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miércoles. 30.11.2022
MUJERES DE PELÍCULA | EDMUNDO FAYANÁS ESCUER

Golda Meir, la luchadora infatigable

Nace el tres de mayo de 1898 en Kiev, capital de Ucrania, que en aquellos tiempos, pertenecía al Imperio ruso, bajo el dominio de Nicolás II, de la dinastía Romanov.

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Nace el tres de mayo de 1898 en Kiev, capital de Ucrania, que en aquellos tiempos, pertenecía al Imperio ruso, bajo del dominio de Nicolás II, de la dinastía Romanov. Fue el séptimo hijo de los ocho que tuvieron los Mabovith, familia judía tradicionalista pero no religiosa y de origen muy humilde. Su padre Moshe era un modesto carpintero y su madre Blume era una mujer autoritaria

Su vida transcurre en sus primeros tiempos con gran sufrimiento y penuria. Cinco de sus hermanos mayores murieron como consecuencia de la pobreza y de la falta de atención médica. A todo ello debemos añadirle que sufrieron los progromos antisemitas que a principios del año 1903 recorrían  toda Europa.

Su padre decide emigrar sólo a Estados Unidos, entonces Golda tenía cinco años. Su finalidad era poder así sacar adelante a su familia. Golda tenía muy buena relación con sus otras dos hermanas, la Pequeña Zipke y la mayor Sheyma, que ya se relacionaba con  los círculos sionistas laboristas.

Ante los progromos violentos que sacudían Rusia deciden trasladarse a Bielorrusia, en concreto a la ciudad de Pinsk, donde tenían familia, época en la que también pasaron mucha hambre y calamidades. Golda al recordar esta época decía “siempre sentía demasiado frío por fuera y demasiado vacío por dentro”.

Como su situación no mejoraba, decidieron emigrar a los Estados Unidos en el año 1906, cuando ella tenía ocho años, para así reunirse con su padre. Recodaba aquella etapa “llevo conmigo el complejo de los progromos... mi recuerdo más remoto es ver a mi padre tapando con tablas las entradas de la casa, ante la inminencia de las hordas enardecidas… Si cabe una explicación al rumbo que tomó mi vida, es seguramente mi deseo y determinación que nunca más tuviera un niño judío que vivir semejante experiencia”.

Su padre había conseguido dinero suficiente para llevar a su familia a Estados Unidos. Se asentaron en Milwakee, donde su madre Blume abrió una tienda. Entre los años 1906-1912, Golda asistió a la escuela de Fourth Street School. Posteriormente haría los estudios de secundaria, aunque por poco tiempo en la North High School. Pasado un tiempo volvería a este centro a acabar sus estudios. Ese intervalo en los estudios de secundaria fue debido, a que su madre quería casarla, cuando Golda tenía catorce años. Ella huyó a casa de su hermana mayor que estaba casada y residía en Denver (Colorado).

Allí asistó a debates sobre el sionismo, literatura, sufragio universal, sindicalismo... y fue ahí donde realizó su aprendizaje político. Conoció a quien sería su marido, el pintor Morris Meyesson, con quien se casaría en el año 1917. Esta época fue para Golda importante. La recordaba “Denver fue un verdadero punto de inflexión, porque ahí es donde comenzó mi verdadera educación. En Denver, mi vida se abría ante él de verdad”.

En el año 1915, regresó nuevamente a Milwakee. Terminó sus estudios de secundaria y se afilió al POALEI ZION, movimiento sionista laborista. Entre 1916-17 estudió en la Escuela Normal graduándose como docente, empezando a impartir clase en las escuelas públicas de Milwakee.

En esta época conoció a grandes dirigentes sionistas como Ben Gurion o Yitzjatk Ben-Zeni.   Organiza manifestaciones de protesta por los progromos, que se estaban produciendo en Ucrania y Polonia. Fue elegida representante de Milwakee para asistir al Congreso Judío Norteamericano en el año 1917.

Tras su casamiento con Morris, habían acordado trasladarse a vivir a Israel, pero no pudieron hacerlo por la participación de Estados Unidos en la I Guerra Mundial. Fue cuando se dedica a apoyar al movimiento sionista. En el año 1921 se traslada el matrimonio a Israel, que en aquellos años pertenecía al Imperio británico. En este viaje le acompaña su hermana Sheyma y sus padres lo harían en el año 1926.

Al principio estuvieron en Tel Aviv, pero enseguida se quisieron instalar en el kibutz Merhavia, donde les negaron su entrada. Ante la insistencia de Golda acabaron entrando en el kibutz. La vida era muy dura, lo que originó fuertes conflictos matrimoniales. Permanecieron cuatro años en el kibutz, siendo elegida representante del mismo en el Histadrut que era el sindicato de trabajadores.

