destacar algunas de sus actuaciones: acabó con la persecución que sufrían los jesuitas en Zaragoza.   Defendió la Orden ante los ataques que sufría del famoso dominico Melchor Cano. Influyó, para que los jesuitas se establecieran en Flandes y apoyó la constitución de colegios de jesuitas en Valladolid y Lovaina. Los apoyó ante el Papado. Intervino ante el Papa para que no se nombre cardenal a su confesor Francisco de Borja, ante la prohibición de los jesuitas de aceptar dignidades eclesiásticas.

Cabe destacar también la acción de Juana de Austria  como mecenas, siendo considerada una de las mujeres más relevantes del Renacimiento español, ejerciendo una destacada labor en el campo cultural. A lo largo de su vida fue recopilando gran cantidad de retratos, miniaturas, tapices, medallones, joyas, instrumentos musicales…

Patrocino una colección de retratos ilustres, entre ellos podemos destacar el del emperador Carlos I, Felipe II, el emperador Maximiliano II, su hermana la emperatriz Marie de Austria, Catalina de Austria, el de su hijo el príncipe Sebastián de Portugal, el de su marido, Juan Manuel de Portugal. Protegía a pintores como Antonio Moro, Alonso Sánchez Coello, Cristóbal de Morales, Sofonisba Anguissola…

Fundo en el año 1557, siendo Regente, el convento de Nuestra Señora de la Consolación para las clarisas descalzas y en Alcalá de Henares el real Colegio de San Agustín.

Juana de Austria muere, el ocho de septiembre de 1573, en el Escorial, debido a un tumor que le produjo un largo sufrimiento. Se encuentra enterrada en el Convento de las Descalzas Reales de Madrid, en u, sepulcro realizado por el artista Pompeio Leoni.

Juana de Austria, poder y religión