sábado. 25.05.2024

Fue el último conflicto armado entre España y los mambises o separatistas cubanos y puso fin a la soberanía española en la isla después de cuatrocientos años de dominación.

El conflicto se inició el veinticuatro de febrero del año 1895, con un levantamiento simultáneo en treinta y cinco localidades cubanas, que fue el llamado grito de Baire, y finalizó el doce de agosto del año 1898, tras la entrada de Norteamérica en el conflicto y la consiguiente derrota española. Fue denominada en España como la Guerra de Cuba mientras que José Martí la llamó Guerra Necesaria.

  1. Las causas de la Guerra de Cuba
  2. La guerra 
  3. Estados Unidos entra en el conflicto
  4. El acorazado norteamericano Maine: ¿qué sucedió?
  5. Ocupación norteamericana de Cuba

José Martí ausente de la isla desde su deportación a la península en el año 1879, organizó en los Estados Unidos el Partido Revolucionario Cubano, cuyo principal objetivo era lograr la independencia de Cuba. 

Más tarde, separatistas puertorriqueños se unieron con el compromiso de que, una vez liberada Cuba, las fuerzas independentistas cubanas hicieran lo mismo en Puerto Rico. 

Conocedor de las razones del fracaso de la anterior guerra de los diez años, Martí aseguró las condiciones necesarias para que no se repitieran, y dio a la fuerza militar un poder ilimitado en cuanto a estrategia y táctica, mientras que dejó al poder civil solamente las tareas de sustentar diplomática, financiera y legalmente la guerra y de gobernar en los territorios liberados.

Martí viajó a Costa Rica, donde vivía Antonio Maceo, para convencerlo de la necesidad de su participación. Lo mismo hizo con Máximo Gómez, que vivía en la República de Santo Domingo. 

Y fue en este último país en donde se firmó “el manifiesto de Montecristi” que planteaba la necesidad de la independencia de Cuba. Sale desde Haití al frente de una reducida fuerza militar de cubanos que desembarcaron en Playita de Cajobabo que coincide con el Grito de Baire y los levantamientos asignados en varias zonas de la provincia de Oriente de Cuba.

El veinticuatro de febrero del año 1895, por órdenes de Martí se levantan 35 aldeas en el Oriente de Cuba, en lo que se ha dado en llamar el Grito de Baire. Las autoridades españolas lograron descabezar la insurrección en las cuatro provincias occidentales, con la detención de Julio Sanguily y José María Aguirre Valdés. 

Desde la península se envían a Cuba unos 9.000 hombres, se suspenden las garantías constitucionales y aplica censura a la prensa. El veintiuno de marzo, el presidente del gobierno, Antonio Cánovas del Castillo envía otros 7.000 hombres y nombra al general Arsenio Martínez Campos, que había sido el artífice de la Paz de Zanjón, Capitán General de Cuba.

Con la experiencia de la guerra de los diez años, un mayor apoyo de las fuerzas políticas y una mayor conciencia nacional, le hacían ser el personal ideal para afrontar la difícil situación cubana.

Las causas de la Guerra de Cuba

Como todas las guerras y procesos independentistas, la guerra de Cuba fue el resultado de una serie de causas que llevaron al límite a una colonia y que terminaron provocando que Cuba se quisiera independizar de España.

Las principales causas de la guerra de Cuba son las siguientes:

