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viernes 20/5/22

Germán Temprano: "Soy un nostálgico de la juventud"

AGNESE MARRA
El periodista y escritor acaba de publicar su última novela: Fundido en Negro. La nostalgia, la muerte o la apatía son algunos de los sentimientos que aborda en su libro. En una entrevista con nuevatribuna.es el autor saca su humor y durante una hora nos habla de su vida y obra.
NUEVATRIBUNA.ES-02.10.2009

Fundido en Negro es la última novela del periodista y articulista de nuevatribuna.es, Germán Temprano. El propio autor nos cuenta que uno de sus objetivos era el de reflejar sentimientos. Lo consigue. La apatía, el desasosiego y el vacío existencial de un matrimonio burgués se van desgranando a lo largo las páginas.

Marco y Berta son los personajes principales de esta novela en la que no se persigue una trama, sino que se muestra el stand by de unas vidas a las que ya no les quedan deseos ni satisfacciones. Su placer es cuestión de un instante que se pierde en el letargo de su cotidiano. Y la muerte (la metáfora con la que titula el libro) es un fantasma que aparece alrededor de los personajes, auténticos muertos en vida.

La nostalgia es el hilo conductor de Fundido en Negro: “Una de los cosas que quiero reflejar en el libro es que la patria de cada una es la infancia. Eso es algo en lo que siempre he creído”, nos cuenta Germán en una tasca cercana a la calle Mayor, en el barrio donde vive desde hace años.

En su novela anterior la nostalgia también era protagonista. -¿Eres de los que creen que todo pasado fue mejor?- . – “No, claro que no. Soy un nostálgico de la juventud. Si me reúno con mis amigos y les oigo hablar de la movida, no echo de menos la movida en sí, sino la edad que tenía entonces. Eso de que cada momento tiene sus edades nunca me lo he creído, y a mí el paso del tiempo me pesa, pero sin melancolía. No soy un triste”. Es más, dice: “Amo a la vida más que a la literatura.Disfruto con mis amigos, pasándomelo bien y riéndome de todo y mucho de mí mismo”.

El mundo de su última novela poco tiene que ver con su realidad: “Me interesaba adentrarme en la burguesía por el simple hecho de que se dice que quien tiene dinero puede ser más feliz. En mis personajes su fortuna no sirve para nada porque la felicidad está en otra parte y esa perversión de que el dinero lo compra todo me parecía interesante tratarla”.

Temprano admite que ha sido la novela que más le ha costado: “He terminado agotado”, afirma teatralizando la frase. “La novela es un estado de ánimo y nada de lo que cuento tiene que ver con mi vida, tenía que estar horas poniéndome en la piel de los otros, imaginando cómo sería y resulta muy trabajoso”. La disciplina le ha ayudado a terminarla: “En eso me sale la vena periodística. Una novela hay que acabarla, no sé puede estar años con ello, es como un buen reportaje, tiene su fecha de caducidad”.

A pesar de haberse pasado horas buscando el adjetivo adecuado, ahora reconoce estar contento con el resultado, pero asegura que la burguesía ya no es un tema que le interese seguir abordando. “Yo nací en una familia muy humilde, en una zona de chabolas y la gente de mi barrio nunca conoció la palabra ‘futuro’. Soy el único de la zona que he salido en el periódico y no por estar en la cárcel. El barrio donde me crié es muy importante, quiero mucho a mis amigos de siempre y me acuerdo de los que perdí por la puta heroína o de los que han pasado por prisión”. Temprano dice sentirse mucho más cómodo escribiendo sobre ese ambiente. Ya lo hizo en la primera novela que publicó, Las miserias del héroe, donde hace un homenaje al lugar de su infancia con el telón de fondo del franquismo.

“PARA ESCRIBIR NOVELA ME PONGO SMOKING Y CHISTERA”

A lo largo de la conversación insiste en que no se considera un escritor al uso. Asegura que disfruta muchísimo más leyendo que escribiendo y que si piensa en clásicos como Dostoieswky o Stendhal le “avergüenza decir que comparten oficio”. No sé acuerda muy bien cuándo decidió ponerse con la ficción. Pero sí sabe que el periodismo le costó un poquito: “Empecé la carrera tres veces y a la tercera fue la vencida. Hasta que no tuve claro que quería escribir no me lo tomé en serio, pero después la terminé en cuatro años, estaba deseando salir de allí”.

Lleva más de 25 años en la profesión y 16 trabajando en prensa de Izquierda Unida en el ayuntamiento de Madrid. “Estoy contento con mi trabajo, con la vida que llevo. Para mí la política no es tan importante. Obviamente soy de izquierdas pero no milito en ningún partido. Me apasiona mucho más la literatura”. De la situación del periodismo actual prefiere no hablar mucho: “Ya no existe la capacidad de crítica de los periodistas, apenas hacen preguntas en las ruedas de prensa. En fin, prefiero no tocar más el tema”.

Donde se siente como pez en el agua es en su faceta de articulista: “A mí me encanta escribir sobre la realidad, hacer una radiografía de ella. La miro con mucho humor. Por eso disfruto escribiendo artículos de opinión, y si puedo hacer reír a los lectores con toda la que está cayendo, pues me quedo muy satisfecho”.

Cuando se lanza a la novela la comodidad no es tanta. “Siempre digo que cuando escribo ficción me pongo smoking y chistera. Además no es algo que me de un gran placer, más bien es un poco tortuoso, pero es una necesidad de sacar las cosas que tengo dentro”. El contraste entre sus artículos y su novela es absoluto. Mientras en la opinión el humor y el tono corrosivo son sus especialidades, en la literatura se vuelve mucho más intimista: “Sí, para mí lo más importante es hablar de sentimientos, no me interesan las novelas de evasión, justamente me gusta que sean intimistas”.

LA POESÍA, UNA DEUDA PENDIENTE

En Fundido en Negro las metáforas afloran en todas sus páginas. El autor admite que es “obsesivo con los adjetivos y que puede estar horas para encontrar la palabra adecuada”.
  • Al leer el libro parece que coquetearas con la poesía pero no te atrevieras a hacerlo del todo. ¿Es un género en el que trabajas?-
  • “Tienes razón, me gusta muchísimo la poesía pero no me atrevo a escribirla y en mis novelas utilizo las metáforas para desahogarme de los poemas que no hago. Para mí este género está entre lo sublime y lo ridículo. Es decir, me parece maravilloso pero me da muchísima vergüenza hacerlo, yo soy un hombre muy pudoroso”.
  • ¿Te planetas intentarlo más adelante?
  • “No me atreveré nunca. Escribo muy pocos poemas y se los doy a las personas que los protagonizan, pero son muy pocos”.

En su última novela hay otro género que aparece implícito. Las imágenes que describe Temprano son muy cinematográficas: “Es cierto y con eso sí que me gustaría hacer algo, pero pienso en una adaptación teatral, creo que son tres personajes que serían perfectos para una obra de teatro, pero hay que empezar a reescribir”. Ahora confiesa que está cansado, piensa en darle continuación a su primera novela, Las miserias del Héroe, y abordar su barrio durante la transición. O lanzarse con Fundido en Negro al teatro. Por el momento son planes a largo plazo: “Ahora tengo ganas de trabajar con imágenes, temas de vídeo, cosas más sencillitas”. Y seguir leyendo a Lobo Antunes, unos de sus amores literarios.

Germán Temprano: "Soy un nostálgico de la juventud"
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