lunes. 04.03.2024

Virginia de Miguel Perdomo | @VirdMP_

En medio de un ostentoso diseño de producción, repleto de figurantes ataviados con exquisitos vestidos y elaboradas pelucas en amplios espacios, Johnny Depp destaca por sí solo, pero debe contenerse en ‘Jeanne du Barry’. Tras su reincorporación en la industria del cine, asume el papel de Luis XV, rey de Francia en el siglo XVIII. A través de un curioso acento francés y actitud reservada, su actuación se ajusta a un guion poco intrigante, aunque parte de una premisa de envidias, venganzas e ideas revolucionarias.

Repleta de figurantes ataviados con exquisitos vestidos y elaboradas pelucas en amplios espacios, Johnny Depp destaca por sí solo

Maïwenn, la directora de la cinta, demuestra su versatilidad al interpretar a la protagonista. Sin pudor, revive a la figura histórica de Jeanne du Barry, entregándose completamente. La condesa llegó a las alturas de la corte, afrontando las consecuencias de convertirse en la última amante del rey Luis XV, a pesar de su origen plebeyo.

Existe cierta química en la pareja en la pantalla, pero cada una de sus partes está muy idealizada, pues ninguno de ellos fue particularmente progresista. El resto de personajes tienen menos fuerza, salvo el interpretado por Benjamin Lavernhe, bastante afable. ‘Jeanne du Barry’ entretiene por las relaciones entre sus personajes, y enamora por su empaque impecable en su despliegue artístico y en la fotografía de Laurent Dailland.

Jeanne du Barry: revuelo en la corte francesa del siglo XVIII