Se trasladan a vivir a Jerusalén, donde trabaja para empresas del sindicato, siendo la época en que Golda da a luz s sus dos hijos Menajem (1924) y Sara  (1926). Fue un periodo de tiempo donde volvió a conocer la pobreza. Como no tenía dinero para pagar la guardería, lo compensaba lavando la ropa sucia de toda la guardería. Esta época la recuerda “como la más miserable de su vida”.

Su situación cambia cuando acepta ser directora del Moetzet HaPoolot (Concejo de mujeres trabajadoras). Significa también la ruptura definitiva de su matrimonio, aunque nunca se divorciaron. Morris moriría en el año 1951. Golda se traslada a vivir a Tel Aviv.

Entre los años 1932-1934 es enviada a Estados Unidos con la finalidad de recabar ayuda económica para la causa sionista. Este tiempo lo emplea para que los médicos norteamericanos atiendan a su hija Sara, que tenía una grave enfermedad renal.

Regresa a Israel, a finales de 1934, siendo elegida miembro del Comité Ejecutivo del gremio sindical Histadrut, cargo en que permaneció hasta la creación de Israel en 1948.

Su dura vida personal hizo que su acción política se centrara en dos reivindicaciones básicas. Por un lado, la defensa de los derechos de los trabajadores, pero haciendo especial hincapié en el derecho de las trabajadoras. Por el otro, en favorecer el auxilio de los refugiados.

En 1939, participa como observadora judía de Palestina, en la conferencia de Evian, que había sido convocada por el residente norteamericano Franklin Roosvelt para ayudar a las víctimas judías del régimen nazi en Alemania y Austria. Golda destaca en esta conferencia por sus intervenciones, señalando la hipocresía que las 32 naciones occidentales mostraban ante el sufrimiento judío.   Comenta su decepción ante los resultados de esta conferencia diciendo “Sólo hay una cosa que espero ver antes de morir, y es que mi pueblo no necesite de manifestaciones de compasión nunca más”.

Estos años anteriores a la II Guerra Mundial, el movimiento judío choco con los ingleses. Ante la oposición de ministro Británico de Exteriores, Ernest Berin, a la apertura del Mandato en Palestina a los refugiados de Europa, declaraba Golda:

No sé si este hombre era demente, o sólo antisemita, o ambas cosas. Los responsables de la política inglesa nunca podían perdonarnos el habernos convertido en nación sin su expreso consentimiento. No entendieron que el problema de los judíos de Europa no fue creado con el único propósito de hacer quedar mal al gobierno británico”.

En 1945, Golda Meir se declaró en huelga de hambre en protesta por los centros de detención británicos destinados a los sobrevivientes del Holocausto. Argumenta tal acción diciendo “El sionismo no tiene sentido, sino para rescatar a los judíos…Tenemos la barriga llena contra los ingleses. Pero nuestra principal acusación, es que su Libro Blanco nos convirtió en impotentes, mientras podríamos haber salvado cientos de miles, o aunque más no fuera, decenas de miles; o incluso ¡Un solo judío!”.

La tensión entre el movimiento sionista y Gran Bretaña aumentó al terminar la II Guerra Mundial, ante el intento de los judíos de adueñarse de Palestina. Los ingleses llevaron a cabo la operación Sábado Negro, el 24 de junio de 1946, contra la cúpula dirigente del Yissuv. Ante el desmembramiento de la cúpula dirigente, Golda Meir se convierte en la mano derecha de Ben Gurion, que no fue detenido por encontrarse en el extranjero. Golda es nombrada por parte judía negociadora ante los ingleses en el Plan de partición de Palestina. Al mismo tiempo tenía contactos con los grupos armados judíos Hagana  y el Irgun que actuaban en Palestina.

Ante la posibilidad de guerra entre judíos y árabes, Golda es mandada a los Estados Unidos para recaudar fondos con el que poder comprar armas para la próxima guerra. Su éxito fue total y el propio Ben Gurion define a Golda “como la mujer judía que consiguió el dinero que hizo posible la creación del Estado y que pasaría a los libros de historia”.

Fue encargada de actividades muy delicadas como la que realizó, el 12 de mayo de 1948, dos días antes de la declaración de independencia de Israel, cuando cruzó las líneas árabes para entrevistarse con el rey Abdullah I de Transjordania con la finalidad de lograr su no participación en la guerra. Éste se mostró contrario a la propuesta de Goda y pidió paciencia a los judíos, a lo que ella respondió “Su Eminencia, nuestro pueblo ha estado esperando dos mil años ¿podría usted llamar a eso prisa?