  • Los funcionarios coloniales españoles habían demostrado ser ineficaces, ya que al igual que había pasado en las colonias americanas, los colonos estaban descontentos por cómo se gestionaba la administración en la zona, especialmente porque fuera manejaba por peninsulares que en muchas ocasiones llevaban pocos años viviendo en la isla. 
  • Otro problema de los funcionarios españoles era la corrupción, ya que habían viajado hasta Cuba tan solo por dinero, por lo que eran muy fáciles de sobornar, creando una enorme red de corrupción en toda la colonia, y creando esto enormes desigualdades.
  • España tenía miedo de que las relaciones de Cuba con otras regiones pudieran llevar a una independencia, por lo que hizo todo lo posible para que la isla no tuviera un comercio libre, creando grandes barreras que perjudicaban la economía de los cubanos. Cuba quería mayor libertad para comerciar, especialmente con Estados Unidos, una región muy cercana y muy interesada en los productos cubanos.
  • Uno de los productos más importantes para los cubanos era el azúcar, siendo junto al tabaco el centro de su economía. Durante la mitad del siglo XIX, tuvo lugar una crisis de este producto, causando una disminución del precio del producto, y sufriendo Cuba una dura crisis por la bajada del azúcar. 
  • A todo esto se unió los impuestos que debía pagar la colonia por lo poco que vendía, causando un malestar general en la población cubana.
  • La economía cubana se basaba en la agricultura, y en aquella época agricultura iba muy unida a la esclavitud, siendo los esclavos los que trabajan en estos trabajados tan duros. 
  • Es este periodo la esclavitud fue prohibida en varias zonas del mundo, especialmente en Reino Unido, causando una pérdida de la rentabilidad, y que Cuba tuviera que buscar una nueva forma de ingresos al perder una enorme cantidad de mano de obra, y que cada vez fuera más cara.
  • La interferencia de los Estados Unidos, una nación que comenzaba a aumentar su influencia a otras zonas buscando un mayor poder. Estados Unidos consideraba a Cuba una región muy importante, ya que se encontraba muy cerca de sus costas, y que además contaba con un mercado muy interesante.
  • El descontento de los cubanos, los cuales veían como otras colonias lograban sus independencias, mientras que ellos eran cada vez más destrozados por los españoles y no lograban avanzar.
  • La tensión entre Cuba y España, explotando en la guerra de los Diez Años y la Guerra Chiquita, las cuales terminaron con pactos de paz que no fueron cumplidos por los españoles, causando un mayor enfado de los cubanos. Algunos de estos pactos hablaban de bajar impuestos o dar mayor libertad a los cubanos, pero jamás fueron cumplidos.
  • Formación del Partido Revolucionario Cubano en Estados Unidos, formado por cubanos que vivían en Estados Unidos, siendo un partido que buscaba la total independencia de Cuba. La prohibición de los partidos políticos en Cuba obligaba a que estos grupos debieran existir lejos de la isla, buscando apoyos en otros grupos semejantes como Puerto Rico o Filipinas.
  • Entrada de Estados Unidos en la guerra, ayudando con armas y tropas a los cubanos para facilitar su independencia. Las tropas americanas no fueron demasiado numerosas, pero si lo necesario para que Cuba pudiera hacer frente a una gran potencia como era España.
  • Falta total de libertad, no pudiendo reunirse sin un jefe militar español, sin tener libertad de prensa y sin poder formar partidos políticos. En general podemos decir que para los españoles los cubanos tan solo debían trabajar y no hacer nada más.
  • El dinero que Cuba generaba no se gastaba en Cuba, sino que España lo usaba para otras cosas como mejorar su armamento, causando que los cubanos se enfadaran porque su dinero no revirtiera en mejorar su vida. 
  • Existían enormes desigualdades sociales, ya que al igual que había pasado en las colonias americanas, los peninsulares contaban con muchos más beneficios que la población cubana.
  • Comenzó a formarse un espíritu nacionalista y patriótico, que defendía los intereses propios de los cubanos y miraban a los españoles como enemigos. Por ello nacieron partidos y movimientos de origen independentista, los cuales hablaban de encontrar su propio camino y defender los intereses cubanos.

La guerra 

Los secesionistas concibieron una serie de campañas como:

  • La primera campaña en la zona Oriental de la isla en la provincia de Oriente, dirigida por el mayor general Antonio Maceo. Iniciada tras la reunión de la Mejorana, el cinco de mayo del año 1895, con los objetivos de organizar e incrementar el ejército libertador en Oriente, y dar cobertura al paso de los mayores generales. Máximo Gómez y José Martí hacia la región de Camagüey y así debilitar la capacidad militar del ejército español. 
  • Campaña circular en la provincia de Camagüey, dirigida por el mayor general, Máximo Gómez, que fue iniciada en mayo del año 1895, con los objetivos de levantar en armas esa región, y con la idea de invadir Las Villas y el Occidente.
  • Invasión de Oriente a Occidente en Cuba, dirigida por los mayores generales, Máximo Gomés y Antonio Maceo, que fue iniciada en Mangos Baraguá, el veintidós de octubre del año 1895, con el objetivo general de extender la guerra al resto del país. 
  • Campaña de la Lanzadera en las provincias de Pinar del Río, Habana y Matanzas, tras la culminación de la invasión del occidente en enero del año 1896. Su finalidad era mantener los objetivos logrados de la invasión.
  • Campaña de la Reforma en la provincia de Las Villas, iniciada a inicios del año 1897, a raíz de la caída en combate del mayor general, Antonio Maceo, con el objetivo de consolidar el dominio militar cubano en esa región y dar cobertura a las campañas en el occidente, donde la situación militar era crítica para el ejército libertador cubano. 
  • Segunda campaña Oriental en la provincia de Oriente, fue iniciada en agosto del año 1896 con el objetivo de debilitar al ejército español y dar cobertura a las campañas en el Occidente, donde la situación militar era crítica para el ejército libertador cubano. Culmina el veinticuatro de agosto del año 1898 con la rendición del gobierno colonial español.

La Invasión de Occidente tenía la finalidad de tomar ese sector de la isla. No fue fácil someter el Oriente de Cuba, en donde las fuerzas españolas tuvieron grandes aprietos para contener a los secesionistas. Sin embargo, José Martí y Antonio Maceo murieron en la contienda. 

Entre las victorias obtenidas por los secesionistas cubanos se destaca el cruce de Trocha de Júcaro a Morón en la provincia de Ciego de Ávila, casi en el centro del país, con el objetivo de impedir el cruce de las tropas libertadoras hacia el Occidente.

El paso de dicha Trocha representaba no solamente una necesidad para el cumplimiento de la Campaña de liberación del Occidente, sino además una victoria que demostraría el desarrollo militar de los insurgentes. 

Generalizada la rebelión en toda la isla, el gobierno central de Madrid destituyó al general Martínez Campos y decidió enviar a la isla al general Valeriano Weyler.

Éste llevaría a cabo una guerra total en su afán de derrotar a los independentistas cubanos. Con un cuarto de millón de hombres, entre tropas regulares, voluntarios, guerrilleros y bomberos, el general Weyler se propuso acabar la guerra en un periodo de veinticuatro meses. 

