domingo 26/9/21
PSICOLOGÍA

La felicidad: el oscuro deseo de alcanzar

Quien es feliz hace feliz a los que le rodean, invertir en los demás, es rentabilizar nuestra felicidad.
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La búsqueda de la felicidad es una constante en la historia de la humanidad. Cada persona, debe reconocer, como enunció Antonio Machado que, caminante no hay camino se hace camino al andar…y yo añado al andar se hace camino y se busca la felicidad.

Decía Henry David Thoreau en el siglo XIX, que la felicidad es como una mariposa, cuanto más la persigues, más te eludirá. Pero si volvemos la atención a otras cosas, vendrá y suavemente se posará en muestro hombro.

Ser feliz tiene que ver con la autorealización, alcanzar las propias metas. Aristóteles sostenía que la felicidad es algo que todos los hombres persiguen. Unos son felices con las riquezas, otros recibiendo honores, otros dándose a los demás…cada cual debe poseer el secreto de esa búsqueda.

Uno de los secretos de esa búsqueda nos lo aporta 500 a.c. el filósofo Lao.Tzu, si estas deprimido estas viviendo el pasado, si estas ansioso estas viviendo el futuro, si estas en paz estas viviendo el presente. Estar en paz, que profunda reflexión. Estar en paz para ser y estar feliz. Estar en paz debe ser encontrar un equilibrio, al que consigues volver, después y a pesar de las experiencias negativas.

Ser feliz estaría basado en encontrar la paz en nuestro presente, buscando proyectarnos bajo el plano de la autorealización. Podemos afirmar que la felicidad es el máximo logro de la autorealización. Se obtiene cuando las personas comprenden que es a través de hechos y acciones como se cumplen anhelos y proyectos

Dos conceptos que se entrecruzan son felicidad y libertad. La libertad, en el ejercicio propio de la elección, permite el desarrollo de las capacidades humanas más valorables y que, dichas capacidades en su conjunto, una vez desarrolladas (autorealización) son aquello que conduce a la felicidad.

Otro concepto, a resaltar, es la felicidad individual versus la felicidad social, en el sentido no de contraponer sino de recalcar el carácter compatible de la felicidad individual con la de los demás, en la línea del filósofo Mill, de lograr una felicidad lo más colectiva posible. Habría que apostar por acciones que contribuyan a una felicidad más compatible, una felicidad solidaria, frente a la felicidad egoísta del individualista. ¿Pero cómo se puede compatibilizar de forma efectiva la felicidad individual y la colectiva? Para Mill, en la proporción del desarrollo de su individualidad, cada persona adquiere un mayor valor para sí mismo y es capaz, por consiguiente, de adquirir un mayor valor para los demás, se da una mayor plenitud de vida a la propia existencia, y cuanta más felicidad hay en un mayor número de individuos, más felicidad colectiva habrá. De alguna manera, es en el propio modo de vivir, donde hallamos los modos de proveer felicidad a la comunidad.

Como síntesis de las aportaciones anteriores, cerrar con un pensamiento de Ortega y Gasset sobre la felicidad: “si nos preguntamos en que consiste la felicidad, hallamos una primera respuesta, es encontrar algo que nos satisfaga completamente”. Para este filósofo, la felicidad se produce cuando coincide lo que él llama nuestra vida proyectada, que es aquello que queremos ser, con nuestra vida efectiva, que es lo que somos en realidad.

Por último, añadir, que quien es feliz hace feliz a los que le rodean, invertir en los demás, es rentabilizar nuestra felicidad.

La felicidad: el oscuro deseo de alcanzar