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sábado. 25.06.2022
JOSÉ LUIS EGIDO

Florentino, Mourinho y la Selección

Quienes se consideren forofos y fanáticos del fútbol en general, y del Madrid en particular, dejen de leer estas líneas porque no les van a gustar.

Intento huir de soflamas, dictados y eslóganes para sustituirlos por argumentos y razonamientos con los que se puede estar de acuerdo o discrepar. Disiento de los que sostienen que Mou es el mejor entrenador actual del fútbol mundial.

Como otros colegas se han ocupado de polémicas y violencias, trataré de escribir sólo del juego centrándome en los dos partidos de la Supercopa. A diferencia de quienes piensan que el fútbol es de los futbolistas, pienso que por encima de ellos está la idea, una concepción del equipo y del club en general. A diferencia de quienes piensan que el Barça se organiza en torno a Messi, pienso que la concepción nace en Cruiff, se asienta en Guardiola y gira en torno a Xavi. De la misma manera, el Madrid nace en Florentino y lo dirige Mou en torno a CR7. Son dos concepciones distintas y hasta opuestas. El primero se organiza en torno a la cabeza de Xabi, el segundo en el vendaval de Cristiano. Cada concepción obliga a organizar un equipo en torno a esos jugadores y ello determina todo el sistema.

Bajando a lo concreto, parece haber unanimidad en que el Madrid se ha acercado mucho al Barça, que ha jugado muy bien y, a juicio de muchos, debiera haber ganado la supercopa con permiso de Messi. Estoy de acuerdo, salvo en lo de Messi. A mi juicio fue Mou el culpable de que el Madrid no saliera campeón, porque tuvo los dos partidos en sus manos. Me explicaré. En ambos partidos lo mejor del Madrid fueron los primeros tiempos, sublime el de Barcelona. En el Bernabeu, una vez que marca el 1-0 después de comprobar que el Barça estaba al 50%, debió administrar el resultado sabiendo que tiene mejor plantilla, que sus jugadores son más físicos y tienen más fuerza que los del Barça y porque a la hora de tocar el balón lo pueden hacer casi también como los culés. Y en Barcelona también tuvo el partido en sus manos cuando empató a dos, por las mismas razones. ¿Por qué no fue así?: por el juego pasado de revoluciones al que le obliga el histrionismo de su entrenador y de su jugador estrella. Les falta tranquilidad, oficio y eso que se llama tempo. Si jugaran como en el primer tiempo de Barcelona, con un fútbol sin faltas ni patadas, la balanza quedaría equilibrada y jugarían de tú a tú.

Y en esa concepción deben de primar jugadores como Casillas (los corners donde flojean, hay que meter gol de corner, decía con buen criterio en el túnel del Camp Nou), Özil y, sobre todo, Xabi Alonso. El problema surge cuando el protagonismo lo asumen un superescitado Marcelo, Pepe o Sergio Ramos. De todas las polémicas que se están sucediendo estos días, llamo la atención sobre una que me parece un paradigma. Fue en la ida cuando Pepe, defensa central derecho, hacer una dura entrada entre amarilla y roja a Alves. Lo de menos es la tarjeta o el teatro del brasileño. La cuestión es ¿qué hace un defensa central entrando al defensa derecho del equipo contrario casi en el corner a más de 60 metros de su área y encima en el Bernabeu? Es comprensible una entrada fuerte en área propia o para evitar un gol. Lo que hizo Pepe es para que un entrenador en su sano juicio le siente en el banquillo durante dos o tres partidos a reflexionar por no entender las reglas básicas del juego que todo profesional debe dominar.

He escogido esa jugada porque me parece una buena muestra del desquiciamiento al que Mou tiene sometida insisto, sometida, a toda la plantilla del Madrid, Casillas incluido (como se comprobó en las declaraciones a TVE) y que ha originado serios enfrentamientos en los últimos partidos, enfrentamientos que tienen toda la pinta de ir a más si Florentino no lo remedia, que no parece dispuesto a hacerlo. Con ser esto grave, lo preocupante no es lo que ocurra entre estos dos titanes, sino las repercusiones sobre la convivencia y el juego de la Selección Española que no es posible sin la armonía, la convivencia ejemplar y el buen rollo entre sus integrantes.

Si no se dan esas condiciones no tengo ninguna duda que el juego de la Selección se verá mermado porque par jugar como juega la Roja la solidaridad y el compañerismo son básicos en el fútbol de asociación. Y aquí es donde entra Don Florentino. Sabido es que después de la experiencia con el Inter se ficha a Mou como el entrenador anti-Barça, lo que no ha conseguido en su primer año. Bueno, no pasa nada, la experiencia de la supercopa demuestra que estamos en el camino y este año lo conseguiremos. Es posible, Sr Pérez, pero en el camino se habrá cargado una buena parte del llamado señorío madridista (durante muchos años pesará la imagen de su entrenador metiendo los dedos en el ojo de Villanova) y habrá petardeado la mejor selección española de todos los tiempos.

No quiero acabar sin romper una lanza a favor de Casillas. Según las noticias de hoy, parece ser que el capitán de la Selección, elevándose por encima de tanta miseria, ha contactado con Xavi y Puyol para poner paz y arreglar el desaguisado. Si es así, espero que por la otra parte ocurra lo mismo y hagan bueno uno de los tópicos del fútbol para que quede en el campo lo que ocurre en el campo. Lo dejo aquí. Señoras, señores, amen la vida, amen el fútbol, porque hoy ha vuelto a amanecer…que es lo importante.

Florentino, Mourinho y la Selección
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