Una de sus medidas sería concentrar a los habitantes rurales en poblados y ciudades controlados por las fuerzas españolas para de esta manera privar a los sublevados del apoyo del campesinado. 

Como resultado del desplazamiento forzado, el hambre y las enfermedades producto del hacinamiento en las ciudades, se calcula que murieron unas 140.000 personas.

A pesar del incremento constante de tropas españolas, la política de concentración humana y la abrumadora superioridad de su ejército, Weyler fue incapaz de derrotar completamente a los rebeldes cubanos, a pesar de dejarles reducidos a apenas unas bolsas de resistencia en el centro y oriente de la isla. 

Estos, conocedores del terreno y movidos por el espíritu independentista llevaron a cabo una eficiente guerra de guerrillas consistente en operaciones ofensivo-defensivas que fueron desgastando al ejército español, sin que este pudiera obtener resultados favorables, a pesar de contar con líneas de fortificación, ferrocarriles, vigilancia de costas y un armamento más moderno que el de los rebeldes cubanos.

Para finales del año 1897, el gobierno español se encontró con la Hacienda exhaustas y con un ejército agotado por las enfermedades tropicales y la resistencia de los rebeldes. Sin embargo, las tropas leales a España seguían controlando todas las ciudades, puertos e infraestructuras vitales de Cuba. 

El presidente Sagasta decidió finalmente destituir a Weyler en favor del general Ramón Blanco, tanto por el costo político de su modo de hacer la guerra como por su fracaso militar al no poder derrotar a los rebeldes en el tiempo prometido.

El gobierno de los Estados Unidos reclamaba que la guerra afectaba sus intereses y le exigió a España reformas para lograr la paz a finales del año 1897. Los proyectos de autonomía para Cuba redactados por los políticos españoles cristalizaron durante el gobierno de Sagasta, donde se dio una Constitución ara la isla que le otorgaba autonomía plena con la sola reserva del cargo de gobernador general. También se extendió este proyecto a Puerto Rico, usando el sufragio universal masculino en vigor en la península desde el año 1890. 

Se formó un gobierno autonómico y se eligió un nuevo Parlamento insular bicameral, en unos comicios ganados por el autonomismo moderado. El primer gobierno autónomo estuvo presidido desde el uno de enero del año 1898 por José María Gálvez Alonso.

Ninguna de las iniciativas emprendidas desde el Gobierno central tuvieron éxito a pesar de los claros avances, ya que para los intereses de la oligarquía criolla como los de los intervencionistas de los Estados Unidos de América, la presencia española era un obstáculo a eliminar. 

Los rebeldes cubanos declararon que ya era demasiado tarde para un arreglo pacífico y aseguraron que no se detendrían hasta lograr la independencia. Ante esta situación Estados Unidos acusó a España de agresión y anunció una guerra inminente. 

Ante la amenaza, el capitán general de Cuba, Ramón Blanco, le propuso al general Máximo Gómez, líder de los rebeldes, una alianza para enfrentar a los norteamericanos. 

El general Gómez se negó rotundamente y recibió órdenes del gobierno rebelde de apoyar al ejército norteamericano para lograr la secesión de Cuba respecto de la Corona de España.

Estados Unidos entra en el conflicto

La explosión del acorazado norteamericano Maine, atribuida falsamente por la prensa yanqui a España, significó el ingreso de los Estados Unidos en la guerra de Cuba. 

La declaración de guerra a España no se hizo esperar y los combates, que antes se centraron en tierra, se trasladaron al mar, pero las escuadras navales españolas no pudieron hacer frente a los modernos acorazados norteamericanos.

Tras una campaña de mes y medio de duros combates en la zona oriental, en la que las fogueadas tropas españolas ralentizaron el avance de las fuerzas estadounidenses, que contaban con el apoyo de los guerrilleros cubanos, capituló el dieciséis de julio del año 1898. Las tropas yanquis entraron en la ciudad, dando un buen trato a los españoles, no permitiendo que los insurgentes cubanos entraran en ella.

Tras la capitulación de la ciudad, las tropas cubanas controlaban algunas bolsas en las zonas rurales de la zona oriental y los norteamericanos la franja costera que conduce de Guantánamo a Santiago, pero el resto de la isla seguía en manos españolas. 

A pesar de la voluntad de buena parte del Ejército de seguir la lucha, el Gobierno español decidió pedir un armisticio a los Estados Unidos, que se alcanzó el doce de agosto del año 1898, poniendo fin a las hostilidades.

Tras meses de negociaciones, por el Tratado de París, España renunciaba a su soberanía sobre Cuba, Puerto Rico y Filipinas, lo que permitió dejar el campo expedito a su intervención y ocupación por los Estados Unidos. 

La exclusión de los representantes de las tres colonias evidenció el ánimo colonialista de los Estados Unidos, aunque las fuerzas independentistas de esos países llevaran el mayor peso de las guerras. 

Al mediodía del día uno de enero del año 1899, el último capitán general español de Cuba, Arturo Jiménez Castellanos, entregó la soberanía de la isla al gobernador de los Estados Unidos, Leonard Wood. A esa misma hora, se arriaba la bandera española del castillo de El Morro, izándose la enseña de los Estados Unidos.

