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domingo. 02.10.2022
La creación de Adán (fragmento)
La creación de Adán (fragmento) es un fresco en la bóveda de la Capilla Sixtina, pintado por Miguel Ángel

El judío. La figura histórica. El mito. El referente teológico. El ser divino. La creencia. El Imperio Romano. El Sanedrín. Pilatos. Caifás. El hombre opresor. El hombre arrogante. El cordero y los lobos. La muerte como imposición y solución. La resurrección como promesa. La cruz. El símbolo. La tortura transformada en amor. El credo. El prodigio. El dolor, el sol. El silencio, la música. La pasión y la vanidad. La traición. Las monedas de plata. La plata y el crimen. El dinero es un crimen. El relato. La luz, los hachones. Las tinieblas, la luna llena. La poesía y la carne desgarrada. La alegoría, la vida. La estética, la ramplonería. El sacrificio y el negocio. Pablo de Tarso. El marketing. El final del mundo dentro de diez minutos. La salvación. La patrística. Los papas y los mapas. El poderío. La Iglesia, las religiones. El monopolio de los sentimientos. Los fanáticos. Los inocentes. Las Bienaventuranzas, el poema más ilusionante y esperanzado de la literatura universal. La autenticidad. La falsedad. El banquete y la miseria. Los pobres en la retórica, la pobreza invisible. Los desfavorecidos, el prójimo (el más cercano). Los poderosos. Las oposiciones y la dualidad. El cielo, la tierra. El cuerpo, el alma. La escisión y los cismas. Dos milenios con nostalgia de Dios. Dos milenios con nostalgia de valores absolutos, el bien, la belleza, la verdad. Las Sagradas Escrituras. La escritura sagrada donde ensayamos a sangre y fuego unas cuantas palabras verdaderas. Esa práctica, esa idea. El miedo y la sangre. Los amos y los esclavos. El odio y la mística. El arte y la hoguera. La perversión y la emoción. Los deseados y los deseantes. La llaga y el frío. El corazón y el humanismo.

Entre todo este revoltijo y amasijo de palabras quizá falte una, una pieza necesaria que ayude a completar el puzle de la cultura judeocristiana que no podemos renunciar a componer -recomponer- por historia y legado. Y esa pieza es la fe, ese concepto imaginativo e intransferible que siembra montañas en el mar y en los picos de las montañas sostiene los océanos. La fe, esa cosa privada encarnada en Jesús de Nazaret o en una simple brisa cotidiana de sábado -sin que sea santo- que te acaricia los pulmones cuando los ojos piden lágrimas.

Voltaire, racional y fustigador, en un arrebato de sinceridad afirmó que si Dios no existiera habría que inventarlo. Ese día el hombre inteligente y crítico durmió más tranquilo y sintiéndose protegido.

Jesús de Nazaret