El 14 de mayo de 1948, Ben Gurion declara la independencia de Israel y Golda Meir fue una de los 25 firmantes y declaró “después de firmar, lloré. Cuando yo estudiaba la historia de Estados Unidos y leía los que firmaron la declaración de independencia, no podía imaginar que se trataba de gente real, haciendo algo real. Y allí estaba yo, sentada y firmando una declaración de independencia”.

El quince de mayo, estalló la guerra, esta fue ganada por Israel y le supuso una ampliación de su territorio. El dos de septiembre, fue nombrada embajadora de Israel en la Unión Soviética. Los judíos rusos la recibieron con entusiasmo. Es destacable, que en noviembre de 1948, la mujer del ministro de Asuntos Exteriores, Molotov, saluda a Golda en una recepción en el Kremlin la saludó en yidish.   Pocos meses después Molotov fue cesado y su mujer fue condenada a cinco años de trabajos forzados en un gulag siberiano acusada “de relaciones criminales con los nacionalistas hebreos”.

Como embajadora en la URSS no consiguió suavizar el trato a la comunidad judía rusa ni tampoco que se eliminara la aliyá a Israel.

En el año 1949, sale elegida diputada y Ben Gurion la nombra ministra de Trabajo y Seguridad Social, cargo que ostenta durante siete años. Destaca ese periodo por el desarrollo en carreteras y vivienda, así como el apoyo hacia una política de inmigración sin restricciones. Era consciente, que la inmigración de los judíos hacia Israel era imprescindible para su supervivencia como Estado.

Como no tenían dinero para construir casas, se fue a Estados Unidos a pedir donaciones, y así en un discurso ante la comunidad judía norteamericana dijo. “Fui al Parlamento y presenté un proyecto de construcción de 30.000 viviendas a finales de esta año. El Parlamento lo aprobó y el país se llenó de alegría. Pero, de hecho,, surgió un imprevisto propuse un proyecto para el cual no tenía dinero… Es una cosa terrible el falsificar la firma en un cheque, pero lo hice. Le prometí al pueblo en sus casas y a la gente en los campamentos que el gobierno construiría 30.000 viviendas, y ya hemos empezado con el poco dinero que tenemos. Pero no hay suficiente … y depende de ustedes para dejar a estas personas en los campamentos y les enviamos paquetes con alimentos, o los empleamos y les restauramos su dignidad y autoestima”. Consiguió el dinero para hacer tal proyecto.

Golda Meir demostró una gran eficacia en la construcción del estado del bienestar israelí y en la integración laboral y social de las masas de inmigrantes. Posteriormente, es nombrada ministra de Asuntos Exteriores. En este ministerio trabajó muchísimo en el fortalecimiento de las relaciones con los Estados Unidos, así como con los países sudamericanos, y los nuevos países africanos que iban surgiendo como consecuencia del proceso de descolonización iniciado después de la II Guerra Mundial.

A los dos meses de ser ministra de Asuntos Exteriores, el presidente egipcio Nasser, nacionaliza el canal de Suez. Golda interviene activamente  en el conflicto, hablando con Francia e Inglaterra, llegando al pacto anglo-francés, donde Egipto es atacado y se le conoce como la guerra del Sinaí (1956).

En octubre de 1957, es atacada por un joven que le hiere levemente. Tras la muerte del Papa Pío XII, presentó las condolencias en el Vaticano. Este hecho es significativo porque el papel de Pío XII levantó muchas ampollas en su actuación durante la II Guerra Mundial, sobre todo en su comportamiento con el holocausto judío.

En 1965,  es nombrada secretaria general de los laboristas israelíes, tras el abandono de Ben Gurion  con el que tuvo un fuerte enfrentamiento político. Logró la reunificación de todas las tendencias dentro del laborismo. Tuvo una grave enfermedad ese mismo año, detectándole un linfoma y recibió quimioterapia. Debido a ello abandonó el puesto de ministra de Asuntos Exteriores en enero de 1966.

Permaneció varios años alejada de la política, reponiéndose de su grave enfermedad. La muerte del primer ministro Levi Eshkol en febrero de 1969, le hizo volver a la política de forma inesperada. Ante la dificultad de encontrar un candidato laborista de prestigio se vuelve a recurrir a Golda Meir. Al celebrarse elecciones, consiguió 56 diputados del total de 120 que componen la Cámara israelí.

Golda Meir en vez de gobernar en solitario buscó gobiernos de coalición con la idea de tener una amplia mayoría política y social que respaldara sus políticas. Por eso sumó a su gobierno al partido de derechas de Menájem Beguin. Durante 1969-1970, tuvo contacto con líderes mundiales como, Richard Nixon presidente norteamericano, el Papa Pablo VI, el canciller alemán Willy Brandt.  Sobresalía por sus maneras sencillas y su notable talento para el contacto cordial inmediato, lo que hacía muy fácil la conversación con ella. Destaca una frase suya de este periodo “El internacionalismo no significa el fin de las naciones individuales. Las orquestas no significan el fin de los violines”.