El 24 de febrero del año 1899, justo cuatro años después del inicio de la guerra, hacía su entrada triunfal a La Habana, el generalísimo Máximo Gómez al frente de su ejército. El viejo general dominicano había guiado a los insurgentes cubanos a la victoria en su dura guerra de emancipación contra el ejército español.

Miles de personas salieron a recibir al ejército libertador y Gómez sorprendido le dijo a uno de sus hombres “Si toda esta gente hubiese peleado con nosotros habríamos derrotado a España hace muchísimo tiempo”.

El acorazado norteamericano Maine: ¿qué sucedió?

La guerra hispano-estadounidense fue un conflicto bélico, que enfrentó a España y a los Estados Unidos en el año 1898. Fue el resultado de la intervención norteamericana en la guerra de Independencia cubana.

El siglo XIX representó para el Imperio español un claro declive, mientras que los Estados Unidos pasaron de convertirse en un país recién fundado, a ser una potencia regional media. En el caso español, la decadencia venía de siglos anteriores, pero se aceleró primero con la invasión napoleónica, que a su vez provocaría la independencia de gran parte de las colonias americanas, y posteriormente la inestabilidad política, que desangró al país social y económicamente.

Las tensiones por Cuba entre España y Estados Unidos se llevaban teniendo desde los años 1870, cuando empiezan los movimientos nacionalistas cubanos ocasión aprovechada por los norteamericanos para potenciarla.

España se encontraba en una hipotética guerra contra EEUU en clara desventaja:

- El aspecto militar era de una gran desigualdad para España, que disponía de una armada obsoleta y anticuada.

- EEUU tenía más de 62 millones de habitantes en el año 1890, por unos 18 millones en España,

- EEUU luchaba cerca de su territorio, mientras que España tenía que mandar tropas al otro lado del planeta, a Cuba o Filipinas.

- EEUU tenía grandes zonas industrializadas, mientras que España era principalmente agrícola.

España tenía un gobierno débil, liderado por Práxedes Mateo Sagasta, y sacudido por el malestar social, la corrupción política y económica y las sucesivas guerras de independencia que, desde 1865, se venían librando en Cuba y Filipinas. Mantener las últimas colonias era vital para la estabilidad del país.

Sin embargo, la agitación nacionalista española, en la que la prensa escrita tuvo una influencia clave, provocó que el gobierno español no pudiera ceder y vender Cuba a EEUU, como por ejemplo antes había vendido Florida a ese país, en el año 1821.

Si el gobierno español vendía Cuba, sería visto como una traición por una parte de la sociedad española. El gobierno prefirió librar una guerra perdida de antemano, antes que arriesgarse a una nueva revolución, es decir, optó por una demolición controlada para preservar el Régimen de la Restauración.

Durante el rescate, se encontraron 66 cadáveres, de los cuales solo uno pudo ser identificado y devuelto a su pueblo natal, los otros fueron enterrados en el cementerio Nacional de Arlington, donde permanecen enterrados 229 de sus tripulantes.

La guerra fue relativamente breve. La explosión del acorazado Maine, el quince de febrero del año 1898, fue el casus belli de esta guerra. Aún hoy se sigue discutiendo si fue un accidente, un ataque intencionado español o un ataque de bandera falsa de los propios norteamericanos.

Como veremos posteriormente, no fue provocado por los españoles. Simplemente se discute si fue un terrible accidente o provocado por los propios norteamericanos, cosa que a lo largo de la historia veremos que ha sido una práctica bastante habitual.

Entonces la opinión pública estadounidense, convenientemente agitada por sus medios de comunicación, clamaban venganza. La guerra se declaró oficialmente un mes después. Aunque para las tropas norteamericanas la lucha en territorio cubano no fue tan favorable como se esperaban, como sucedió en las batallas terrestres de El Caney y de las Colinas de San Juan.

Sin embargo, las dos incontestables victorias navales norteamericanas con la batalla naval de Cavite en Filipinas del uno de mayo, y la batalla naval de Santiago de Cuba del tres de julio, donde fue destrozada la armada española, decantó la guerra a favor de los Estados Unidos.

La toma de Santiago de Cuba y la superioridad militar de las tropas norteamericanas, apoyadas en todo momento por las fuerzas cubanas al mando del general Calixto García, obligaron a los españoles, que ya estaban virtualmente acabados, a rendirse en el año 1898. El suceso abrió paso a la ocupación norteamericana de Cuba hasta el año 1902.

Estas derrotas provocaron, que el gobierno español pidiera en el verano de 1898 negociar la paz, que por intermediación de Francia, se plasmaría en el Tratado de París del diez de diciembre.

Los resultados del Tratado de París fueron la pérdida de la isla de Cuba, que se proclamó república independiente, pero quedó bajo tutela de Estados Unidos, así como de Puerto Rico, Filipinas y Guam, que pasaron a ser dependencias coloniales de Estados Unidos. En Filipinas, la ocupación estadounidense degeneró en la guerra filipino-estadounidense entre los años 1899-1902.

