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martes 24/5/22
BereniceABOTT
Berenice Abbott

El historiador es un pionero, un explorador carente de prejuicios o supersticiones que actúa como un científico pero que no lo es, aunque el historiador prusiano Leopold von Ranke se empeñara en el siglo XIX en mostrar las herramientas científicas de que disponemos los historiadores, la primera de todas la que él tenía más a mano, la filología, que era de lo que más sabía antes de que le picara el gusanillo de la Historia. Por cierto, ¿la filología es una ciencia? Sigo.

Si el historiador trabaja sobre todo con documentos escritos que testimonian el pasado, ha de saber diseccionar esas fuentes que le permiten comprender el pasado, ha de saber criticarlas. El historiador sería así un examinador de muestras científicas, un evaluador de los datos que extrae de esas fuentes: pero como yo lo veo no es más (nada más y nada menos) que un laborioso investigador que se ayuda de otras disciplinas, algunas sí científicas para determinar qué pasó, cómo pasó, cuándo pasó y dónde pasó, por qué pasó, y, quizás, ¿para qué pasó?, aunque esto último no lo tengo del todo claro.

Cuando el escritor español Antonio Muñoz Molina dijo en marzo de 2022 aquello de que “un biógrafo es un novelista bajo juramento”, quizás podría haber sido aún más preciso si hubiera afirmado que un historiador es un novelista bajo juramento.

Un historiador no es un novelista, pero casi