En una de sus visitas a los Estados Unidos, dio una conferencia en la universidad de Princeton y un estudiante le pregunto ¿Qué haría Israel si Arafat reconociese el estado de Israel? Y le contestó “Hay un dicho en yídish que dice: si mi abuela hubiese tenido ruedas, hubiese sido una carroza

Golda Meir aceptó el plan norteamericano Roger para lograr la paz en Oriente Medio. Esta aceptación le supuso el abandono del partido de la derecha en el gobierno de coalición israelí, además Egipto tampoco lo apoyó. Durante sus años de primera ministra tuvo que hacer frente a tres sucesos internacionales. El primero el secuestro del avión de la compañía Sabena en el año 1972.   El segundo, fue la masacre del ejército rojo japonés en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv con la muerte de veinticinco personas.

El tercero fue durante agosto y septiembre en Múnich, donde se celebraban los juegos Olímpicos de verano. Se produjo un atentado por parte del grupo terrorista palestino Septiembre Negro en la villa olímpica, donde mataron a dos judíos e hicieron rehenes a otros nueve, pidiendo a cambio la liberación de 234 prisioneros árabes en cárceles israelíes y  la liberación de Andrea Baader y Ulrike Meinhof, que eran los líderes de la Facción del Ejército rojo detenidos en cárceles alemanas.

Se ofreció a los secuestradores cantidades ilimitadas de dinero. Se les permitió volar desde el punto del secuestro hasta el aeropuerto de Múnich  en helicóptero para tomar un avión de salida de Alemania. Sin embargo las fuerzas alemanas intentaron el rescate provocando la muerte de los nueve judíos, muriendo dos terroristas y capturados otros tres.

Ante la falta de apoyo internacional dio orden a sus servicios secretos acabar con la organización Septiembre Negro y el Frente de Liberación de Palestina.

Golda mantuvo siempre buenas relaciones con la Unión Soviética. Logró en la década de los setenta que pudieran emigrar más de doscientos mil judíos rusos a Israel. También tuvo que enfrentarse a los atentado sufridos por judíos en Austria. En el año 1973, tuvo que hacer frente a la guerra del Yom Kipur, que pilló de sorpresa al gobierno pues nunca creyó que pudieran atacar a Israel. Ante la inminencia del ataque, la propia Golda Meir se entrevistó un día antes del estallido de la guerra con el rey jordano Hussein I. Sin emabrgo no le convenció para que no interviniera.

Israel ganó la guerra, llegando con sus tropas cerca de El Cairo y de Damasco, y le sirvió para afianzar los territorios ganados en la guerra de los seis días de 1967.

Sin embargo nunca se perdonó que a Israel le sorprendiera el ataque diciendo “deberé vivir hasta el fin de mis días sabiendo algo tan terrible”. A pesar de esta guerra volvió a ganar las elecciones de 1974. Hubo un informe sobre lo que paso en la guerra del Yom Kipur. Este exculpó a todos los políticos y declaró culpable al jefe del ejército. Este informe provocó un gran escándalo en la sociedad israelí y terminó con la renuncia el 14 de abril de 1974, como primer ministro de Golda Meir.

El 20 de noviembre de 1977, el presidente de Egipto Anwar el-Sadat visitó Israel, hecho este de gran relevancia, dando un discurso en el Knesset. El presidente egipcio en este viaje estuvo con Golda y dijo de ella  que hubiera preferido negociar con Golda Meir que con los actuales dirigentes, diciendo “la anciana, realmente tiene agallas ya que tenía la voluntad de perseverar en el camino de la paz”.

Golda Meir se retiró a vivir sus últimos años al kibutz Revivim. Falleció, el 8 de diciembre de 1978, a la edad de ochenta años.

Es indudable que Golda Meir fue una gran mujer, siendo muy admirada por su sencillez y su lucha.   Una frase suya definiría su personalidad “nunca he sido partidaria de la inflexibilidad, excepto cuando la cosa atañe a Israel. Si se nos critica por qué no nos doblegamos, porque no somos flexibles en la cuestión de “ser o no ser”, es porque hemos decidido que, sea como fuere, somos y seremos”.

Golda Meir actuó siempre con dos posturas. En el plano de la política interior israelí era una socialdemócrata convencida, lo que le dio siempre un gran apoyo social. En el plano exterior, sobre todo en sus relaciones con los países árabes y con los palestinos, era conocida como un halcón, reacia a cualquier acuerdo con ellos y muchas veces, bordeando, si no saltándose la legalidad internacional en sus represalias y actuaciones.



Golda Meir, la luchadora infatigable