El resto de posesiones españolas del Pacífico fueron vendidas al Imperio alemán, mediante el Tratado hispano-alemán, del doce de febrero del año 1899, por el cual, España cedió al Imperio alemán sus últimos archipiélagos, las Marianas con la excepción de la isla de Guam, que pasaron a manos de los Estados Unidos, las Palaos y las Carolinas, a cambio de 25 millones de pesetas, ya que eran indefendibles por España.

¿Cómo fue el hundimiento del acorazado norteamericano Maine?

La tripulación del buque, constaba de 355 personas, estando formado por 26 oficiales, 290 marineros, y 39 infantes de marina. De estos, 261 perecieron en su hundimiento:

  • Dos oficiales y 251 marineros/infantes de marina, murieron en la explosión o en el hundimiento.
  • Siete más, fueron rescatados, pero murieron por las heridas recibidas.
  • Un oficial, murió posteriormente por una afección cerebral, causada por la explosión del barco.
  • De los 94 supervivientes, únicamente 19 resultaron heridos.

En enero del año 1898, el Maine fue enviado desde Cayo Hueso en el estado de Florida, a La Habana, para así proteger los intereses norteamericanos durante la guerra de la independencia cubana.

Tres semanas después, a las 21:40 del quince de febrero de 1898, hubo una explosión a bordo del acorazado Maine en el puerto de La Habana. Investigaciones posteriores revelaron que más de 5 t de las cargas de pólvora de los cañones de 203 y 152 mm habían detonado, destruyendo un tercio de la parte delantera del buque.

Los restos del buque se hundieron rápidamente y quedaron en el fondo del puerto. La mayor parte de la tripulación se encontraba descansando en los dormitorios de tropa en la parte delantera del buque. Como hemos visto, 266 hombres perdieron la vida en la explosión o poco después, y otros ocho a consecuencia de sus heridas.

El capitán Sigsbee y la mayoría de los oficiales sobrevivieron a la explosión, ya que sus dormitorios estaban en la parte trasera del buque. En conjunto, hubo solo 89 supervivientes, de los que 18 eran oficiales. El veintiuno de marzo, un consejo de guerra naval en Cayo Hueso declaró que la causa de la explosión había sido una mina.

Los periódicos New York Journal y el New York World, que eran propiedad respectivamente de William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer, dieron al hundimiento del acorazado Maine una intensa cobertura informativa, pero usaron tácticas de prensa amarilla.

Ambos periódicos exageraron y distorsionaron la información, alcanzando a veces la fabricación de noticias cuando no había disponible ninguna, que se ajustara a su línea editorial. Durante la semana siguiente al hundimiento, el Journal dedicaba ocho páginas y media a noticias, editoriales e imágenes sobre la tragedia.

Sus editores enviaron un equipo de reporteros y artistas a la Habana, incluido Frederic Remington y Hearst anunció una recompensa de 50.000 dólares para la captura de los culpables y para la condena de los criminales, que enviaron a 266 marinos americanos a la muerte.

El New York World, aunque sin llegar a los estridentes niveles y tono del Journal, entró sin embargo, en una teatralidad similar, insistiendo continuamente en que el Maine había sido bombardeado o minado.

Pulitzer decía en privado, que nadie fuera de un manicomio podía realmente creer que España había decidido destruir el Maine. Sin embargo, esto no detuvo al New York World en su insistencia de que la única expiación que España podía ofrecer a los Estados Unidos por la pérdida del buque y de la vida de sus marinos era la completa independencia de Cuba.

Se achacó a las autoridades españolas, que no hubieran garantizado la seguridad del puerto de La Habana. Los norteamericanos manipulados por las noticias que llegaban de la guerra en Cuba, fueron conducidos a un auténtico estado de histeria.

La destrucción del Maine no provocó la inmediata declaración de guerra a España. Sin embargo, creó una atmósfera, que prácticamente impedía una solución pacífica. La guerra comenzó en abril de 1898, dos meses después del hundimiento. Los defensores de la guerra comenzaron a utilizar el grito “¡Recordad el Maine, al infierno con España!”.

Las distintas investigaciones

Hubo una investigación encargada por el Gobierno de España a los oficiales navales Del Peral y De Salas. Además, se encargó investigaciones al respecto a dos tribunales de la Armada estadounidense, el presidido por Sampson en el año1898 y el presidido por Vreeland en el año 1911.

El almirante Hyman G. Rickover encargó una investigación privada en el año 1976 acerca de la explosión. Posteriormente, la National Geographic Society realizó una investigación en el año 1999, utilizando simulaciones por ordenador. Todas las investigaciones llegaron a la conclusión de que fue la explosión de los almacenes de munición de proa la causante de la explosión del buque, pero tuvieron conclusiones diferentes sobre la causa de dicha explosión.

Investigación española del año 1898

La investigación estaba encabezada por Del Peral y De Salas, reunió pruebas por mediación de los oficiales de artillería naval, que examinaron los restos del Maine. Del Peral y De Salas identificaron la combustión espontánea del carbón almacenado en las carboneras, localizadas junto a los almacenes de munición del Maine, como la causa de la explosión, aunque no se descartaba la posibilidad de que otros combustibles, como pinturas o productos secantes ocasionaran la explosión.

También, se incluían las siguientes observaciones:

  • Si hubiera sido una mina la causa de la explosión, se habría observado una columna de agua.
  • El viento y las aguas se encontraban en calma, por lo cual una mina de la época no podría haber sido detonada por contacto. Solo hubiera sido posible por electricidad, pero no se encontraron cables de ningún tipo.
  • No se encontraron peces muertos en el agua, como hubiera sido de esperar tras una explosión subacuática.
  • Los almacenes de munición normalmente no explotan cuando un buque se hunde tras impactar con una mina.

La prensa estadounidense de la época no informó de las conclusiones de esta investigación.

La Investigación de Sampson del año 1898

El gobierno de los Estados Unidos poco después del hundimiento ordenó la constitución de una comisión de investigación de la Armada, encabezada por el capitán William T Sampson. El gobernador español de Cuba, Ramón Blanco y Erenas había propuesto en su lugar una comisión conjunta hispano-estadounidense, Esta fue rechazada por el cónsul estadounidense en la isla.

El capitán Sigsbee había escrito que: “Muchos oficiales españoles, incluidos los representantes del General Blanco, están ahora con nosotros para expresarnos sus condolencias”.

En un telegrama, el ministro de Ultramar, Segismundo Moret, había aconsejado al gobernador Ramón Blanco “recoger todos los datos posibles que puedan probar que la tragedia del Maine no puede sernos atribuida.”

La armada norteamericana siguió el protocolo y se nombró al comandante en jefe de la escuadra del Atlántico Norte para hacerlo. El comandante, elaboró una lista de oficiales jóvenes para la Comisión.

Con el tiempo, se impusieron las regulaciones de la Armada y su presidencia recayó sobre el Capitán Sampson, que tenía un rango mayor que el de Sigsbee. La comisión empezó el veintiuno de febrero del año 1998 y tomó testimonio a los supervivientes, testigos y buzos enviados a investigar el pecio.

La comisión de Sampson concluyó sus resultados con dos partes:

  • El procedimiento, que consistía principalmente de testimonios, y las conclusiones, que fueron los hechos, según lo determinado por el tribunal.
  • La conclusión, el tribunal no dejó registros de cómo había llegado a las conclusiones basadas en los testigos, que eran frecuentemente incoherentes.

Otra inconsistencia fue que solo hubo un testigo técnico, el comandante George Converse, de la base de torpederos de Newport en Rhode Island. El Capitán Sampson leyó al comandante Converse una situación hipotética, en la que un fuego en una carbonera hiciera entrar en ignición los almacenes de proyectiles de 152 mm, con el resultado de una explosión que hundiera el buque.

Tras efectuar la lectura, preguntó al Comandante Converse sobre la factibilidad de tal escenario. Este simplemente afirmó, sin entrar en detalles, que no podía imaginarse cómo algo así podía suceder.

La Comisión concluyó que el Maine había sido volado por una mina, la cual había causado la explosión de los almacenes de munición de proa. Llegaron a esta conclusión basándose en el hecho, de que la mayoría de los testigos declararon, que habían oído dos explosiones y que esa parte de la quilla estaba doblada hacia adentro.

El informe oficial de la comisión, que se presentó al Departamento de la Armada en Washington, Distrito de Columbia, el 21 de marzo, especificaba lo siguiente:

“En la cuaderna 18 la quilla está partida en dos, y el doble fondo está roto en un ángulo similar al formado por las planchas del fondo exterior... En opinión del Tribunal, este efecto podría tener su origen en una única explosión de una mina situada bajo el fondo en torno a la cuaderna 18, y un poco a babor del buque” (parte del 5º hallazgo de la corte).

“En opinión del Tribunal, el Maine fue destruido por la explosión de una mina submarina que causó la explosión parcial de dos o más de sus almacenes de munición delanteros”. (7º hallazgo de la corte).

“El Tribunal no ha podido obtener evidencia de la fijación de la responsabilidad de la destrucción del Maine a cualquier persona o personas” (8º hallazgo de la corte).

La investigación de Vreeland del año 1911

Se tomó la decisión de hacer un segundo tribunal de investigación en el año 1910. Las razones fueron la recuperación de los cuerpos de las víctimas, que podrían ser enterradas en los Estados Unidos y también un deseo de realizar una investigación más a fondo.

El hecho de que el gobierno cubano quisiera que el pecio fuera retirado del puerto de La Habana, podría haber desempeñado un papel, por lo menos la oportunidad de examinar los restos del naufragio con mayor detalle, de lo que había sido posible en el año1898, al mismo tiempo que se llevaba a cabo el requerimiento cubano.

El hecho de que esta investigación pudiera celebrarse sin el riesgo de la guerra, como había sucedido en el año 1898, hizo que hubiera una mayor objetividad de la que había sido posible anteriormente. Además, se daba el caso de que varios de los miembros de la junta del año 1910 serían ingenieros certificados, y estarían más capacitados para evaluar los resultados, que los oficiales de la Armada en el año 1898.

A partir de diciembre del año 1910 se construyó una ataguía alrededor de los restos del naufragio y el agua fue bombeada fuera, dejando al descubierto los restos del naufragio a finales del año 1911.

Entre el veinte de noviembre y el dos de diciembre de 1911, un tribunal de investigación encabezada por el Almirante Charles Vreeland inspeccionó los restos. Llegaron a la conclusión de que una explosión externa había provocado la explosión de los almacenes de munición.

Sin embargo, esta explosión fue más hacia la popa y de menor potencia, que la indicada por la comisión de Sampson. La comisión de Vreeland también encontró, que la flexión de la cuaderna 18 fue causado por la explosión de los almacenes de munición, no por la explosión externa.

Después de la investigación, los restos humanos localizados fueron enterrados en el Cementerio Nacional de Arlington y la parte intacta del casco del Maine fue puesta a flote y hundida ceremonialmente en alta mar el dieciséis de marzo del año 1912.

Investigación del año 1974 de Rickover

El almirante Hyman Richover intrigado por el desastre, comenzó una investigación privada en el año 1974. Utilizando información de las dos comisiones oficiales, periódicos, documentación oficial e información sobre la construcción y municiones del Maine, llegó a la conclusión de que la explosión no estuvo causada por una mina.

En su lugar, se especuló con la entrada en autocombustión del carbón, que se encontraba en las carboneras cercanas a los pañoles de munición como la causa más probable. Rickover publicó en el año 1976, un libro acerca de esta especulación, titulado “How the Battleship Maine Was Destroyed”.

Dana Wegner escribió “Theodore Roosevelt, the U.S. Navy and the Spanish–American War” en el año 2001, donde revisó la investigación de Rickover, ofreciendo detalles adicionales.

Según Wegner, Rickover preguntó a historiadores navales de la Agencia para el Desarrollo e Investigación de la Energía acerca del Maine tras leer un artículo del Washington Star News en el cual su autor, John M. Taylor, afirmaba que la Armada de los Estados Unidos, “hizo uso de oficiales poco capacitados técnicamente durante la investigación de la tragedia”.

Los historiadores, que entonces trabajaban con el almirante en el estudio del programa de propulsión nuclear de la US Navy, respondieron al almirante que no tenían detalles acerca del hundimiento del Maine. Rickover preguntó a los historiadores si podían investigar el hundimiento, estos, ahora intrigados por el suceso, estuvieron de acuerdo.

Se estudiaron todos los documentos pertinentes al tema. Estos, incluían los planos del buque y los informes de riesgo semanales del Maine, del año 1912, del ingeniero jefe del proyecto, William Furgueson.

Estos informes incluían numerosas fotos y anotaciones de Furgueson con los números de cuadernas y tracas de las partes correspondientes del pecio. Dos expertos en demoliciones navales y explosiones, fueron incluidos en el equipo. A partir de lo que mostraban las fotos, estos indicaron que “no había ninguna evidencia plausible de penetración desde el exterior”, y que la explosión tuvo lugar en el interior del buque.

Dana Wegner sugería, que según el estudio de Rickover, la combinación del diseño del buque, y el cambio del tipo de carbón utilizado, pudo haber facilitado la explosión del buque. Explicó que hasta la época de la construcción del Maine, se usaban mamparos comunes para separar las carboneras de los almacenes de munición, y que los buques norteamericanos, utilizaban antracita para alimentar sus calderas.

Con el incremento de la construcción de buques de acero, la Armada de los Estados Unidos, comenzó a utilizar carbón bituminoso, que arde a una mayor temperatura, permitiendo por tanto alcanzar una mayor velocidad. Sin embargo, explicaba Wegner, mientras que la antracita no está sujeta a la autocombustión, el carbón bituminoso es considerablemente más volátil.

Ya se había informado de incendios en las carboneras de buques de la Armada antes del hundimiento del Maine, varios de los cuales estuvieron a punto de provocar explosiones. Wegner también citó, en el año 1997, el estudio de transferencia de calor, el cual concluía que un fuego en las carboneras del tipo sugerido por Rickover podría haber tenido lugar, detonando las municiones del buque.

La investigación del año 1998 por National Geographic

La National Geographic Magazine encargó, en el año 1998, un análisis a Advanced Marine Enterprises (AME). Esta investigación se realizó para conmemorar el centenario del hundimiento del Maine y se basó en modelos computerizados, una técnica que no estaba disponible en investigaciones anteriores.

Las conclusiones alcanzadas fueron que “aunque la autocombustión del carbón podría haber creado el nivel de temperatura de ignición para detonar los pañoles de munición adyacentes, esto no es probable que ocurriera en el Maine, ya que las planchas del fondo identificadas como sección 1 se habrían doblado hacia afuera, y no hacia adentro y que la suma de estos resultados, no es definitiva para probar que una mina fue la causa del hundimiento, pero sí para reforzar los argumentos a favor de esta teoría”.

Algunos expertos y varios analistas del AME, no estaban de acuerdo con esta conclusión. Wegner afirmaba que la opinión entre los integrantes del equipo de National Geographic estaba dividida entre los miembros más jóvenes que se centraban en los modelos computarizados, y los de más edad, que se basaron en su inspección de las fotos del pecio y su experiencia.

El Maine entrando en La Habana
El Maine entrando en La Habana

Añadían que los datos utilizados por AME concernientes al diseño y almacenamiento de munición del Maine eran defectuosos.

Investigación del año 2002 de History Channel

The History Channel produjo un episodio en el año 2002, un documental titulado “Death of The USS Maine” que utilizaba fotografías, expertos navales e información de archivos para determinar las causas de la explosión.

La conclusión a la que llegaron fue que el carbón de las carboneras causó la explosión, y se identificó un punto débil en el mamparo, que separaba las carboneras de los pañoles de munición, que podría haber permitido que el fuego pasara de las carboneras a los almacenes de munición.

El reflote y posterior hundimiento

Durante varios años, el Maine permaneció hundido en el puerto de la Habana, aunque era evidente que en algún momento debería ser retirado. El Maine ocupaba un valioso espacio y la acumulación de sedimento en torno a su casco amenazaba con crear un banco de arena.

El nueve de mayo del año 1910, el Congreso autorizó fondos para la retirada del Maine, para el traslado de los cadáveres de su interior, se calculaba que había unos ochenta muertos y para así enterrarlos en el Cementerio Nacional de Arlington, así como para la retirada y transporte a Arlington del mástil principal. En ese momento, el Congreso no solicitó una nueva investigación.

El tratado de paz de París obligaba a España a renunciar a sus colonias americanas y Filipinas
El tratado de paz de París obligaba a España a renunciar a sus colonias americanas y Filipinas

El cuerpo de ingenieros de la Armada construyó ataguías alrededor del Maine y, una vez completadas, se bombeó el agua hacia el exterior. Desde el treinta de junio del año 1911, el pecio del Maine quedó a la vista. Por delante de la cuaderna 41, el buque estaba totalmente destruido, siendo una masa de acero retorcido y corroído que no se parecía en nada a un barco. El resto del buque estaba gravemente corroído.

Los ingenieros de la Armada desmantelaron las dañadas superestructuras y cubiertas, que se echaron al mar. A mitad de camino entre la proa y la popa se construyó un tabique de hormigón y madera para sellar la parte trasera del buque. Se abrieron orificios en el fondo de la sección posterior para extraer el agua y se sellaron posteriormente con válvulas de fondo, a través de las cuales se hundiría posteriormente el buque.

El trece de febrero del año 1912, los ingenieros comenzaron a bombear agua en el interior de las ataguías. Tres días más tarde, el interior del Maine estaba a flote. Dos días después, el Maine fue remolcado. Los cadáveres hallados en su interior fueron trasladados al acorazado USS North Carolina para su repatriación.

El dieciséis de marzo, el Maine fue remolcado a cuatro millas de Cuba. Se abrieron las válvulas de fondo y fue hundido a 1.150 m de profundidad mientras el Birmingham y el North Carolina disparaban salvas de saludo.

Durante el rescate, se encontraron 66 cadáveres, de los cuales solo uno pudo ser identificado y devuelto a su pueblo natal, los otros fueron enterrados en el Cementerio Nacional de Arlington, donde permanecen enterrados 229 de sus tripulantes.

Monumento al Maine de Nueva York

El monumento al Maine diseñado, en el año 1913, por Harold Van Buren Magonigle fue realizado en la ciudad de Nueva York. Localizado en la esquina suroeste de Central Park en la puerta comercial del parque. El monumento consiste en una torre central con una fuente en su base y esculturas de Attilio Piccirilli a su alrededor.

Un grupo escultórico de figuras de bronce doradas encima de la torre representan a Columbia Triunfante, su carro, está formado por una concha tirado por tres hipocampos. El bronce utilizado en este grupo presuntamente provenía del metal recuperado de los cañones del Maine.

Todo demuestra que fue un accidente y nunca participaron los españoles. Sin embargo, los norteamericanos no realizaron un estudio adecuado y tenían ya la resolución prefabricada de antemano para así acusar a los españoles y ser la excusa perfecta para declarar una guerra que sabían que ganarían fácilmente y se harían dueños prácticamente de todo el Caribe.

El modelo de Cuba fue posteriormente usado por los norteamericanos en otros conflictos para así intervenir desde una posición de superioridad.

Ocupación norteamericana de Cuba

El descontento de los libertadores al ver cambiar su tierra de amo no tardó en llegar. Si bien Puerto Rico, Cuba y Filipinas continuaron por más décadas como colonias de Estados Unidos, las presiones cubanas por constituir su propio país hicieron que bien pronto Estados Unidos preparara su retirada. 

Ese descontento propició las condiciones necesarias para ello, aunque dejando abierta la posibilidad de una nueva intervención como garantía de independencia. El veinte de mayo del año 1902, nacería la República de Cuba con la toma de posesión de su primer presidente, Tomás Estrada Palma.  

Sin embargo, no será hasta 1909, con la presidencia de José Miguel Gómes del partido liberal, que termine el Gobierno de Intervención norteamericana y no sin antes el dos de julio del año 1903, firmar el arrendamiento de la base de Guantánamo, todavía en poder de los Estados Unidos.

La pérdida de los territorios de Ultramar, y muy especialmente de Cuba, provocó una profunda crisis social, política y cultural en España, dando paso a una época en la que manifestaciones culturales, como la generación del 98 o el regeneracionismo, se vieron marcados por la crisis y el contexto histórico, tratando entre otros temas la pérdida de personalidad histórica de España.

La independencia de Cuba constituyó un factor clave de la aparición de nacionalismos contemporáneos en España como el vasco, el catalán y el español.


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La Guerra de independencia de Cuba